El factor Porfirio en Morena

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De tres bandas quiere hacer la jugada Martí Batres en el proceso de elección de la nueva dirigencia nacional de Morena, al apoyar la candidatura de Porfirio Muñoz Ledo a cambio de que lleve como compañera de fórmula a la senadora Citlali Hernández.

Como la elección será a través de encuestas abiertas, es obvio que la figura de Porfirio es muy atractiva para el marketing político, pues lleva una amplísima trayectoria que comenzó a principios de los 70.

Muchos recuerdan al hoy diputado federal como un joven destacado en el PRI y sus gobiernos, y más tarde como uno de los fundadores del PRD, donde fue el primer senador de oposición que ganó una curul del DF en las urnas y no por la vía plurinominal.

Incluso, llegó a ser precandidato presidencial por el sol azteca, pero, en una cuestionada contienda interna, Cuauhtémoc Cárdenas no lo dejó pasar.

Con diversos cargos diplomáticos, entre los que destaca la Embajada de México ante la ONU, Muñoz Ledo tiene la habilidad para mudar de piel y estar siempre en el lugar adecuado para seguir activo en la política.

Su candidatura será de las más fuertes para la presidencia de Morena, por la sencilla razón que es un personaje conocido y respetado, y de eso se vale Martí para apoyarlo, a condición de que Citlali sea secretaria general.

Y aquí es donde la jugada lleva chanfle, porque a pesar de sus capacidades intelectuales intactas, la condición física y de salud de Porfirio no es la mejor y ya no tiene la fuerza necesaria para estos trotes.

Tampoco tiene fuerza territorial, pues nunca ha sido de formar cuadros, y ahí Batres lo puede aventajar tejiendo alianzas rumbo a la candidatura del próximo año con Hernández, quien es su incondicional.

Pero más perverso aún es que con esta candidatura también le da un llegue a Alejandro Rojas Díaz-Durán, otros de los aspirantes que ha hecho una intensa campaña nacional por la dirigencia, y no va nada mal.

Todo el mundo sabe que Muñoz Ledo es como un padre para Alejandro; lo sigue considerando su maestro y guía, y es claro que no se atrevería a confrontarlo en un debate, en caso de que se diera.

Y de paso le daría un raspón a Ricardo Monreal, quien actualmente apadrina a Rojas Díaz-Durán.

Una tercera banda se daría si Martí controlara la dirigencia, pues influiría en las candidaturas a diputados y alcaldes por la CDMX en 2021, lo que le permitiría integrar una plataforma política local para reclamar la candidatura a jefe de Gobierno en 2024.

Nada mal la jugada de Batres, que busca aprovechar el factor Porfirio en las próximas elecciones de Morena.

CENTAVITOS

Por cierto, este tema le pegaría también a Claudia Sheinbaum, quien recientemente sacó de la Central de Abasto a Héctor Ulises García Nieto para que se apodere de Morena en la CDMX y controlar las candidaturas, solamente que si Batres controla el partido, tendría que pedirle el favor al senador para apoyar el nombramiento de Héctor Ulises en el partido local, pero no será de a gratis, sino a cambio de posiciones… Y hablando de Claudia, ayer en la reunión de Conago exigió a sus colegas gobernadores erradicar la corrupción en sus entidades antes de quejarse por el pobre presupuesto que recibirán este año. Buen discurso, pero a lo mejor la jefa de Gobierno olvidó las andanzas de su exjefe de policía Jesús Orta, que anda prófugo, o su secretario particular, Carlos Ulloa, que usa el presupuesto público para promoverse en Tlalpan.