Chayo aguantó vara; Emilio, no

0
89

Los dos fueron parte del gabinete de Enrique Peña Nieto y ambos son acusados de haber causado daño al erario; una tuvo pantalones para aguantar vara y el otro prefirió ser un vil sapo, como se conoce en el bajo mundo a los soplones.

Alejandro Gertz Manero fue muy claro ayer: la diferencia de trato que existe entre Emilio Lozoya y Rosario Robles se debe simplemente a que el primero ofreció colaborar para aclarar hechos de corrupción y la otra no.

El fiscal general de la República dio a conocer que Chayo, titular de Sedatu en la administración pasada, se ha negado a hablar pese a que los daños patrimoniales de la llamada Estafa Maestra son mucho mayores que los atribuidos al exdirector de Pemex.

De esta forma, Gertz Manero le puso precio a los privilegios que puede lograr un imputado de un delito, en caso de que decida convertirse en soplón.

Durante un seminario sobre violencia, organizado por el Colegio de México, el fiscal justificó el trato VIP que se la hado a Emilio “L”, “porque hizo una denuncia de hechos por un caso que generó daños al erario por cerca de 400 millones de pesos”.

En cambio, Robles está esperando su sentencia en la cárcel “porque no ha sido solidaria con el Estado”, en un caso que causó daño patrimonial por 15 mil millones de
pesos, a través de la Estafa Maestra por la que se investiga a varios exfuncionarios peñistas.

Y aquí es donde cada quien se puede formar un juicio, pues ambos fueron funcionarios abandonados a su suerte por sus exjefes cuando cayeron en desgracia, pero una aguantó vara y el otro prefirió convertirse en un sapo para salvar su pellejo.

Esto llama la atención porque si alguno de los dos tendría que haber traicionado la omertá —la ley no escrita de guardar el secreto entre las mafias— se hubiera pensado que esta podría haber sido Robles y no Lozoya.

La razón es muy sencilla: Emilio “L” era parte de la cofradía priista que diseñó la llegada de Peña Nieto a Los Pinos en 2012, y Robles fue invitada de último momento al gabinete; Lozoya es de alcurnia tricolor y Chayo de las luchas maoistas de la izquierda.

O sea, si alguien tenía más obligación de cerrar el pico y proteger a La Familia, ése tendría que haber sido el exdirector de Pemex, pero fue el que rajó.

Y en detrimento de lo que señala en fiscal sobre las cantidades que fueron defraudadas al erario, habría que diferenciar que mientras Robles es acusada de “omisión” —no hacer nada por evitarlo—; Lozoya es señalado por fraguar y operar el desfalco.

Como quiera, quizá los deberían estar en la cárcel porque se trata de muchos millones, pero mientras Emilio se acobardó y traicionó a sus cómplices, Robles tuvo las enaguas de aguantar sola la debacle.

CENTAVITOS

Cada vez se entiende mejor eso de que la pandemia cayó como anillo al dedo en la 4-T, pues con el pretexto del coronavirus la mayoría en el Congreso de la CDMX decidió suspender cualquier auditoría a los recursos que gaste el Legislativo, hasta nuevo aviso. O sea que las áreas de Donceles que manejan millonarios recursos públicos no tienen que dar cuenta “hasta que se reanuden las labores”, sin que puedan ser auditadas. Y de pilón, los diputados decidieron que se amplía el plazo hasta octubre para que presenten su declaración patrimonial. Ojalá que no, pero en una de ésas se prolonga la pandemia y la actual legislatura se va en 2021 si entregar cuentas.