En caída libre la economía mexicana

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  • Citibanamex prevé una contracción de -9.6% del PIB para el 2020
  • AMLO sin políticas contracíclicas y programas de apoyo
  • Fuerte retroceso de la inversión

Con la llegada de pandemia del COVID-19 se han presentado situaciones nunca vistas y los principales indicadores económicos tanto en México como en el mundo han alcanzado niveles históricos, con retrocesos importantes provocados por el cese de actividades. Pero desde el 2019 se observaba ya una significativa desaceleración del crecimiento económico en nuestro país, pues durante el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) nacional se contrajo – 0.3%, situación que continuó durante el primer trimestre del 2020, al registrarse un decrecimiento de – 2.2% anual y de – 4.2% trimestral.

La contracción en la economía mexicana en el 2020 será mayor a la esperada y va en caída libre, rápidamente, por la falta de políticas contracíclicas y de programas de apoyo al empleo y la planta productiva, así como un fuerte retroceso de la inversión privada >ya sea nacional o extranjera<, por la falta de confianza jurídica y dudas sobre el Estado de derecho; lo que ha provocado la caída más severa en la actividad industrial, pérdida de 2 millones de empleos formales y pérdida de ingresos de alrededor de 10 millones de mexicanos y la quiebra de 500 mil empresas.

Los pronósticos para el desempeño de la economía mexicana siguen deteriorándose muy rápidamente y el consenso de analistas consultados por Citibanamex (1) estima que en este año se registrará una contracción de – 9.6%; que esta sería la mayor baja en el PIB desde la Gran Depresión en 1932, cuando se dio una caída de 14 por ciento, de acuerdo con la encuesta realizada a 29 instituciones financieras y casas de bolsa.

Vale la pena destacar que, ante el ambiente de altos niveles de incertidumbre, generados tanto por las políticas económicas de la administración del presidente Andres Manuel Lopez Obrador (AMLO), de no apoyar ninguna de las actividades productivas, fuertes reducciones al presupuesto, al salario de los burócratas, mantener sólo el gasto social y de sus proyectos insignia; como de polarizar con el sector privado y cambiar las reglas del juego en inversiones del sector energético, así como Constellation Brands empresa cervecera en Mexicali, que han ahuyentado inversiones.

Del reporte de la encuesta de Citibanamex, el pronóstico más alentador lo otorgó Barclays, quien sigue augurando una contracción de – 6.5% en el PIB del 2020, mientras que los más pesimistas son Signum Research y Citibanamex, con bajas de – 12 y – 11.2%, respectivamente, las cuales se mantienen sin cambios respecto al sondeo previo; seguidos de Multiva y Finamex, con – 11.1 y – 11.0%.

Es importante señalar, que el pronóstico de Citibanamex de – 9.6% del PIB para el 2020, en una mediana estadística de las previsiones de 29 instituciones financieras y casas de bolsa; que marca una clara tendencia a la baja, que nos permite afirmar, que en este año tendremos una caída de dos dígitos.

Los redactores de estudio, señalan que observan una debilidad en los componentes de la demanda agregada, primero en la inversión privada, la cual va a estar golpeada por la percepción de un débil Estado de derecho; por otro lado, por el consumo privado, ya que representa cerca de dos terceras partes del PIB y como hemos visto, la confianza del consumidor se ha visto muy deteriorada por la pandemia y por el tema del desempleo.

En este mismo sentido, Joel Virgen, economista en jefe de BNP Paribas, indicó que existen sesgos a la baja en los pronósticos, ya que la incertidumbre sigue siendo alta; donde destaca la incertidumbre, que se refleja en una amplia dispersión de los pronósticos, si bien la mayoría de los analistas coincidimos en que la contracción más profunda se dará en el segundo trimestre, varían las posturas sobre la caída de la economía en el tercero y cuarto trimestre.

Se subraya el alto nivel de incertidumbre, por lo que es natural observar que las estimaciones del crecimiento se revisen constantemente, ya que considera que estas se van afinando conforme se cuenta con más información que refleje el impacto que ha tenido el coronavirus en varios sectores clave del país; así tenemos, los datos de abril y mayo muestran una caída profunda, que se mantiene en junio, con caídas en la actividad industrial, las inversiones y desempleo, así como manufacturas.

