Análisis semanal: 21 de septiembre

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Pocos eventos desataron tal nivel de confusión y generaron tantas dudas como el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu.

El exgobernador de Guerrero se perfilaba como quien tendría el control político en el sexenio de Ernesto Zedillo, además de que se esperaba que condujera una reforma política que ayudaría a quitar presión a un gobierno que empezaba en un escenario complicado, debido al alzamiento zapatista, la entrada en vigor del Tratado de Comercio con Estados Unidos y Canadá y el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

La manera en que, antes de la toma de posesión de Zedillo, Ruiz Massieu estaba tejiendo una fina red de contactos, consultando a personajes de distintas esferas de la vida pública del país, hacía crecer la esperanza de que una transición controlada hacia un sistema democrático estaba a punto de darse, algo que terminó frustrándose por la manera en que fue asesinado.

A pesar del tiempo que ha pasado desde el crimen, no se sabe con certeza cual o cuales fueron los motivos, quien o quienes fueron los autores intelectuales, aunque queda claro que la muerte del político guerrerense ayudó a la desestabilización del país.

La manera en que la investigación se llevó a cabo, con la participación de un hermano de la víctima, la posterior desaparición de quien fue señalado como parte de la trama para planear y ejecutar el homicidio e, incluso, la aparición de una vidente y la exhumación de restos que resultaron un fraude, no hicieron sino complicar más el hallazgo de la verdad, en un crimen del que, tal vez, nunca se sabrá la verdad.

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La imagen de la semana

René Bejarano volvió a dar de que hablar al presumir que compró cachitos para la rifa del avión presidencial.

Conspiracy Theory

Hay ocasiones en que no salen las cosas, por más empeño que se ponga para que salgan adelante. Es el caso del gobierno de López Obrador, que no ha logrado –a pesar de lo que digan sus fanáticos– llevar a buen puerto dos asuntos que, al menos en teoría, eran prioridades.

La rifa del avión presidencial terminó como empezó, rodeada de dudas sobre su pertinencia y resultados, que al final se tuvo que conformar con que fuera el propio gobierno el que comprara buena parte de los boletos y a pesar de que varios hospitales resultaron ganadores, la idea de que se debió entregar directamente el dinero a los mismos no ha salido del imaginario popular.

El otro tema es el de la consulta para enjuiciar a los expresidentes, que también empieza a generar controversias que le pegan directamente al propio López Obrador, como es el caso de que se quiere llevar al banquillo de los acusados a Carlos Salinas por el fraude del 88, año en el que el principal operador señalado del mismo es el actual director de la CFE, Manuel Bartlett.

Así, con esas ideas, para que quieren enemigos.

@CronicadePoder