AMLO: rescatar a cualquier costo a Pemex y a la CFE

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  • De facto, contrarreforma energética
  • Diez años de crecimiento económico, borrados en tres meses
  • Pemex inviable

El presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó de manera clara y explícita, que existe un cambio en el rumbo de la política energética del país e incluso no descarta presentar una iniciativa de reforma constitucional ante el Congreso de la Unión, para hacer valer el principio del dominio de la nación sobre los recursos naturales, dicho de otra manera, por la vía de los hechos, lo está haciendo es una contrarreforma energética, para anular ciertos avances de la ley vigente; especialmente la participación de inversionistas privados en el sector y el desarrollo de las energías limpias.

El pasado 22 de julio, el mandatario citó a Palacio Nacional a los titulares y comisionados de organismos como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), y el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), para leer los nuevos lineamientos del sector y solicitar a los organismos le informen si la nueva política energética puede llevarse a cabo bajo el marco actual de la reforma energética, contaron fuentes que asistieron a la reunión y pidieron no ser citadas; a través de un largo Memorándum[1].

Donde Lopez Obrador planteo:

“Que los órganos de regulación creados durante el periodo neoliberal o neoporfidista deben ajustarse a la nueva política económica y energética, y que su misión debe ser la de sumar esfuerzos con la Secretaría de Energía, Pemex y la CFE para rescatar la industria del petróleo y electricidad de la nación”

En otras palabras y para decirlo claramente, el presidente en su más depurado estilo autoritario, quiere que un simple memorándum sustituya lo planteado en la Constitución y las leyes vigentes sobre el sector energético y someter a los órganos autónomos a su voluntad; donde en los primeros párrafos reconoce su “autonomía” y al final les da instrucciones, indicándoles como deberán proceder y que decisiones deberán tomar:

“El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los organismos reguladores del sector energético alinearse a la nueva política del sector basada principalmente en el fortalecimiento de las dos compañías propiedad del Estado: Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)”.

El contenido de este documento despierta muchas preocupaciones e incongruencias en que ocurre cotidianamente el mandatario, como acusar de todo a las políticas neoliberales o neoporfidistas, de supuestas privatizaciones, pillajes o supuestos sobornos a políticos corruptos; sin que su administración haya probado judicialmente estos actos a los que se refiere o corregido legalmente estas anomalías.

Otra enorme preocupación, es la visión e inspiración de Lopez Obrador para plantear esta nueva política energética, en que el político tabasqueño siempre está viendo por el espejo retrovisor, refugiando en el pasado, sin aterrizar en la realidad actual en el Siglo XXI, ya que considera, que su intención es regresar:

  • “… a la política que aplicaron en su tiempo los presidentes Lázaro Cárdenas del Rio y Adolfo López Mateos.”

El presidente Lopez Obrador pretende que nos remontemos a los años 30as y 60as del Siglo XX, cuando el país era otro completamente diferente, las necesidades de combustibles y energéticas eran otras, así como el mundo; ahora muchos paises están abandonando el petróleo y gasolinas, para avanzar a energías limpias o alternativas; por ejemplo: en Europa varios paises se han comprometido para el 2030 a que todos sus transportes serán eléctricos y Estados Unidos para el 2035. A escala global, ahora se está apostando a las nuevas tecnologías y energías alternativas, como son las eólicas, solares, fotovoltaicas, entre muchas otras.

El punto central es la discusión sobre el fin y los medios que utiliza, me parece que la posición del Presidente, es imponer su voluntad sin importar el costo jurídico, aduce argumentos del siglo pasado y su posición de poder, para tratar de que sean maleables las leyes por encima de la práctica real del derecho y del Estado de derecho.

En este sentido, en el documento se pide a los reguladores suprimir cualquier otorgamiento de subsidios de cualquier índole a empresas particulares y detener la entrega de permisos y concesiones a particulares en el sector energético por sobreoferta de petróleo y electricidad para el mediano y largo plazo; es decir, quiere sacar de los ámbitos energéticos a los inversionistas privados, por ejemplo:

  • “… mencionó que el sistema nacional deberá ser alimentado, en primer lugar, por las centrales hidroeléctricas de la CFE, seguido de otras plantas propiedad de la compañía nacional, por las centrales eólicas y solares, y por último la electricidad generada por los ciclos combinados de empresas privadas”.

