Los gobernadores desencaminados… y contagiados

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La llamada Alianza Federalista de Gobernadores (de oposición, será, of course) limita el federalismo y es excluyente. No habla por todas las entidades ni por todos sus gobernados, aunque alardeen de tener 40 millones, que no todos votaron por ellos, además no todos ni están de acuerdo con su ejercicio, a juzgar por las encuestas de gobiernos.

Según Mitofsky, Aurioles va en el primer sitio de incremento de aceptación en junio, y ronda el 36%; el chihuahuense esta en 5º lugar en ese rubro. Y dice que no firmó. Los demás no pintan. ¿Entonces? Reclaman eficiencia que a sus 40 millones de gobernados no prodigan. Encima, lanza tal alianza desplegados de los que se deslinda el gobernador de Chihuahua. Textos de prensa decían semanas atrás que eran 12 miembros. Firmaron 9 o son los que reconocen su firma en la carta que pide que López-Gatell renuncie. Algo pasa. ¿Cómo que metieron al de Chihuahua sin su consentimiento? Lerdos. Es preciso poner la lupa en la alianza. Hay gobernadores de toda laya. Mediocres, alguno eficiente, abucheados en las visitas presidenciales, algunos de mala fama y otros de peor talante. Como en botica. Alguno en corrupción hasta las manitas, esas que no se ha cortado como prometió.

Sus estados no son ejemplo a seguir y si hablamos de política sanitaria frente al COVID-19, menos; dos de ellos, el gobernador tamaulipeco y el duranguense, contagiados lamentablemente de covid-19, hacen dudar acerca de su estrategia en paralelo, de haberla, pues queda claro que proponen el contagio y no la solución. Es imposible secundarlos. Por aquello de predicar con el ejemplo que tanto preocupa a algunos con el uso del cubrebocas, o tapabocas como de

cía un priista usando un vocablo tan…tababocas, sí, como el ejercicio priista. Y en medio del cruzamiento de acusaciones entre Federación y los estados, estamos los ciudadanos, quienes  quedamos inermes a su merced de ocurrencias. Eso es lo importante. La pregunta es directa: ¿qué le deben a esa novena de vociferantes aturdidos que no hilvana una idea sensata frente al COVID-19, revolviendo temas con gran torpeza?

La carta que nos ocupa, o manifiesto, como haya sido, pidió la renuncia de López-Gatell, ­quien les ha recordado respondiéndoles adecuada y prontamente, su corresponsabilidad legal en la atención de la pandemia, de la que tampoco pueden zafarse y no dan mejores cuentas. El error, de haberlo, es completamente compartido y tiene razón.  Lo saben bien. Es tal carta una lustrosa llenadera de un desencaminado texto de medias verdades perfectamente contestables. Termina siendo bastante desagradable leer tanta insensatez y manipulación, viendo barbotear tanta tontería reunida en unos cuantos párrafos.

En el malhadado texto se leen lacrimógenas palabras que por embusteras, ameritan constestarse. Así, advierten los gobernadores que se vive la peor crisis de nuestra historia: “resultado de un manejo errático de la epidemia y de la falta de respuestas eficaces para frenar una brutal caída económica”, pero mientras recordamos alguna medida mejor que las anunciadas que ellos hubieran dictado, cabe preguntarles ¿qué proponen a cambio? Piden una reforma hacendaria para paliar sus irresponsables endeudamientos, no para rescatar sus maltrechas economías. Si Hacienda no se los dice en público, los ciudadanos no necesitamos callarlo y aquí lo expresamos.

Sí, seremos el tercer país en número de muertos y acaso llegaremos al número uno si la gente sigue sin protegerse, saliendo sin necesidad de ello, fingiendo malestar propio  y acusando a otros en vez de asumir su responsabilidad, como tanto los hemos oído evadirse una y otra vez en esta pandemia. Exactamente igual que los firmantes. ¿Es culpa de López-Gatell? No se le ha oído decir que la gente salga y abarrote las calles. ¿Hacen su parte? Son los estados los que engrosan la lista de enfermos y muertos.

