Rusia: la vacuna del recelo

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Le pregunté a Jarbas Barbosa, subdirector de la OMS-OPS, acerca del anuncio del presidente Vladimir Putin sobre su vacuna “exitosa” contra el coronavirus y me respondió que ya están en contacto con las autoridades sanitarias rusas para pedirles la información estándar de todos sus test de la fase 1, 2 y 3; dado que procederán a precalificar a su vacuna para, entonces,  recomendar comprarla a otros países o inclusive por su propio mecanismo de la OMS llamado Covax en el que México participa.

Si la pandemia es inusitada, la vacuna en tiempo récord también lo es; yo, desde luego celebro que haya una inmunización, todos queremos recuperar la certeza de llevar a cabo nuestras vidas y toma de decisiones sin el coronavirus como eje.

A mí en lo personal me da igual si la vacuna  es la de Oxford, la de Moderna en Estados Unidos o la China con Cansino o bien  la alemana o la rusa… si hay una vacuna efectiva creo que por razones éticas  tendría que llegar, tarde o temprano, a todos los seres humanos porque tampoco creo que haya un laboratorio, ni una farmacéutica, que diga no a «pingües” ganancias. Money is money.

Quizá lo que más me intranquiliza de todo son dos cosas primordialmente: 1) El origen del SARS-CoV2, descartar toda hipótesis de que forma parte de una guerra biológica provocada en momentos en que Estados Unidos y China se juegan,   a cuerpo pelado, la hegemonía global;  y 2) que realmente la vacuna o las vacunas que sean descubiertas generan la inmunidad suficiente para tener al coronavirus fuera de nuestras vidas… o por lo menos a raya.

En esta batalla sanitaria, en medio de la urgencia global desatada por el Covid-19 han quedado desnudadas muchas cosas: primero, el egoísmo mundial; y segundo, la ineptitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) politizada como un balón de disputa entre China y Estados Unidos se hunde en el descrédito de la desinformación.

En buena medida es culpable de la propagación del virus y cada día se comprueba que está totalmente rebasada y es que, la gestión de Tedros Adhanom, ha sido inepta.

Ahora dice Rusia que tiene la primera vacuna registrada, esto es patentada, contra el coronavirus y le ha puesto de nombre Sputnik V en honor a la carrera espacial del pasado siglo cuando el Sputnik I fue el primero en salir a órbita

Y es que, hay una carrera actual por demostrar el prestigio científico, por ser los primeros en lucir músculo en investigación y en técnica, si China presume de controlar la pandemia con más de 1 mil 300 millones de seres humanos es Rusia quien ha querido recalcar su marchamo científico de potencia… ser los primeros cuando todos apostaban hace un mes que sería Oxford, con el Instituto Jenner, a la  cabeza.

A COLACIÓN

Todo esto se presta para una novela de Ian Fleming:  pandemia, virus desconocido, supuesta guerra biológica y espionaje; el gobierno del primer ministro, Boris  Johnson, denunció hace unas semanas que Rusia estaba intentando hackear los ordenadores de la Universidad de Oxford y el Instituto Jenner para acceder a información acerca de su potencial vacuna.

¿Qué se sabe de la vacuna rusa? Que ha sido elaborada en colaboración con el ejército y el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaleya y que está basada en un adenovirus humano, un virus del resfriado común, mezclado con la proteína del SARS CoV-2 para estimular una respuesta inmune.

Tiene algunas similitudes con una vacuna desarrollada por la corporación china CanSino Biologics y, dos dosis, generan anticuerpos importantes con reacciones como febrícula controlada con paracetamol.

Una de las hijas de Putin se ha puesto la vacuna y estos días lo hará, Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, quien además ha asegurado que “Rusia le regalará la vacuna a su gente”.

Nadie será obligado a ponérsela, expresó Putin, y solo será oficial para su ejército, el personal sanitario y docente; en octubre vacunarán a la ciudadanía en general y en su meta está que, en enero de 2021, empiece su comercialización  al resto del mundo

¿Su efectividad? Llama la atención su temporalidad de inmunidad cifrada en dos años; apenas llevamos seis meses de pandemia y se supone que este virus irrumpió a final de noviembre del año pasado en Wuhan, China y el resto del mundo supimos de él enero de este año. ¿Cómo han determinado que inmuniza solo por dos años?

¿Por qué Putin ha dejado que se la ponga una de sus hijas y no él? ¿Por qué si es tan efectiva se la pondrá el presidente de Filipinas pero el mandatario ruso no hace alusión a su persona? ¿Por qué nunca compartieron, como los demás laboratorios del mundo, sus pruebas y ensayos que iban pasando de fase en fase como marca el protocolo? El meollo es que esto se presta para muchas suspicacias en un momento en que la duda persiste y sospechan unos de otros. Tengo la sensación de que, en este juego de poder, todos somos conejillos de indias.