La intensión de esta política energética presidencial, es más de carácter simbólica o de intensión distractora ante resultados negativos o catastróficos en todos los campos y sectores; el querer rescatar a Pemex y a la CFE es un proyecto inviable, en que no reconoce las cifras de estas empresas y la realidad de los tiempos que enfrentamos a escala nacional y global de pandemia del coronavirus y de recesión económica.

Entre las incongruencias de este documento, por una parte, dice López Obrador que en su administración se respetarán los contratos y el marco legal vigente y los privados podrán seguir participando en el sector como contratistas[2] de Pemex y CFE; pero advierte que tendrán acceso a un máximo de 46% de la generación nacional de electricidad; por la otra, le sale su vena autoritaria y dice textualmente:

  • “Sostengo que los órganos de regulación creados durante el periodo neoliberal deben ajustarse a la nueva política económica y energética, y que su misión debe ser la de sumar esfuerzos con la Secretaria de Energía, Pemex y la CFE para rescatar las industrias del petróleo y la electricidad de la nación”.

Otra vez, el presidente Andres Manuel López Obrador se niega a aceptar la Constitución y el marco legal vigente, ahora quiere imponer mediante un memorándum su voluntad personal y una política energética con raíces en un pasado remoto, que no tiene que ver con la realidad actual y en medio del Covid19, con un pésimo manejo gubernamental, con casi 50 mil mexicanos muertos >con una tasa de letalidad de 11%, de las más altas del mundo<, así como una economía que en el segundo trimestre tuvo una caída del PIB de alrededor de – 20%; a junio se han perdido 2.4 millones de empleos formales y 12 millones perdieron sus ingresos; aumentan los que se suman a los niveles de pobreza en cerca de 14 millones de mexicanos.

El memorándum contiene 17 medidas que rigen la nueva política energética y en los cuales debe basarse la actuación de los organismos (Se anexan al final de este trabajo).

 

Diez años de crecimiento económico, borrados en tres meses

A principio de este año encontré que varios autores y especialistas sostenían que el 2020 sería un año perdido, en esos momentos no comprendía la dimensión de sus planteamientos, pero hoy en día pienso en que se quedaron cortos para describir la realidad económica que tenemos al 2º trimestre; donde tanto el Banco de México como el INEGI, han realizado 6 revisiones a la baja, para situar al PIB en una contracción de alrededor de – 20%.

Los datos oportunos presentados por el INEGI evidencian el descalabro histórico que sufrió la economía mexicana durante el 2º trimestre >en términos anuales< la economía mexicana cayó 18.9%, que representa la caída más pronunciada y rápida desde que existen datos; de hecho, fue el cuarto retroceso anual consecutivo, mucho más severo que los anteriores por el confinamiento derivado del covid-19 y también el mayor retroceso generado por las crisis económicas-financieras de 1995 y 2009.

Es decir, la economía mexicana registró en mayo una caída récord y apunta a un desplome histórico en el segundo trimestre de casi 20% anual ante los estragos por la crisis sanitaria y las medidas de distanciamiento social, así como la falta de programas contracíclicos, de apoyo al empleo y la planta productiva, por parte de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador; con este resultado, la actividad económica del país acumula 13 meses consecutivos en terreno negativo.

Observamos en esta gráfica, que desde marzo del 2019 hasta mayo del 2020 se presentan resultados negativos, con 7 trimestres con una ligera tendencia a la baja; pero a partir de marzo a mayo, la economía cae en un profundo desfiladero, al pasar de – 2.6% hasta – 21.6%, respectivamente.

Es muy posible que en mayo el desplome de las principales variables económicas haya tocado fondo y a partir de ahí empiece una recuperación, pero hay que advertir que serán datos muy relativos, de cualquier forma, será muy lenta e incompleta; ya que con la destrucción del valor económico que se dio durante el segundo trimestre del año, el PIB real se encuentra en niveles similares a los que tenía en el tercero de 2010.

Es decir, 10 años de crecimiento económico en el país, fueron borrados en solo tres meses.

