Muñoz Ledo: el hombre del proyecto

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Porfirio Muñoz Ledo es prácticamente un fenómeno de su propia vida: campeón de box, bailador hábil, campeón de oratoria en muchas ocasiones, ha sido senador de la república por el Frente Democrático Nacional (con la habilidad que él tiene, se aseguró de que su candidatura no fuera atropellada por el fraude en el colegio electoral del Senado: pasó de manera simultánea con uno de los futuros líderes de la Cámara de Diputados, y logró impugnar al presidente de la República, echándole a perder su faraónico evento: Miguel de la Madrid, con quien siempre conservó una gran amistad, como lo confiesa en sus memorias).

Porfirio también ha sido 2 veces presidente de un partido. Esta será la tercera vez. Tomó protesta al actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ha tenido representaciones en la ONU, en la Unión Europea. Ha sido colaborador de la mayoría de los diarios de México, orador de los foros más importantes del mundo. Compitió para gobernador en Guanajuato, sin tener el arraigo necesario, sin embargo, tumbó la elección y siguió tan campante.

Muñoz Ledo, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, fue creador de la Corriente Democrática del PRI en 1987.  Este grupo le daba risa al gobierno mexicano y al mismo PRI, pero empezó a crecer inusitadamente. Cuauhtémoc como líder y candidato y Porfirio como estratega.  El 6 de julio de 1988 se configuró el fraude electoral más importante de la historia del PRI contra cualquiera de sus contendientes. En este caso: Cuauhtémoc Cárdenas. El mapache, instrumento de Miguel de la Madrid para imponer a Carlos Salinas de Gortari, fue Manuel Bartlett, un hombre sucio que hacía lo que el poder le ordenara: lo mismo desaparecía periodistas que corrompía políticos. Una especie de Ricardo Monreal de los años pasados: a todo le entraba.

Fueron tiempos difíciles para el presidente y para su sucesor Salinas de Gortari.  Tuvieron que usar la fuerza pública prácticamente una semana antes de la toma de protesta de éste: se tomó con tanquetas la cámara de Diputados, y en el recinto había más militares que diputados. Porfirio se enfrentó al presidente de la República.  Lo interpeló con vigor y fuerza. En la historia nunca había ocurrido un acto de esta naturaleza que provocó la noticia mundial: el debilitamiento del PRI –gobierno, que de ahí inició su descenso abrupto.  Cuauhtémoc Cárdenas surgió como el líder auténtico de una nueva revolución.  Si hoy las circunstancias fueran difíciles, Cárdenas sería sin duda el hombre del proyecto, que sería llamado para conducir la República.

Porfirio, el invencible, hoy transita nuevamente en la vida republicana. A pesar de los “quatre-vingts” que ya ha cumplido, tiene la fuerza suficiente para competir por la presidencia del destrozado y amorfo partido Morena. Sus contrincantes son prácticamente inexistentes, entre otros: un empleado del gobierno que se dedica a hacer publicaciones en espacios que el erario paga, Attolini –aquel líder del hermoso movimiento #YoSoy132 que nos parecía una rebelión de jóvenes que pudo haber sido detonador para romper estructuras viejas de este México que no termina por renovarse– Attolini fue cooptado por Televisa y sobrevivió por un salario en un programita nocturno, hasta que le dieron en su respetable trasero, un puntapié.

Morena necesita una salvación nacional. Aún está en tiempo de sobrevivir.  Su desprestigio por corrupción es infinito. Acusan a Yeidckol, acusan a los funcionarios, acusan a la familia del presidente. Un licuado de desprestigios colectivos: la moral republicana de Muñoz Ledo puede ayudar a salvar al partido del presidente del país.

Se piensa que hay una confrontación entre AMLO y Porfirio: AMLO es el presidente y tiene su estilo. Porfirio es un diputado y también tiene el de él.  Pero no hay confrontación en lo absoluto: ambos son políticos, ambos debaten, y en la historia personal de Porfirio Muñoz Ledo no es visible enemigo alguno: él gana debates y saluda siempre al contrincante para la foto oficial, o para borrar rencillas que el invicto Muñoz Ledo pudiera haber dejado luego de derrotar a su víctima.

Hoy Muñoz Ledo es el hombre del proyecto. No vemos a nadie que pueda competirle en esta contienda. Morena lo requiere para sobrevivir. El presidente de la República lo necesita para darle armonía a su gobierno y para tener un emisario que desvanezca los moretones que con frecuencia se generan en la mañanera.  Porfirio es conciliador, es político, es incansable, y pareciera estar en la flor de su vida, a pesar de sus “quatre-vingts”, en el idioma de su querida Francia, que lo formó políticamente para las contiendas nacionales e internacionales.