Análisis semanal: 5 de octubre

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No cabe duda que el movimiento estudiantil de 1968 dejó una honda huella en nuestra sociedad, además de una serie de consecuencias que aún hoy tenemos.

Una de estas consecuencias es lo relacionado al término represión, pues desde entonces cualquier acto de la autoridad, basado en el monopolio de la fuerza para hacer cumplir la ley, es calificado como represión como un pretexto para evadir responsabilidades.

Lo anterior ha hecho que muchas autoridades no quieran aplicar la ley por temor a ser calificadas como represoras, sin que esto necesariamente sea cierto. Así, los casos de vandalismo o de violencia política se han presentado protegidos por esta consideración.

Otra consecuencia del 68 es la normalización de la protesta. Si bien este recurso en muchas ocasiones es válido, la realización de marchas y protestas por casi cualquier motivo ha provocado que incluso los temas que se podrían resolver por otras vías dejen esto de lado para ocupar las calles.

Asimismo, señalar a cualquier autoridad como culpable –sin el presuntamente– de todo lo que nos afecta, es otra consecuencia de ese movimiento, pues ahora de todo se le culpa. Cuando son opositores, muchos políticos recurren a este argumento, pero llegando al poder deben sufrir tales señalamientos de parte de personajes que, como ellos, utilizan este tipo de recursos para sus propios fines.

Así, aún queda mucho por reflexionar acerca del legado del 68 mexicano.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Así quedó Palacio Nacional luego de la marcha por los 43 de Ayotzinapa.

Conspiracy Theory

Como herederos de las inconsistencias y contradicciones de sectores de izquierda que aprendieron a hacer política en la era priísta, los morenistas de hoy reproducen de nueva cuenta las luchas internas que hasta hace poco veíamos en el PRD.

La oportunidad de elegir al nuevo dirigente nacional de Morena, ha provocado una serie de enfrentamientos, acusaciones y agresiones entre los aspirantes a suceder a Alfonso Ramírez Cuéllar, quien –recordemos– acusó de irregularidades a su antecesora Yeidckol Polevnsky.

Ahora, Gibrán Ramírez acusa fraude porque no aparece en los primeros lugares para la encuesta que se realizará para elegir al nuevo presidente del movimiento, a lo que Citlali Hernandez respondió con acusaciones de que el aspirante ejerce violencia política en su contra.

Ya Porfirio Muñoz Ledo había advertía a Marcelo Ebrard que en caso de ganar se iría del partido, además de mencionar las acusaciones en contra de Mario Delgado por los recursos utilizados en su campaña.

Total, que se trata de una guerra civil en un partido que, según su fundador, era diferente al resto, aunque reproduzca las mismas prácticas que antes denunciaban.

@CronicadePoder