El misterio de la transubstanciación del “cachito”

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Quien logra que otros crean absurdos puede obligarlos a cometer atrocidades

Voltaire

Muchos de ustedes, compatriotas, habrán intentado explicarse cómo la rifa del avión presidencial simboliza la lucha contra la corrupción y los excesos, aún cuando no se entregará avión alguno. Incluso el otro día intentaba explicarlo a un conocido que no creía en la Cuarta Transformación. ¡Me temo que quedó más confundido al final de nuestra conversación que al principio! ¿Cómo explicar esta doctrina a quienes nos odian por ser amorosos, de forma que puedan comprender?

Estaba sumido en la desesperación, hasta que fui capaz de entenderlo a través del misterio católico de la transubstanciación. Como narran los evangelios, cuando los discípulos se sentaron con Jesús en la Última Cena, se prepararon para celebrar la pascua con él. Sin embargo, el nazareno tenía algo más en mente: algo que nunca había ocurrido: pan y vino ordinarios se transformaron en su cuerpo y sangre.

Estoy seguro que los discípulos no comprendían del todo lo que acababa de ocurrir, ni lo que sucedería cada vez que celebraran la “Última Cena” con los primeros cristianos. Sin embargo, creían y tenían fe en las palabras Jesús, a pesar que no las comprendían del todo. Los católicos de hoy no han cambiado las cosas: creen que, en cada Misa, el pan y el vino se convierten el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad del hijo del hombre, aun cuando no puedan entender cómo sucede. Por ello el misterio de la transubstanciación está en el corazón del ritual de la Eucaristía.

En la comprensión del misterio, se renovó mi fe en la rifa del avión presidencial. Al comprarse un cachito, se entiende que nadie tendrá a la aeronave en su casa, aún cuando pueda tener el espacio para ponerla. También sabemos que no se puede vender algo que se tiene en arrendamiento. Vayamos más lejos: salvo que insistamos en autoengañarnos, tenemos claro que la decisión de no usarlo es más cara que mantenerlo en funciones, además de la irracionalidad logística.

Sin embargo, ninguno de los argumentos arriba esbozados sirve de gran cosa si se tiene fe en la trascendencia de la Cuarta Transformación y la pureza de su instrumentador: Andrés Manuel López Obrador. Y no puede haber fe sin rituales y símbolos que la propicien y fomenten. Y si el avión simboliza los excesos del régimen neoliberal, podemos sublimar ese odio al pasado en un acto de generosidad no necesariamente acreditable al sistema de salud. En otras palabras, al comprar un “cachito” podemos transubstanciar el papel en esperanza, interiorizando los valores del régimen y su presidente.

¿Nos vemos absurdos al hacer esto? Los invito a no pensar en el ridículo, sino en la trascendencia del acto y cómo las futuras generaciones entenderán y justificarán la impostura. Eso se logrará si la fe y la esperanza llena los corazones de la ciudadanía, en vez de la duda que siembran quienes se dedican a odiarnos y aún no saben que están en el basurero de la historia.

Ahora bien, quiero invitarlos a mirar hacia el día siguiente del gran sorteo del avión. Podríamos convertir a septiembre en cuatro semanas de festejo, reafirmación de nuestros valores y expiación, al repetir cada año una rifa similar. El mes patrio se convertiría en el festejo de la Cuarta Transformación, al resignificar la gesta de la Independencia como la Primera Transformación. Noviembre se convertiría en el festejo de la Tercera Transformación. Sólo quedaría declarar una fecha para conmemoración de la Segunda, a lo que propongo el 17 de diciembre, fecha del Plan de Tacubaya, aprovechando también las fiestas decembrinas.

Por lo pronto, podemos invitar a quienes hayan comprado “cachitos” a guardarlos, como objetos de veneración. Hagamos que la gente los conserve, por lo menos a lo largo del año entre cada rifa. Puede bastar enmarcarlo, aunque podríamos motivar otras presentaciones. Recordemos: entre más se arraiguen los rituales, mejores posibilidades de supervivencia tendrá el régimen.

Metodología: para los primeros párrafos, se tomó un texto de divulgación religiosa sobre la transubstanciación, cambiando algunas frases para acomodarlo al contexto actual. Si esto ofende a una sensibilidad religiosa, pregúntense cómo está usando el gobierno una serie de símbolos y arquetipos para afianzarse.

@FernandoDworak