En cuanto al proceso de recuperación, la mayoría de bancos, centros especializados e instituciones financieras coinciden en señalar, que posiblemente en dos años se inicie una débil recuperación a los niveles que se tenían al inicio de la pandemia. Con base en los resultados de la encuesta a especialistas del sector privado de Banxico de julio, estimaron un crecimiento económico promedio anual de apenas 1.94% durante los próximos diez años.

Por lo que, en términos per cápita, si suponemos tasas de crecimiento poblacional similares a las observadas en años recientes y asumiendo ese crecimiento agregado, podríamos retomar la producción per cápita que se tenía al cerrar 2019[3] en algún momento entre 2031 y 2032.

Con base en lo anteriormente planteado, queda claro que la economía mexicana se ha hecho más chica y con menos ingresos fiscales, de las exportaciones de crudo y con una deuda que ha aumentado de tamaño en proporción a la economía; por lo que el proyecto del presidente López Obrador de rescatar a Pemex y a la CFE, son completamente inviables y van en sentido directamente inverso a la etapa de recesión y de fuerte contracción económica.

La realidad muestra que tanto Pemex como CFE son empresas claramente inviables, que han podido llegar al día de hoy gracias a la apertura de sus mercados, donde es importante recordar que desde inicios de los años 90as se permitió la producción de electricidad por empresas privadas, y gracias a ello tenemos fluido suficiente.

También vale la pena destacar, que en los últimos años tuvimos un fuerte avance a desarrollar fuentes alternas, al grado que para 2018 nos convertimos en un ejemplo internacional en energías renovables; pero las acciones de la actual administración federal, es revertir los avances logrados en el uso de energías limpias; el presidente López Obrador quiere revertir todo, por lo que ahora quemamos carbón y combustóleo, perdemos dinero en CFE y muy pronto tendremos problemas de abasto, así como impactar negativamente al medio ambiente y contaminar los recursos naturales.

Los datos a la baja del IGAE estiman que para mayo tenemos – 21.6%, que hacen prever una caída más severa y preocupante para el 2º trimestre, con considerables ajustes a la baja; donde el consenso de los analistas consultados por Bloomberg estiman una contracción de -19.6% y los de Banorte, plantearon su pronóstico en – 10.0%.

En este mismo sentido, Barclays ajustó su pronóstico, de -12.8%, a -19.4% anual para el 2º trimestre, luego de los resultados recientes de la actividad económica y en su proyección anualizada revisó su expectativa de una caída de – 6.5% a una de – 8.8% del PIB.

El banco de inversión estimó que el PIB de México en el 2º trimestre de este año, tendría una contracción histórica de – 19.4%, ante la falta de programas de apoyo gubernamentales para los empleados, empresas y planta productiva; y lo anterior, profundizó la caída libre en la que se ha mantenido la actividad económica durante cinco trimestres consecutivos, según INEGI.

 

Pemex inviable

Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó a principios de este martes una pérdida de 44 mil 300 millones de pesos durante el segundo trimestre de 2020, en el mismo periodo de 2019, la pérdida neta de la compañía fue mayor, equivalente a 53 mil millones de pesos

En contraste, en el acumulado del primer semestre de este año, Pemex reportó una pérdida neta de 606 mil 587 millones de pesos, casi siete veces más respecto a los 88 mil 509 millones de pesos que perdió durante la primera mitad del año pasado.

Quisiera dar dimensión de lo que significa esta pérdida de Pemex por más de 606 mil millones de pesos, con el siguiente análisis comparado:

  • Es equivalente a 26 mil millones de dólares
  • Es dos veces el presupuesto anual de la SEP
  • 5 mayor que el presupuesto de la Secretaria de Bienestar
  • Es mucho mayor que el presupuesto que el gobierno de dio a Pemex

Fuente: Pemex

En el mismo periodo, las ventas totales reportaron una caída de 36% con 465 mil 803 millones de pesos, contra 732 mil 900 millones de pesos conseguidos entre enero y junio de 2019; estos son pésimos resultados, pero no le fue tan mal como se esperaba, en este 2º trimestre reportó datos de los meses más complicados de la pandemia, fueron los meses en que los precios del petróleo tocaron piso a la baja y la demanda tuvo una caída sin precedentes.

La emergencia sanitaria de la pandemia del coronavirus y con el frenon de algunas actividades económicas llevó a que los ingresos por ventas de Pemex disminuyeran en 51.8% en el segundo trimestre de 2020, debido a una baja de 54.4% en las ventas nacionales y de 48% en los envíos de petrolíferos y crudo al extranjero; es decir, perdió poco más de la mitad de lo esperado en ventas y exportaciones.

