Alito será el Nerón del PRI

0
129

En un spot político de su partido, donde critica la pésima actuación de la 4-T frente a la pandemia del covid-19, Alejandro Alito Moreno asegura que al PRI nunca le quedó grande ningún problema y cita varias tragedias, entre ellas los terremotos de 1985 y 2017.

Pues el dirigente tricolor peca de memoria corta o se hace, porque en 1985 tan le quedó grande el terremoto que devastó varias entidades del país, pero, sobre todo la Ciudad de México, ya que si algo se notó fue precisamente la ausencia del gobierno priista.

Luego de ese trágico 19 de septiembre del 85, pasaron dos días enteros sin que nada se supiera ni de Ramón Aguirre, entonces regente del Departamento del Distrito Federal, ni del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, ambos priistas.

Estaban apanicados y se mantuvieron ocultos sin saber qué hacer al ver la magnitud de la tragedia. Abandonaron a los capitalinos, al grado que fue la misma sociedad civil la que tuvo que organizarse para el rescate de personas.

Ahí nació el concepto de solidaridad, pues si la capital se levantó fue gracias a sus ciudadanos, no a sus autoridades.

Tal fue el abandono del PRI a la ciudadanía, que precisamente a raíz de esa tragedia nacieron grupos urbanos que se apoderaron de los espacios públicos, hasta llegar convertirse tan sólo cuatro años más tarde en el PRD.

Así que eso de que al tricolor ninguna tragedia le quedó grande es completamente falso.

Igual le quedaron grandes los problemas económicos del país en el sexenio de 1994 a 2000, que la ciudadanía los castigó echándolos de la Presidencia de la República después de 70 años, y votando dos periodos consecutivos a favor del PAN.

Y, aunque regresaron 12 años después, en 2018 fueron de nuevo echados ahora por Morena. El PRI perdió por ser un partido corrupto, como siempre ha sido su ADN; no aprendió y hoy sigue sin haber aprendido.

Si la ciudadanía los castigó por corruptos, cómo es que ahora, cometiendo corruptelas a sus propios compañeros para cambiar las reglas a su conveniencia, Alito sale a decir que a ellos no le queda grande nada, que nuca le fallaron al pueblo.

Para empezar al que le queda grande el partido —o lo que queda de él— es al propio campechano, que llegó a la dirigencia por un acuerdo con los peñistas, y que hoy no tiene autoridad moral para salir con ese tipo de spots que no convencen ni a los priistas.

Quizá cuando el PRI tenía la Presidencia de la República podría pensar en un liderazgo omnipotente, pero, ahora que ha perdido prácticamente todo y que no están en el ánimo de los votantes, tendrían que buscar la unidad antes que la división.

Si Alito se aferra en ser el emperador, se quedará como Nerón viendo el incendio y tocando con su arpa las notas de la marcha fúnebre tricolor.

CENTAVITOS

Aunque apoyada en el reglamento interno del Congreso de la CDMX, que marca como dos el número mínimo de diputados de un mismo partido para integrar una fracción, la petición de Teresa Ramos para que la Mesa Directiva declare oficialmente disuelto al PVEM  como grupo parlamentario raya en una obsesión enfermiza contra su excompañera Alessandra Rojo de la Vega, con quien se peleó el mes pasado. Legalmente,  Ramos tiene razón y la Jucopo tendría que quitar prerrogativas y beneficios al Verde, amén de que la persecución al interior de Donceles entre excolegas raye en el acoso. Es cuestión de aplicar el reglamento y sanseacabó, no parece tan difícil, ¿verdad?