Análisis semanal: 10 de agosto

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No es la democracia lo que se debe discutir cuando se revisan temas como la conformación de los órganos electorales o los procesos electorales, sino el acceso al poder y que grupos llegan a éste lo que debemos analizar.

Y es que luego de comentarios de algunos “analistas” a lo publicado en este semanario en semanas recientes, en el sentido de que era una ataque al INE, queda claro –además de que no leen– que se confunde la temática y que lo que se busca es defender un modelo y a una élite que han demostrado que no cumplen sus funciones.

Y es que ser elegido como parte de una cuota de partido, acordar con los representantes de partidos y tener como futuro, al abandonar el órgano electoral, una función o candidatura de partido hace que no sea defendible el actual modelo de organismo electoral que tenemos en el país.

Pero nada de esto, ni siquiera el enorme costo, importa para estos defensores que velan por un Instituto que ni es puro, ni cumple con sus objetivos, pues la democracia que dice impulsar es la que conviene a los partidos políticos, esos mismos entes que son repudiados por muchos ciudadanos que no creen en la manera en que se llevan a cabo las elecciones en nuestro país.

Pero hay que defender a esta élite de los ataques, no vaya a ser que se pierdan las ventajas que implica estar cerca de este grupo de privilegiados y de paso hacer enojar a los partidos y que éstos cierren la puerta a una posible nominación que interesa a los ahora analistas de ocasión.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Conspiracy Theory

El audio en el que se escucha a Víctor Manuel Toledo explicar varias de las fallas de la 4T, aunado a las renuncias de funcionarios como Assa Cristina Laurel, Carlos Urzúa o Germán Martínez, el reconocimiento de que no se cumplen objetivos de programas prioritarios o la crisis no reconocida en ámbitos como salud, economía o seguridad, muestran que la tan prometida transformación que ayudó al ahora presidente a ganar las elecciones no sólo hace agua, sino que se enfrenta a su peor enemigo: la misma 4T.

Como una torre de Babel, el movimiento que encabeza López Obrador ha mostrado que son ciertos los peores vaticinios que se hicieron luego de la llegada de Morena a la presidencia: que se trataba de un movimiento de oportunistas que lo único que tenían en común era su ansia de poder, pues expriístas, expanistas, experredistas y un grupo heterogéneo de políticos se unían para asaltar el poder, no para transformar al país.

Ahí quedan, pues, los testimonios de conflictos al interior de un movimiento que parece desmoronarse conforme pasa el tiempo.

@CronicadePoder