BUAP, en defensa de la autonomía; Barbosa y la política del garrote

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Ningún gobernador –ni aun el más crítico de la cuarta transformación como Enrique Alfaro, de Jalisco– ha recibido una humillación pública como el poblano Miguel Barbosa por parte del presidente Obrador.

Aunque Alfaro y Obrador mantienen fuertes diferencias políticas por los temas de la violencia, la pandemia y el tema fiscal, ambos fumaron la pipa de la paz en una de las recientes vistas del tabasqueño por territorio jalisciense. No ocurrió en el caso de Barbosa cuando Obrador acudió hace poco a Cholula y en un evento público ni siquiera lo saludó a sabiendas de que el gobernador poblano se maneja de manera caciquil.

Eso explica por qué Obrador trató a Barbosa de manera pueril, es decir sin interés, como un político de poco valor y sin importancia. Tan es así que Morena considera que en el caso de Barbosa se equivocaron y tarde que temprano le van a cobrar la factura.

Los excesos de Barbosa lo han llevado a implantar un estado de terror en Puebla. Desde el más humilde vendedor ambulante hasta los empresarios más encumbrados han sido víctimas de los abusos de poder de este conspicuo personaje.

Barbosa ha puesto en el centro de sus ataques a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en un abierto atentado a la autonomía de la BUAP.

La BUAP es una de las principales universidades públicas del país que se ha ganado a pulso un lugar en el ámbito de la investigación científica y la formación académica de sus más de 100 mil estudiantes y de atender a miles de jóvenes universitarios aún en los lugares más apartados del estado.

Y todavía peor, Barbosa que se maneja de manera autoritaria se ha lanzado en contra del sistema educativo rebasando sus facultades constitucionales al tratar de apoderarse de las instituciones de enseñanza privada.

En el afán de mantener el control autoritario del estado Barbosa recurre a la política del garrote. Desde que asumió su mandato protagonizó una disputa con la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, no obstante su pertenencia al mismo partido.

Así como pretender apoderarse por la fuerza de la Universidad para imponer a sus sicarios, Barbosa se hizo del control de la Policía en todo el estado. En la capital poblana la alcaldesa llevó a las más altas instancias legales del país su diferendo con el gobernador. La Suprema Corte de Justicia de la Nación negó la suspensión a las autoridades municipales y Barbosa mediante un decreto asumió el pleno control de la Policía Municipal.

Mediante ese control Barbosa ha implantado un estado de terror basado en el abuso de la fuerza pública y centenares de vendedores ambulantes que trabajan para subsistir en medio de la pandemia han sido tratados de manera criminal, usando incluso cárceles clandestinas como castigo violando los más elementales derechos humanos.

Ante la impunidad que priva en el estado de Puebla, los delitos se han disparado mientras el gobernador ha minimizado la crisis de seguridad que prevalece.

Cuando los periodistas le cuestionaron sobre el tema de los femenicidios, el gobernador Barbosa negó que se tratara de un asunto grave y burlonamente señaló que las desapariciones de decenas de mujeres, eran asuntos menores porque se trataba de personas que se fugan con los novios.

Puebla ocupa el cuarto lugar nacional en los delitos de femenicidios, pero ante la frivolidad para tratar la gobernanza y garantizar la paz social, decenas de miles de jóvenes –la gran mayoría estudiantes de todo el estado– salieron a protestar en contra del gobernador.

Fue así que en el mes de marzo más de 150 mil alumnos de más de 80 instituciones de educación superior de todo el estado realizaron la marcha de protesta más numerosa en toda la historia de esa entidad.

Jamás ningún gobernante había recibido tal repudio por los altos niveles de violencia e inseguridad pública.

La misma comunidad estudiantil ha manifestado su rechazo en contra de Barbosa por su intromisión en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla a donde pretende imponer a políticos ligados al partido Morena con el propósito de desarrollar un “experimento” político al estilo de las universidades venezolanas donde los estudiantes son parte de las fuerzas de defensa del régimen político.

Forzado por las circunstancias de la muchedumbre estudiantil, Barbosa se comprometió a atender los casos de decenas de femenicidios, muchos de ellos de mujeres jóvenes universitarias.

El Comité Estudiantil Universitario espera emprender mayores movilizaciones si el gobernar se sigue conduciendo arbitrariamente y minimizando los problemas del estado, como es el tema de la seguridad pública.

Mientras tanto, en las cárceles municipales y la penitencia estatal se han registrado presuntos “suicidios”, aunque en realidad se trata de viles asesinatos a consecuencia brutales golpizas en contra de reos y presuntos delincuentes que enfrentan procesos penales.

En cuanto a la Universidad (BUAP), Barbosa no quita el dedo del renglón y ha declarado una guerra sucia en contra de las autoridades universitarias que se han negado a conducirse de manera servil ante el gobernador.

 

De ello nos ocuparemos mañana en este mismo espacio.