Análisis semanal: 12 de octubre

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El movimiento zapatista marcó una época en la que se pensaba que emergía una alternativa a lo que estaba sucediendo en el país, algo con lo que muchos no estaban conformes. Eran tiempos en que entraba en vigor el tratado de comercio con Estados Unidos y Canadá, con una mundialización que obligaba a abrir las puertas del país en muchos sectores, pero que acentuaba más las desigualdades existentes.

El carismático liderazgo de Marcos, el líder que plasmaba en cartas su opinión –más cercana a la literatura que a la de narrativa de un político–, ejerció una influencia importante en amplios sectores sociales que buscaban una opción para terminar con algunos de los problemas que aquejaban al país.

Pero después de varios enfrentamientos armados, de una gira por la república, discursos en la Cámara de Diputados, los 15 minutos que pidió Fox para arreglar el asunto, pasamontañas y más pasamontañas, las cosas siguen más o menos igual.

La pobreza en el país si bien ha disminuido poco, aún sigue siendo una preocupación, la marginación de pueblos indígenas no se ha resuelto y los beneficios de la modernidad siguen ausentes en la mayor parte de esas comunidades.

Así, el movimiento zapatista representó una esperanza y nada más, poco logró modificar el estado de cosas en el sureste mexicano, aunque para muchos es el camino a seguir, a pesar de la falta de resultados.

Pese a los comunicados, discursos y la ironía de Marcos –que sin duda hacen falta en la actualidad–, el zapatismo quedó en un intento por cambiar algo en el país y hace falta evaluarlo en su justa dimensión.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Pio López Obrador fue captado en un desayuno con empresarios la semana anterior.

Conspiracy Theory

La extinción de 109 fideicomisos ha enfrentado en redes sociales a los bandos que defienden las posiciones políticas existentes. De un lado, los que se oponen a la medida señalando los daños que ocasionarán en la investigación científica, en la protección a los derechos humanos o en actividades como el fomento al cine; del otro lado, los que se alegran porque desaparecen los privilegios y la corrupción, aunque no ofrezcan una sola prueba de sus dichos.

Y es que, de nueva cuenta, se enfrentan los que defienden las medidas de el presidente, en contra de los que se oponen, pero sin que se realice un debate o se aporten evidencias que respalden a la primera posición.

Es curioso que quienes hablen de la corrupción y los privilegios, cierren los ojos ante los privilegios de algunos miembros destacados de la 4T, como los que poseen varios bienes inmuebles, tienen a familiares en la nómina o participan de jugosos negocios al amparo del poder. Parece que esto si es permitido para estos defensores de las órdenes presidenciales.

@Cronicadepoder