Bejarano, el vendedor de billetes

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Nadie duda que René Bejarano Martínez es un tipo inteligente, un gran estratega y un político que puede ser de utilidad a quien quiera tener una ganancia electoral, pero que su papel debe ser de bajo perfil, porque si no se arruina todo.

Luego de ser exhibido en 2004 recibiendo fajos de dólares del empresario Carlos Ahumada y enrollarlos con ligas para guardarlos en un maletín negro, su destino y el de su familia quedó marcado para siempre. Lo debería entender. Metódico como es, luego de salir de prisión por el caso de los video-escándalos, sus cálculos políticos le indicaban que tardaría más o menos 10 años en poder regresar a la vida pública, sin que la gente lo señalara como El Señor de las Ligas.

Esos cálculos estaban basados en el tiempo en el que Carlos Salinas de Gortari pudo reaparecer en público, luego de dejar la Presidencia de la República y de convertirse en el villano favorito, e incluso en El Chupacabras.

Cierto que después de ese tiempo Salinas de Gortari salió a la luz y, sin dejar de recibir críticas —como ocurre hasta ahora—, no necesitó esconder más su rostro e incluso los políticos volvieron a lucir fotos a su lado en fiestas o reuniones.

Pero los cálculos de Bejarano Martínez fallaron estrepitosamente, pues incluso en 2012 —antes de cumplirse los 10 años que se fijó de plazo para reaparecer— filtró su nombre como probable candidato a diputado, a fin de sondear el ambiente, y fue el acabose.

De inmediato provocó el repudio de la opinión pública y fue el pretexto ideal para que sus enemigos dentro del partido le cerraran el paso y, al mismo tiempo, iniciaran el exterminio de su tribu al interior del sol azteca.

A estas alturas del partido, el veterano profesor debería tener más que claro que lo de los videos con Ahumada lo marcó para toda la vida y que hace más daño tratando de sacar su rostro a la luz que manteniéndose en las sombras, donde actúa muy bien.

El cuento viene al caso porque ayer circuló en las redes una foto de él promoviendo la compra de cachitos para la rifa del avión presidencial. Y ya se imaginarán los comentarios que despertó no sólo contra él, sino contra su esposa Lola Padierna, diputada de Morena.

Los comentarios más suaves fueron en el sentido de que ni con la barba que se dejó puede ocultar su rostro de corrupto. O que necesitaba unas ligas para amarrar los billetes; su idea fue desastrosa, no sólo para él, sino también para toda la 4T.

¿Cómo podría justificar la chairiza que alguien como el viejo profesor, al que no se le conoce un trabajo formal, tenga lana para comprar varios cachitos y los invite a hacer lo mismo?

Nadie duda que Bejarano opera bajo el agua para la 4T, pero que es impresentable públicamente, por lo que debe mantenerse en la sombra y no salir, menos a vender billetes, porque a lo mejor no es bueno para venderlos… pero qué tal para agarrarlos.

Mala idea.

 

CENTAVITOS

Un gobierno que tuvo que comprar todos los cachitos para la rifa del avión presidencial a fin de completar los premios, y que además tuvo que poner todas las firmas “ciudadanas” para completar el mínimo y solicitar que se enjuicie a los expresidentes, no puede presumir que sigue teniendo el apoyo de 33 millones de habitantes que votaron por él, ¿o sí? A menos que sus cuentas sean como las del covid o las de la “recuperación” económica.