Pemex informó que, al 30 de junio, la producción total de crudo, que incluye asociaciones con privados, fue de un millón 605 mil barriles diarios, 28 mil barriles menor a la reportada en mayo, y 66 mil barriles más baja que la del mismo mes de 2019. Estas cifras son 1.7% y 3.9% menores, respectivamente, además de que es el cuarto mes consecutivo que reporta bajas.

La producción reportada en junio es la más baja registrada desde octubre de 1979, cuando Pemex logró un millón 510 mil barriles diarios.

El gobierno se comprometió con la OPEP a no rebasar 1.7 millones de barriles diarios hasta diciembre.

Vale la pena destacar, el valor de las exportaciones de petróleo crudo alcanzó los 720 millones de dólares, monto 68.02% menor a lo reportado en mayo del año previo; es decir, que Pemex perdió dos tercios de recursos en la venta de crudo. Por otra parte, el valor de las ventas internas de productos petrolíferos y de gas natural se ubicó en 27 mil 846 millones de pesos, cifra 62.29% inferior a lo reportado en el quinto mes de 2019.

En este sentido podemos resumir que Pemex tiene 15 años de producción a la baja y que ha perdido más de tercios de sus ventas programadas en dólares.

Pemex está generando presiones y estrategias internas, con el propósito de que a algunos de sus contratistas, acepten esperar hasta el próximo año para recibir el dinero que se les debe ahora; ante esta situación anómala y en un entorno crítico, estas personas solicitaron no ser identificadas; se trata de tres contratistas a los que se les pide aplazar el pago que esperan por 115 millones de dólares, pero el monto adeudado a las compañías en toda la cadena de suministro de Pemex podría fácilmente sumar miles de millones de dólares.

La deuda total de Pemex llegó a un nuevo récord, mientras la empresa acumuló siete trimestres consecutivos de pérdidas en su operación; ya que al cierre de junio pasado sumó pasivos que superan en monto el valor de sus activos, de acuerdo con un reporte presentado por la empresa el 4 de agosto.

Al cierre del segundo trimestre de este año la deuda llegó a 2 billones 461 mil 400 millones de pesos, informó la petrolera, cantidad es superior en 24.1% a la que reportó en diciembre de 2019, cuando fue de un billón 983 mil 200 millones; lo que significa que en esos seis meses los pasivos aumentaron en 478 mil 200 millones y en el mismo periodo creció su endeudamiento a un ritmo de 2 mil 612 millones diarios.

Con los resultados del segundo trimestre de este año, el capital contable de Pemex, que representa el valor de los activos respecto de los pasivos totales, es negativo en 2 billones 531 mil 377 millones de pesos; con las pérdidas registradas de abril a junio pasados se acumulan siete trimestres consecutivos >es decir desde el 4º trimestre de 2018< en los que Pemex reporta resultados negativos, con un total en ese lapso de 1 billón 212 mil 300 millones de pesos.

En cuanto la estrategia de manejo de pasivos Pemex expuso que será de nulo endeudamiento y sólo efectuará operaciones de refinanciamiento este año por unos 6 mil 800 millones de dólares, de los cuales ya se han acordado 5 mil 200 millones y están pendientes 1 mil 600 millones. El perfil de vencimientos de deuda es de alrededor de 5 mil 900 millones de dólares en promedio para cada uno de los siguientes tres años; pero se apuntó: El nivel de endeudamiento podría incrementarse a corto o mediano plazos, por nuevas actividades de financiamiento o la depreciación del peso en comparación con el dólar y podría tener un efecto adverso en la situación financiera, resultados de operación y liquidez de Pemex.

