Análisis semanal: 24 de agosto

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Para muchos estudiosos provenientes del extranjero, era sorprendente poder analizar como el PRI logró dominar el sistema político mexicano durante décadas. Tanto los políticos de oposición como del oficialismo eran parte del mismo juego y permitían una simulación gracias a procesos electorales previsibles, pero que no dejaban fuera a ningún jugador, a excepción de los que se saltaban del barco.

Para Mario Vargas Llosa fue la dictadura perfecta, aunque para otros se trataba de una dictablanda que ordenaba a los jugadores y ponía las reglas del juego.

Ahora, en el actual sexenio, se espera un cambio de régimen, pero por las señales enviadas por el presidente es muy probable que las reglas no cambien y sigamos bajo el mismo sistema.

Y es que López Obrador se formó en el priísmo de la década de los 70, por lo que su concepción de lo que debe ser la política, el presidencialismo y el sistema provienen de esa formación, por lo que no se puede esperar un cambio de rumbo en este aspecto, más bien una profundización de ciertas características que harán que el presidente retenga el poder y acreciente su influencia en diversas esferas de la vida nacional.

Una democracia que lo era sólo en apariencia, una dictadura lo suficientemente flexible para no parecerlo y con rotación de cuadros, un partido que influía en la oposición al grado que exportaba figuras a otros partidos y un sistema electoral diseñado para que todo quede igual, ese es el saldo de la “democracia” priísta.

 

El meme de la semana

 

La imagen de la semana

 

Conspiracy Theory

La trama que se ha tejido en torno al caso Lozoya ha empezado tomar un giro interesante.

Y es que después de la revelación del primer video y de las denuncias que Emilio L. ha presentado ante el ministerio público, además de la defensa de los señalados, los análisis apuntan no tanto a un tema jurídico, sino a un verdadero espectáculo en el cual las pruebas brillan por su ausencia.

Pero también llama la atención que el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, haya sido cuestionado con severidad al señalar que no estaba al tanto de lo hecho por su excolaborador –quien aparece en el video dado a conocer–, por lo que se le ha recriminado que su credibilidad ha desparecido, sólo que ese mismo argumento fue usado por el hoy presidente López Obrador y si seguimos este tipo de críticas, pues se trata de alguien sin credibilidad alguna.

Tal parece que también la 4T se verá afectada por el caso Lozoya, pues no sólo algunos de sus integrante se han visto involucrados, sino que se trata de un tema que, como la perra brava, hasta los de casa muerde.

@CronicadePoder