La reunión de la República

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El día miércoles en San Luis Potosí habrá de celebrarse por fin la reunión de los gobernadores del país y el jefe del Ejecutivo federal para ver los temas que desde hace meses aquejan a la nación y que a los oídos sordos del presidente apenas ha llegado la ocasión para analizarlos.

Es importante señalar que la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) llega con un cierto resquebrajamiento y que en términos reales esta reunión es una respuesta a las varias solicitudes del bloque de gobernadores (10) de la Alianza Federalista que habían estado demandando desde hace meses una reunión con el presidente de la República para analizar el tema de la pandemia sanitaria por Covid-19 y después agregaron la revisión del pacto fiscal de la Federación.

La reunión, como sea, es un triunfo para la Alianza, es también un buen punto para la Conago que con esto busca legitimarse ante los propios gobernadores y ante la sociedad y una oportunidad para el presidente de corregir los grandes fallos que se tienen en la estrategia del manejo de la pandemia y la ausencia de un programa para apoyar a la economía en su recuperación.

Se llegará a la reunión después de cinco meses con la pandemia por el coronavirus y con 60 mil muertos por Covid-19 y con una estrategia fallida que no fue capaz de ponerse de acuerdo en los criterios para definir un semáforo epidemiológico para las entidades federativas, con una tasa de letalidad que alcanza 11 por ciento, mientras en el mundo es menor a 4 por ciento, con más de medio millón de contagios por Covid-19, de acuerdo a las cifras oficiales de la Secretaría de Salud, que por cierto, han sido muy cuestionadas por expertos, medios de comunicación e instituciones nacionales e internacionales y con un discurso cuando menos contradictorio y en los hechos negacionista del uso del cubrebocas de parte del presidente, por decir lo menos; una economía en crisis en la que existe ya un consenso en este momento que tendrá una caída de -10 por ciento del PIB, la peor de la que se tenga memoria en nuestro país desde 1932, que ha dejado millones de trabajadores sin empleo (formales e informales), así como pequeños y medianos negocios cerrados o de plano en quiebra, y producto de ello, según Coneval, casi 70 millones de mexicanos entraron en pobreza laboral y sin ningún programa contracíclico de parte del gobierno federal para enfrentar esto, al contrario, una cantaleta en la palabrería del presidente de que no rescatará a ninguna empresa, mientras que sus obsesiones, como Pemex, siguen con pérdidas de más de 600 mil millones de pesos sólo en el primer semestre de este año.

Y mientras la pandemia del coronavirus y la crisis económica hacen sus estragos sobre la población, la inseguridad y la violencia no sólo no cesan, ni siquiera en esta etapa disminuyen, con un claro y evidente fracaso de la estrategia presidencial de “abrazos no balazos “, que al 15 de agosto ha dejado 58 mil 381 homicidios dolosos, más de lo que en los sexenios de Calderón y Peña juntos hubo en el mismo periodo de gobierno.

La reunión de San Luis Potosí deberá de servir para llegar a acuerdos en un cambio de fondo hasta lo realizado hoy en materia sanitaria, económica y combate a la inseguridad y violencia cuando menos, amén de pactar una ruta de revisión conjuntamente con el Congreso del pacto federal en materia del reparto de los recursos fiscales. A los ciudadanos no nos importa qué tan bien se llevan o no en lo personal o si saldrán más o menos amigos, lo que les exigimos es que se comporten y acuerden medidas con una visión de Estado, que se plasmen en acuerdos de coordinación, inversión, en programas de apoyo a las y los trabajadores formales e informales, a las Pymes en un programa contracíclico para rescatar la economía y en acuerdos de revisión en materia de seguridad, y aprovechar la reunión para que de una vez se expongan los programas y estrategia que habrá de seguir al arranque del ciclo escolar con la nueva modalidad de educación por televisión.

La reunión de los ejecutivos estatales y el federal alcanza la magnitud de una reunión de la República. Veremos si los participantes están a la altura de lo que la sociedad mexicana espera y no hacen de la oportunidad un fracaso, porque entonces a las ya de por sí crisis que tenemos tendríamos que agregar la del ingrediente político y ni el país ni los mexicanos merecemos eso. Los gobernadores deben de representar los intereses de los habitantes de sus entidades de manera digna, profesional y propositiva. Y no haría nada mal en que recordaran las palabras del juramento de los Reyes de Aragón en el siglo XVI: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos principal, rey y señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no”. Y el presidente debe admitir que a su gobierno le urge un viraje, y su propia actitud y actuar polarizante deben cambiar, porque en política lo que cuentan son los resultados, y su gobierno hasta donde va ¡es un fracaso!

@aguilarsoliss