Diciendo hola a Roberto Bolaño

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Miguel Ángel Gómez

Roberto Bolaño aparece tras un sueño envuelto en niebla. Se siente influyente, es todo exteriorización, todo acción, aunque dice: “Sin noticias de mis amigos. Desde hace dos días no voy a la facultad. Tampoco pienso volver al taller de Álamo”. Ve el mundo en un grano de arena. El telón se alza y muestra nubes aceleradas con una atmósfera que cambia de un día a otro.

Antaño se hablaba por hablar. El vil empieza a sentir que no le gusta su vida. Roberto Bolaño, en cambio, profundiza, a través de su análisis en la naturaleza de los personajes nazis. La sinfonía sintética atraviesa el siglo XXI. La granja de Dios se agita, inquieta e impaciente. Roberto Bolaño sabe que el tiempo se pliega o se estira a su arbitrio. El cardo (para variar) juega a un juego que le aburre. A regañadientes, Roberto Bolaño reina con un amuleto sin infaustos recuerdos. Se obsesiona porque cree estar escribiendo en un vacío. Hoy recibí un ejemplar de su Poesía reunida. Te lo aseguro, tengo un búnker para que nadie responda al timbre. Hay gente que explora los alrededores para encontrar tallos de apio. Roberto Bolaño remienda su camisa en su viaje de regreso. Está realmente en una Noche sin sentimientos negativos, no desea alejarse sino hablar de sí mismo cuando recita: “Salí de la última función a las calles vacías. El esqueleto / pasó junto a mí, temblando, colgando del asta / de un camión de basura. Grandes gorros amarillos / ocultaban el rostro de los basureros, aun así creí reconocerlo: / un viejo amigo. ¡Aquí estamos! Me dije a mí mismo / unas doscientas veces, / hasta que el camión desapareció en una esquina”.

Respetables cantos tras dejar las mochilas en el suelo. Él toma una buena hamburguesa con patatas fritas, un café frío como una pesadilla interminable y una porción de tarta de queso. Sigue leyendo, y yo le digo hola. Roberto Bolaño sonríe, quiere simbolismo y una conversación importante sobre los sueños, la fantasía o el inconsciente. Aparece y sienta la Belleza en sus rodillas, estilo Rimbaud. Y como Rimbaud la encuentra amarga. Los verdugos no pueden hundir las caras en las almohadas y con mirada infinita echa un vistazo a los mapas del infierno. ¿Quién te gusta más en Poesía? Almorzamos y hablamos del psicoanálisis, de Nicanor Parra, de los antipoemas.

Bolaño llega con el gran propósito de hacer de Nostradamus y predecir un futuro milenario. ¿Puede haber un fin del tiempo? Vuelve a su novela de carretera: “Alguien volvió a sacar el tema de Belano, tal vez fuera yo, no lo sé, y todos se pusieron a hablar de él, quiero decir a hablar mal de él, menos María y yo, que en determinado momento como que nos alejamos del grupo, física y espiritualmente”. Se levanta de un salto Roberto Bolaño. Mira a través de los cristales una cerca que hay cuyos límites no son discernibles. “Improviso, luego existo”, me comenta.

Se ríen los trovadores queriendo llegar al final del cuento. La lluvia no cesa ni el cielo está despejado. “Plagiarán mis versos mientras yo trabajo solo en Europa”. ¡Roberto! Nacido en Chile en 1953. ¡Qué novelas cargadas de Razón y Energía, Amor y Desprecio! Quiere acción. Escribe poesía, escribe cosas como: “Paso por todas las fases gestuales posibles, desde una alegría brutal hasta la más profunda melancolía”. Se fue a México derramando lágrimas y a Barcelona sin lúgubre envidia en su voz. Bolaño lo sabe todo de Bolaño. Nubes como la nieve delante justo del sol. Pura Tierra Iluminada en Blanes.

El profeta siguió al pie de la letra su manifiesto: “Hasta los confines del sistema solar hay cuatro años-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz. Un desmedido océano de vacío. Pero, ¿estamos seguros de que solo haya un vacío? Únicamente sabemos que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían visibles? ¿Y si existieran cuerpos no luminosos, u oscuros? ¿No podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las estrellas-pueblos?”. Las estrellas-mundos nuevos devuelven el placer y el olvidarse de sí mismo. Las estrellas-jazz nos liberan de estar con los desesperados y los abatidos. Las estrellas-desdenes, interesadas a diferencia de los mendigos, hacen temblar el suelo y acuden al doctor para sollozar. Las estrellas-calambres mentales o físicos ansían organización. Las estrellas-codiciosas se escapan (como ahora) buscando la continuidad. Las estrellas-trama, con un interés que nos salva. Bolaño, tu vida es un festín como decía el poeta.

Te sientas en una silla de madera de roble. Hay muchos premios literarios blandiendo una botella llena. Por los que empiezan de nuevo. Por el doble salto mortal de los poetas chilenos. Por la introspección y nada más. Por las premisas falsas. Por la repercusión que en el lector puede tener la forma de hablar del escritor. Por volver a las obsesiones.

Escritor Español.

Publicado originalmente en elimparcial.es