Ineptitud populista

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Con una cantidad de muertos por el Covid que esta semana ( y siguiendo las cifras oficiales) llegará a los 50 mil; con la crisis económica derivada de los antecedentes de estancamiento en el año 2019 por una variedad de errores de parte del gobierno de López y sus particularísimas y autoritarias decisiones de cancelación de obras y creación de un clima envenenado para los inversionistas, su discurso polarizante y ausencia en el respeto al Estado de derecho, la economía terminó el año estancada a niveles de -0.1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Por los efectos de la pandemia, ahora los organismos financieros nacionales ,internacionales y multilaterales, así como el propio Banco de México, sitúan en un rango hasta ahora de -10 a -12 por ciento, la caída de la economía, la peor en los últimos 90 años de nuestra historia, y como consecuencia de ello, una cantidad de millones de desempleados que hacen predecir un incremento sustancial de la pobreza a tal grado que Coneval señala que la pobreza laboral ha afectado a cerca de 70 millones de mexicanos; con una violencia irrefrenable que en lo que va de este pésimo gobierno ha dejado ya al último día de julio 57 mil 255 víctimas de homicidio doloso; y un uso del ‘combate a la corrupción’ que en vez de una justicia esperada por los mexicanos para combatir este cáncer, se usa con fines políticos, de propaganda y de circo para tratar de esconder la verdadera realidad de las crisis anotadas aquí arriba, el gobierno inepto mantiene los clichés discursivos ya muy desgastados del mal comediante al que se le ve el conejo antes de sacarlo de la chistera, pero es incapaz de gestionar bien alguna de las crisis. Una ineptitud total.

Hay que recordar que antes de acceder al poder, los populistas no escatiman esfuerzos para crear crisis o para la generación de sensación de crisis y con ello mantener vivo el discurso antiestablishment, pero el discurso fácil de sus respuesta a los graves y complejos problemas que aquejan a la sociedad mientras son oposición, se desvela de inmediato con la ignorancia e ineptitud a la hora de cuando ya están en el poder y les toca enfrentarlos, como ahora es el caso.

Larga es ya la lista de desatinos, fracasos, obsesiones y mediocridades que, en términos de acciones de gobiernos o políticas públicas o ‘porque lo digo yo’ que soy el presidente, tiene de saldo el gobierno y con un costo muy alto para las escuálidas finanzas públicas, que amén de un ambiente internacional difícil, se le echa dinero bueno al mal negocio, o ¿cómo explicar los ataques y decisiones contra las inversiones en energías limpias y a la vez estar con una empresa como Pemex perdiendo en el primer semestre de este año 606 mil millones de pesos, recordando que ya en 2019 se había registrado una pérdida de 346 mil 135 millones de pesos? Y seguir insistiendo en una ‘política energética’ sin rumbo y sin sentido, tratando de caminar en dirección contraria a los Acuerdos de París sobre medio ambiente y de la simple racionalidad económica y financiera de la principal empresa pública del país, y aún más, contradiciendo el nuevo tratado comercial, el T-MEC, a un mes de su inicio, poniendo al país en riesgo de ser sancionado.

Con esta pequeña lista de ejemplos sobre los saldos de un gobierno inepto, polarizante e intolerante a la crítica, pero además de oídos sordos a propuestas alternativas de gestión a las crisis y sabiendo que la oposición política está en un nivel de descrédito agudo, es obvio que el futuro cercano no es nada halagüeño, a no ser que exista una vena democrática que cruce a la sociedad en su conjunto, a fin de unificar en la pluralidad posturas que posibiliten un gran acuerdo rumbo a 2021 y hacer de las elecciones del 6 de junio una batalla estratégica para que la Cámara de Diputados del Congreso se convierta en el contrapeso al autoritarismo e ineptitud presidencial y en una ruta alternativa para recuperar la gobernanza y la senda democrática, con la gran lección aprendida de cuáles son las causas estructurales que el pasado reciente no resolvió e incluso generó para haber hecho posible el triunfo de una gente como López en la elección presidencial de 2018.

Los actuales encontronazos de los gobernadores de diversos partidos, ya sea por un nuevo acuerdo fiscal, ya por mayores recursos para atender la pandemia del coronavirus, ya por las decisiones del ya famoso ‘semáforo del Covid’, ya por el tema de la inseguridad, hay que leerlas, creo, como una forma de diques al autoritarismo presidencial, pero sin una estrategia de atención a las demandas que hacen atractivo el discurso populista, una unidad más sólida con otros actores sociales, un plan de elecciones locales que vienen el próximo año, unificando a otras fuerzas, no sólo partidistas, todo eso y más, porque si sólo se mantienen los señalamientos contra el actuar y la oferta populista, lo único que se logrará será una mayor polarización. Se requiere, por tanto, una salida más democrática y con un gran contenido social, partiendo del contraste de cómo se debe de gobernar desde los municipios y gobiernos locales para la evidencia de la ineptitud federal.

@aguilarsoliss