Esta grafica en la parte superior nos muestra, la evolución del PIB desde el 7 de enero al 21 de julio del año en curso, donde observamos que a partir de finales de marzo se inicia una fuerte y acelerada tendencia a la baja donde en 11 semanas, tenemos una caída del PIB de – 9.6%. En la parte inferior de la gráfica, se enumeran las instituciones más pesimistas; en donde cinco instituciones prevén una contracción alrededor de – 10.0% del PIB; otras cuatro, cercanas al – 11.0% del PIB, y Signum Research tiene un pronóstico de – 12.0%.

A manera de conclusión, a partir de las expectativas de los expertos consultados, subrayaron que “el panorama para México sigue deteriorándose” y destacaron que “la economía está contrayéndose de forma marcada este año conforme la pandemia afecta la demanda doméstica y externa. El distanciamiento social desploma al gasto del consumidor mientras continúa debilitándose la confianza y se eleva la incertidumbre del inversionista”.

Agregan al diagnóstico, que “una sombría demanda de Estados Unidos, restricciones de viaje de extranjeros, precios bajos del petróleo y exportaciones esporádicas”, lo que alimenta de nuevo la incertidumbre pues es en el exterior donde se tenía el motor que mantenía a flote las expectativas de la economía mexicana.

 

AMLO sin políticas contracíclicas y programas de apoyo

Ya para el primer semestre del año, se habían disminuido cerca de 2 millones de empleos formales, unos 10 millones de mexicanos en la informalidad habían perdido su ingreso y alrededor de 500 mil micro y pequeñas empresas habían quebrado o cerrado; y el presidente López Obrador se ha opuesto a impulsar programas contracíclicos, de apoyo al empleo y a la planta productiva; razones por las cuales la economía mexicana va en caída libre.

Ante este dramático escenario, sería deseable y se han propuesto desde diversos sectores, para que el gobierno federal sume todos sus esfuerzos y políticas públicas para evitar que los estragos de la pandemia se prolonguen en la vida de los mexicanos y como consecuencia se dé una recuperación económica de largo plazo.

Las propuestas hacia AMLO es que impulse programas para llevar recursos de manera directa a trabajadores, empresas y ciudadanos que, dada la contingencia sanitaria, han visto afectados sus ingresos; hasta ahora los apoyos anunciados por el gobierno representan el 0.4% del PIB, por lo que, el paquete fiscal destinado a enfrentar esta crisis resulta insuficiente.

En esta gráfica, se observa con claridad que la gran mayoría de los gobiernos a escala global han destinado importantes recursos, medidos en relación al PIB, para atenuar los efectos de la pandemia del coronavirus, así tenemos a Alemania con el 36% y en el último lugar a México con 0.4% del PIB.

En este sentido, la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador para contener la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria, fue su rechazo a la aplicación de una política contracíclica; ya que su plan no se ajustaría al modelo neoliberal y su gobierno rompería con el molde de medidas contracíclicas que “sólo aumentan la desigualdad”.

En contra, coinciden en señalar los economistas, que las medidas contracíclicas están más apegadas al modelo económico keynesiano, que considera que la política económica de un país para salir de una crisis se debería enfocar en el estímulo de la demanda con el impulso del gobierno, la política fiscal y el déficit público.

La propuesta del presidente de México se centra en reforzar la inversión pública en las obras de infraestructura ya planeadas por su gobierno >que han sido muy cuestionadas y que no generaran ni empleos ni derrama económica en el corto plazo<, y sus programas de desarrollo social, que son los mismos desde que arrancó su gobierno y que no resuelven los problemas del Covid19.

Es de la mayor importancia subrayar, que las transferencias consideradas en el plan de AMLO no reactivan la economía, en el mejor de los casos, evitan que ingresen a los niveles de pobreza extrema; lo único que hacen, es solventar necesidades básicas; en tiempos previos a la pandemia del coronavirus.

Es del conocimiento común y que han instrumentado a escala global, es impulsar políticas contracíclicas que lo que buscan es reactivar la economía, es decir, no que la gente siga sobreviviendo sino que las empresas se mantengan a flote, haciendo transferencias vía programas sociales; hay que llegar al segmento de los que están en la parte baja de la pirámide que viven en la informalidad y lo máximo que logran hacer es detonar el consumo, pero no detona la industria de la construcción, como un gasto masivo en la industria de la infraestructura y la construcción además tiene conexiones con otras industrias.