Dicen que el gobierno (federal) no ha corregido errores. No los enlistan, precisando cada uno detalladamente. Habría sido lo honesto. No arrojan luz, tanta imprecisión no puede ser guía cierta, certera, razonable y eficaz para nadie. Si tan seguros están de aquellos, podrían irlos enlistando y mostrarnos que ellos han hecho mejor papel. Las cifras no les ayudan, y dos de los “abajofirmantes” están contagiados. Dicen que las proyecciones fallaron, olvidando que se dijo al inicio: se espera contener mientras se dosifica el contagio para poder atender. Salvo un par de entidades, el resto registraba cupos hospitalarios del 60 al 70 o menos. Eso ni es crisis sanitaria como lo requieren ni mucho menos es desbordamiento del sistema hospitalario. Ayudaría cerrar filas por el número de muertos. Aunque acusen de fallo al doctor Gatell (sic). Es increíble que los señores gobernadores no pueda siquiera poner el apellido correcto del denunciado: López-Gatell se ve que no leen lo que firman. Lo normal en ellos, desencaminadores de la opinión pública. Hay que ver cómo llevan sus estados.

No esta claro qué entienden por verdadera respuesta de Estado. ¿Sabrán lo que es el Estado? Hay que ver lo mal que lo llevan sus entidades. Quizás ya se hayan enterado.

Afirman “nunca se quiso atender esta epidemia de manera coordinada y con recursos extraordinarios.” ¡Bingo! ya salió el cochino dinero a flote. ¿Más dinero gobernadores? ¿qué hicieron con todo lo recibido por años? En este espacio hace años que abordamos el sobreendeudamiento de estados y municipios. Ahí esta Coahuila que no ha podido explicar en qué la endeudó el gobernador Moreira. Ahí están los desfalcos, los desvíos, los faltantes, el no hartarse de poder más y más, endeudándose antes de la pandemia como para hacerle mejor frente. Culpar al gobierno federal sin entonar un mea culpa, es embuste pleno. Recibieron y dejarán estados inexplicablemente endeudados y mal administrados. Esa es la realidad. ¿Coordinarse? ¡ja! ¿politizar la pandemia? Es lo que les hemos oído hacer hasta el cansancio. Puestos a buscar respuestas. Y se niegan a seguir al gobierno federal. Eso es sabotaje. Son tales los que no coordinan.

¿Dónde están sus autoridades de salud? ¿dónde sus medidas extraordinarias y eficaces que sean y pongan la muestra a los demás? Tan soberanos y autónomos y dan pena. A estas alturas del comunicado uno podría sacar un pañuelo luego de leer estas lastimeras palabras: “La emergencia sanitaria exige no solamente de un especialista, sino de un perfil con sensibilidad, inteligencia y un alto sentido de responsabilidad que el señor Gatell (sic) carece y lo demuestra cada vez que emite información contradictoria, confusa e incoherente que nos muestra el indolente”. La parte final es atronadora, tanto como burda: “(Morena) prometieron esperanza y bienestar,  y,  sin embargo, más muerte y pobreza parece ser nuestro futuro.” 

¿Lo afirma esto con su firma el gobernador panista del ensangrentado Guanajuato, con su gobierno rebasado e irresponsable ante su nula respuesta anticrimen? ¿mismo caso de Michoacán y Colima que van junto con pegado y de la mano con Jalisco? De Tamaulipas ya ni referir su apodo de “Mataulipas”. ¿Haciendo qué para evitarlo? Si llevamos décadas sabiendo que los estados se repliegan ¿de qué clase de estadistas y funcionarios de altura de miras hablan y quieren estos (des) gobernadores que no son un dechado ni de eficiencia ni de combate al covid-19 en sus entidades? ¿estos que la politizan la pandemia y acusan a otros de hacerlo? ¿estos que no proponen alternativas sensatas dentro ni fuera de desplegados?

Triste su papel de plañideras. ¿40 millones representan, dicen? Pues nuestras condolencias a esos 40 millones por soportarlos. No son todo México. Hay colegas que sí trabajan con el gobierno federal, coordinándose y sin tanta alharaca. Que aprendan estos otros 9.