México en crisis

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Con una pandemia del nuevo coronavirus en aumento en nuestro país y que ya se ha cobrado la vida de cerca de 40 mil personas en las cifras oficiales, y que como sabemos, siguen siendo muy cuestionadas, las actividades económicas siguen paralizadas o semiparalizadas por lo grave del contagio que también día a día se incrementa, y la puesta en marcha de un semáforo donde la mitad del país está en color naranja (nivel de riesgo epidémico alto) y la otra en rojo (nivel de riesgo epidémico máximo), y cuando la semana pasada literalmente ni siquiera semáforo hubo de parte del gobierno federal, y el de esta semana, cuestionado por varios gobernadores, habla por sí mismo de la gravedad de la crisis por el Covid-19, pero también de la crisis de la gestión de la pandemia en nuestro país.

Un gobierno federal ineficaz, por decir lo menos, en el manejo de la pandemia, está también a la vista una falta de coordinación con los gobiernos subnacionales, que después de meses de estar en la crisis sanitaria, ha sido incapaz de generar una sinergia y un mensaje claro sobre las medidas sanitarias a realizar, por el mismo mal ejemplo de quienes lo emiten, iniciando por el presidente que sólo por la visita a su amigo Trump tuvo que usar cubrebocas y sus insistentes mensajes de que la población saliera en medio de la pandemia, sus giras sin sentido del momento que el país y su población viven, pues no visita hospitales o al personal médico, ni lleva equipos y recursos a las entidades federativas para atender la pandemia, o ni qué decir del baile de cifras y de echar la culpa a los gobiernos estatales señalándolos de que el retraso en las cifras del gobierno federal es por culpa de los gobiernos estatales retrasados en su envío, que ha hecho del vocero López-Gatell un verdadero ‘chimoltrufio’ del coronavirus con sus dichos, cifras y gráficas.

La pandemia sanitaria ha afectado ya desde hace meses las actividades económicas, y en la medida que no cede, ha hecho que las instituciones financieras vayan cambiando sus pronósticos económicos para nuestro país, de forma que sin tener certeza de que así quedarán, hasta este momento de los más sobresalientes tenemos la publicación de la minuta del Banco de México, de la sesión del 24 de junio y apenas dada a conocer la semana pasada, donde prevé una caída de la economía mexicana de dos dígitos, pero además, con la preocupación de que la recuperación será lenta y complicada en forma de U e incluso con el riesgo de que sea en forma de W.

El Citibanamex ha publicado estos días también un nuevo reporte para ubicar la caída del PIB nacional en -11.2 por ciento, pero añade una visión muy pesimista de que la economía mexicana estará recuperándose hasta 2025, a un nivel de como se encontraba en diciembre de 2018, que como sabemos, fue de 2 por ciento, es decir, nos pronostica una verdadera catástrofe económica. La Cepal también acaba de dar a conocer un nuevo reporte y ubica la caída del PIB en México de -9 por ciento, coincidiendo con el Banxico de que la recuperación será lenta e incierta. El BBVA también da a conocer un nuevo pronóstico para nuestro país y señala que la economía se contraerá entre -10 y -12 por ciento pero que aún así México no perderá su grado de inversión en el próximo año, mas advierte que este riesgo se puede reducir si el gobierno federal acota la deuda, aumenta la fiscalización y mejora el clima de negocios, que como bien sabemos, por los cambios en las reglas que el gobierno ha venido haciendo y un discurso antiempresarial polarizante del presidente López. Por último, el Bank of America, a diferencia del BBVA, señala en su nuevo reporte que México se enfiló a perder su grado de inversión por el deterioro fiscal, la débil recuperación económica y un aumento de la deuda que puede alcanzar hasta el 60 por ciento al cierre de este año y para contrarrestar esto recomienda que el gobierno debe de gastar más de manera productiva, algo alejado a la postura del gobierno que ha sido incapaz de presentar un plan contracíclico en esta coyuntura y ante esta gravedad económica.

Como resultado de esta gravísima crisis económica, la pérdida de empleos, según Inegi, llegó a 12.5 millones en abril, de los cuales 10 millones son informales, mismos que no sólo sufren la falta de ingresos por la pérdida del empleo sino además son sobre los que más se ceba la crisis del coronavirus al no contar con seguridad social (IMSS, Infinavit, Afore) al no ser trabajadores formales, creando con ello un mayor grado de pobreza en la población.

Por lo mismo, en el informe de la ONU sobre el impacto del Covid-19 en América Latina y el Caribe de este mes, se puede leer que se estima que los mexicanos en pobreza crecerán este año de un 41.5 por ciento que eran en 2108 a 50.3 por ciento este año, y los de situación de pobreza extrema pasarán de 10.6 por ciento a 18.2 por ciento de la población en el mismo lapso. Esperaremos el informe del Coneval para conocer sus cifras y que como sabemos, también utiliza una metodología distinta en la medición de la ONU, pero como sea, estos números revelan la otra crisis que se avecina: la crisis social.

Frente a estas crisis, el gobierno inepto de López continúa pasmado y aferrado a la inacción y a sus ya desgastados clichés, pero además, en la más grave crisis también de inseguridad y violencia que azota al país: 55 mil 667 homicidios dolosos en lo que va de este gobierno, la cifra más alta en lo que va del siglo XXI para el mismo periodo de tiempo de los últimos cuatro gobierno.

Esta es la terrible situación en la que se encuentra México y que urge un cambio radical de actitud y postura del gobierno y su presidente, para hacer un giro hacia la unidad nacional y la búsqueda de alternativas a las graves crisis que nos aquejan a los mexicanos. Tiempo ya no hay.

@aguilarsoliss