 

A manera de conclusión

El presidente Andrés Manuel López Obrador pretende que Pemex sea uno de los principales motores de la economía mexicana, de ahí que ha tratado de fortalecerla financieramente y también, para que el país sea autosuficiente en energía y revivir la producción nacional, de ahí su memorándum de la nueva política energética; sin considerar la realidad de la misma, por ejemplo:

  • La compañía sufrió una pérdida récord de 26 mil millones de dólares en el 2º trimestre del año, a medida que la pandemia de coronavirus junto con 15 años de disminución de la producción y el valor del petróleo se derrumbaron.
  • Los bonos de Pemex fueron rebajados a basura por Moody’s en abril, y este año se vio obligada a recortar al menos mil 800 millones de dólares de su presupuesto de exploración y producción.
  • La deuda que tiene la empresa es por casi 110 mil millones de dólares, lo que la convierte en una de las petroleras más endeudadas del mundo.
  • La deuda total de Pemex, hacia el 3er trimestre de este año será de 3.76 billones de pesos
  • Los pasivos laborales se dispararon en 25%

Analizado desde diversos ángulos y de forma multidisciplinaria, Pemex está quebrada, no es competitiva, ni eficaz y mucho menos productiva, en sus diferentes procesos priva la corrupción, esta sobre endeudada y cada vez tiene recursos para hacer frente a sus compromisos, cada vez pierde más, por ello, en abril Moody´s le quito el grado de inversión; sin tomar en cuenta lo que adeuda a sus proveedores, a sus trabajadores, el riesgo laboral y fondo de pensiones.

El memorándum de Lopez Obrador en donde define su nueva política energética y que a cualquier costo quiere rescatar a Pemex, inspirado en la política que aplicó el presidente Lázaro Cárdenas del Rio, con la expropiación petrolera en México en 1938[4], donde tenía sentido asentar en la Constitución, la posesión de los recursos naturales, como el petróleo; pero hoy en el Siglo XXI, de la intercomunicación, la tecnología, la globalización, el comercio internacional, etcétera, la realidad es otra.

El mandatario quiere someter a su voluntad a los órganos reguladores de energía, aplicar políticas energéticas por fuera del marco Constitucional y legal, mediante textos y lenguaje autoritario >que llega a ser amenazante< con el propósito de sacar a la inversión privada y las energías limpias del sector energético mexicano.

Ya no son tiempos de los monopolios Estatales y mucho menos en Petróleo, donde se requieren muchísimos recursos, tecnologías, personal altamente especializado, tratados comerciales, entre muchas otras cosas, por ello se requiere la participación de inversionistas privados, bajo la dirección y las reglas legales del Estado mexicano.

Para Lopez Obrador, Pemex representa un símbolo, de otros tiempos y muy diferente contexto, para él, es una especie de mito que quiere revivir, pero la realidad es otra, ya no existe y es inviable; no hay recursos públicos suficientes para darle vida artificial; si el presidente se empeña y se pone necio, va a arrastrar la deuda soberana, con altos riesgos que nos quiten la calificación.

Ni siquiera con el apoyo de la inversión privada es posible sacar a Pemex adelante.

rabascal51@hotmail.com

@rafabascal

ANEXO

Por ello las empresas públicas y los reguladores se comprometen entonces a:

  1. Mantener la política de no aumentar en términos reales el precio de las gasolinas, diésel, gas y electricidad.
  2. Alcanzar autosuficiencia energética.
  3. No exportar petróleo, extraer sólo el que se necesita para las refinerías y dejar de importar diésel y gasolina.
  4. Aplicar el siguiente programa de producción: 1.8 millones de barriles diarios de crudo en 2020; 1.9 en 2021; 2.0 en 2022; 2.1 en 2023, y 2.2 en 2024.
  5. Continuar con el programa de rehabilitación de las seis refinerías para alcanzar, en 2022, un procesamiento de 1.2 millones de barriles diarios, así como terminar ese mismo año la refinería de Dos Bocas, Tabasco, para agregar 340,000 barriles diarios ese año.
  6. Definir lo antes posible la conveniencia de construir el nuevo tren de refinación de Cangrejera para alcanzar la autosuficiencia de combustibles antes de finalizar el actual gobierno. Esto implicaría procesar 200,000 barriles por día con lo cual se estaría dando valor agregado a 1.750 millones de barriles diarios de crudo, con una reserva de 250,000 millones, de acuerdo con los cálculos de producción para 2022.
  7. En cuanto a la industria eléctrica, priorizar y optar por lo más rentable: construir o reconstruir plantas para satisfacer la demanda del sureste, en particular la península de Yucatán, así como abastecer con energía suficiente a Baja California Sur.
  8. Potenciar la generación de energía eléctrica.
  9. Pemex y la CFE deben reconocer los contratos suscritos anteriormente siempre y cuando no impliquen fraudes en contra de la nación.
  10. De existir pruebas de influyentismo y corrupción, presentar las denuncias penales competentes.
  11. Debe suprimirse el otorgamiento de subsidios de cualquier índole a empresa particulares del sector energético.
  12. El sistema eléctrico nacional deberá ser alimentado en este orden: en primer lugar, subirse a la red de distribución la energía producida en las hidroeléctricas; en segundo, lo generado en otras plantas de la CFE; en tercero, la energía eólica o solar de particulares y al final, la energía de ciclo combinado de las empresas privadas.
  13. La CFE debe aplicar el plan para el uso y la venta del gas adquirido en el anterior gobierno, a fin de evitar multas y pagos exagerados por ese “mal negocio público realizado en el periodo neoliberal”.
  14. Se debe detener el otorgamiento de permisos o concesiones en el sector energético a particulares por sobreoferta de petróleo y electricidad para el mediano y largo plazo.
  15. Apoyar a Pemex y la CFE en la política de distribución de energéticos, para evitar que sigan perdiendo participación en el mercado nacional.
  16. Tanto en extracción de petróleo como en refinación, así como en generación de energía eléctrica no se descartará la asociación con inversionistas privados siempre y cuando se trate de acciones complementarias y que no afecten el interés nacional, con lo que se mantendrán los contratos de las rondas y para la industria química y petroquímica se permitirán las actividades de privados siempre y cuando no se realicen con insumos de la nación o créditos de la banca de desarrollo, como el etanol de Pemex en Etileno XXI.
  17. Desterrar la corrupción el influyentísimo y la impunidad en Pemex y la CFE. “Aclaro que todo lo que hagamos debe apegarse a normas legales y bajo ninguna circunstancia alterar el estado de derecho”, concluyó, pidiendo a los funcionarios que manifiesten si es posible llegar a esta nueva realidad.

Notas:

[1] En un memorándum firmado por el presidente Lopez Obrador en el salón Guillermo Prieto de Palacio Nacional el pasado 22 de julio, que presuntamente se envió a trabajadores de la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), el presidente aseguró “es urgente profundizar en los cambios ya iniciados para rescatar a Pemex y a la CFE, considerando a estas empresas públicas como estratégicas e indispensables para el desarrollo independiente y soberano de la nación”.  

[2] En el documento, el primer mandatario reiteró que se respetarán los más de 100 contratos de exploración y extracción de hidrocarburos asignados tras la reforma energética, pero confirmó que no se licitarán más. Además, López Obrador dijo en el documento que se debe acabar con los subsidios a empresas particulares del sector energético.

[3] En 2019 la caída del PIB per cápita estaría más cerca del 20%.

[4] La expropiación petrolera en México fue un acto de nacionalización de la industria petrolera realizado en el año de 1938, como resultado de ejecución de la Ley de Expropiación del año 1936 y del artículo 27 de la Constitución Mexicana a las compañías que explotaban estos recursos, mediante el decreto anunciado el 18 de marzo de 1938 , por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. Este consistió en la expropiación legal de armas, instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos y, cosas de ese tipo en general, todos los bienes muebles e inmuebles, de la Compañía Mexicana de Petróleo llamada El Águila (Royal Dutch Shell), la Compañía Naviera San Cristóbal, la Compañía Naviera San Ricardo, la Huasteca Petroleum Company (subsidiaria de la Standard Oil Company de New Jersey, que se vio afectada a cambiar su nombre Amoco Corporation, la Sinclair Pierce Oil Company, la Mexican Sinclair Petroleum Corporation, la Stanford y Compañía, El Agwi, la Compañía de Gas y Combustible Imperio, la Consolidated Oil Company of México, la Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, la Sabalo Transportation Company, Clarita S A y Cacalilao Sociedad Anónima, así como de sus filiales o subsidiarias, con la promesa de cumplir con los pagos a los involucrados en el tiempo de diez años conforme a derecho, ya que estas compañías, constituidas bajo leyes mexicanas, se habían rehusado a acatar el laudo (sentencia) emitido por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje a favor del pago de mejores salarios a los obreros y trabajadores de esta industria, la cual fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.