Desafortunadamente, el presidente López Obrador está montado en una ruta inercial, como si no existiera la pandemia, discursos distractores, para generar controversias y exagerando en los alcances de sus programas sociales, sin conciencia de la realidad lacerante para los mexicanos, no sólo en economía y salud, sino con una creciente inseguridad pública, subiendo los niveles de violencia y desafíos públicos de los carteles de las drogas y el crimen organizado.

 

Fuerte retroceso de la inversión

Desde el 2019 el presidente Lopez Obrador ha estado lanzando fuertes mensajes contra la inversión privada y el cambio de reglas del juego, que han generado incertidumbre, falta de seguridad jurídica y dudas sobre el Estado de derecho, ahí está el ejemplo emblemático de la cancelación del aeropuerto de Texcoco; en este año, el cierre de Constellation Brands empresa cervecera en Mexicali y múltiples proyectos en el sector energético, con pérdidas de millones de dólares, así como la confianza de los inversionistas.

Recientemente, cuando AMLO estaba en Washington, en la cena que el presidente Donald Trump ofrecía en la Casa Blanca, hubo dos intervenciones de empresarios estadounidenses muy significativas, la de la presidenta de la petrolera Shell y del director de Sempra, que le dirigieron al presidente mexicano, que deseaban invertir en nuestro país, pero que necesitaban confianza y certidumbre jurídica; el mandatario contestó que él lo vería y le encargo el asunto a Alfonso Romo.

En ese momento, el presidente de Cabot Oil & Gas Company comentó en voz alta, ¿Qué si había o no, un Estado de derecho en México? se hizo silencio y no hubo respuesta; hay que recordar el antecedente del comentario de Cristofer Landau, embajador de EU en México, en una reunión de la Concamin, “Que no era tiempo de invertir en México”.

Las alarmas nacionales e internacionales están prendidas sobre la falta de confianza de invertir en México y dudas sobre el Estado de derecho.

Se ha registrado un retroceso importante en los niveles de inversión en México, en el primer trimestre de 2020, la inversión total nacional representó el 19.6% del PIB, proporción más baja desde el segundo trimestre de 2006, y la primera vez en más de 16 años que ésta cae debajo del 20%.

En los primeros tres meses del año, la inversión o formación bruta de capital fijo retrocedió – 9.5% anual, la disminución más fuerte desde el tercer trimestre de 2009, cuando la inversión cayó -12.2% respecto al mismo trimestre de 2008.

Sin embargo, la inversión nacional ya venía acumulando caídas; este dato constituyó el sexto trimestre consecutivo con disminuciones anuales, y la tasa promedio anual de crecimiento de la inversión fue de -6.8% en los últimos 4 trimestres.

Vale la pena destacar, que la confianza por parte de los inversionistas extranjeros en nuestro país se ha visto mermada en los últimos meses como consecuencia de las políticas erráticas del presidente Lopez Obrador; en este contexto, en junio, México salió del ranking del Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa publicado por la consultora Kearney.

 

A manera de conclusión

El presidente Lopez Obrador con sus políticas de austeridad, falta de transparencia en el manejo presupuestal, apoyo a sus bases electorales a través de sus programas sociales, generando un entorno de polarización e incertidumbre; lleva al país y a los mexicanos por un tobogán de impredecible caída de la economía, que no nos repondremos en varios años.

Los pronósticos de la contracción de la economía están en alrededor del – 10.0% del PIB, es decir, de una caída de dos dígitos.

Se agudizan todos los problemas que AMLO prometió resolver desde su campaña proselitista, como los de:

  • Salud
  • Economía
  • Empleos
  • Ingreso familiar
  • Inseguridad
  • Violencia
  • Educación
  • Y ahora de gobernabilidad

Ya estamos cansados de sus mentiras Señor presidente.

La realidad ya nos alcanzó y nos está rebasando, suben los riesgos en todas las esferas y hay malos presagios sobre el futuro de los mexicanos.

El autor es analista político con 129 días de aislamiento.

rabascal51@hotmail.com

@rafabascal

Notas:

  1. El sondeo previo reflejaba una contracción de -9.2%, sin embargo, el impacto económico por el coronavirus sigue generando incertidumbre entre los encuestados, puesto que el rango de previsiones va desde una baja en la economía local de -6.5 a -12% para este año.