Análisis semanal: 14 de septiembre

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El tema de la transición es uno en el que la mayor parte de quienes participan en el debate no se ponen de acuerdo. La existencia de distintas posturas, complica aún más la discusión, pues hay quien asegura que ésta se dio en el año 2000 con el triunfo de Vicente Fox, aunque otros piensan que llegó hasta 2018 con la victoria de López Obrador.

También hay quien cree que la transición nunca se ha dado porque seguimos con el mismo sistema político, sólo que con otros personas a cargo y bajo otro tipo de siglas. Además, está la consideración de que la transición no ha terminado y que sacar al PRI de la presidencia fue un primer paso.

Es algo similar a lo que sucede con el tema de las elecciones. Para algunos, no hemos tenido comicios libres y sin fraude, en tanto que otros piensan que se dio un avance y que los votos se cuentan y cuentan, por lo que la llegada al poder del PAN o Morena es parte de ese logro.

Pero en tanto no se tenga un gran acuerdo –algo que se antoja imposible en el actual sexenio–, es difícil que se logre un consenso en lo que se refiere a lo que significa la transición y si es necesario trazar una ruta para llegar a concretarla, aunque la discusión siga en torno de hacia donde nos debe llevar.

 

El meme de la semana

La imagen de la semana

En Chihuahua, se enfrentaron agricultores con la Guardia Nacional.

Conspiracy Theory

Algo raro sucede en la elección interna de Morena para renovar su presidencia nacional. Además del hecho de que se inscribieron más de 100 personas para participar en las encuestas que se practicarán para definir al dirigente, lo que empieza a llamar la atención son algunos detalles.

Primero, que Gibrán Ramírez sea cuestionado por sus propios compañeros de partido, quienes lo exhiben como alguien que miente y que se aprovechó de los recursos públicos; segundo, que Porfirio Muñoz Ledo haga alianza con uno de los grupos radicales para participar en el proceso; tercero, que al interior de Morena digan que la decisión del Tribunal es un acto injerencista en la vida interna del partido, aunque tengan razón de que sus estatutos no contemplen las encuestas como método de elección.

Además, están las dudas respecto a lo que sucederá al final de este proceso, ¿qué harán los inconformes, respetarán el resultado o darán rienda suelta a su ADN con el menor pretexto?

Sin duda, la manera en como se resuelva este tema mostrará si se puede hablar de un partido político o de un movimiento que empieza a ver su declive.

@CronicadePoder