Análisis semanal: 13 de julio

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No cabe duda que la relación México-Estados Unidos es una que se puede calificar como única en todo el mundo. De enemigos –incluso con una guerra en la que se perdió la mitad del territorio–, se ha pasado a aliados comerciales, por no mencionar otras áreas como la seguridad.

No cabe duda que a pesar de las críticas que el nacionalismo dicta y que repiten muchos mexicanos, la mira está puesta en parecerse lo más posible al american way of life.

Y no sólo nos referimos a los millones de compatriotas que viven más allá de la frontera, comportándose como estadounidenses más que como mexicanos, sino que también nuestros políticos dicen una cosa estando en la oposición y otra ya en territorio gringo.

El caso del presidente López Obrador ilustra muy bien este tema. De acérrimo crítico de Trump, a quien incluso amenazó con llevarlos a instancias judiciales internacionales por lo del muro, paso a darle las gracias por tratarnos no como una colonia, sino como un país soberano.

Atrás quedó aquello de poner en su lugar al magnate que ganó la presidencia de la Unión Americana, pues aparecen como buenos amigos que agradecen los favores mutuos hechos.

Si bien la reciente visita que hizo nuestro presidente no generó polémicas innecesarias, tampoco se puede presumir –como intentan los fanáticos lopezobradoristas– como una gira en la que brillara la diplomacia mexicana, y es que la reelección de Trump empañó todo, aunque no se quiera reconocer.

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La imagen de la semana

Conspiracy Theory 

Si algo se debe rescatar de la visita de López Obrador a Washington, es que la escenografía lo acompaña, ya sea por sus fanáticos o por parte de la oposición.

Y es que al colocar una ofrenda floral en el monumento a Benito Juárez en la capital estadounidense, de inmediato surgieron en redes sociales videos en los que se ve a personas que le gritan “inepto, corrupto, comunista”, en tanto que en otros se puede escuchar el clásico “es un honor estar con Obrador”.

Las redes enloquecieron con el viaje: que si la diputada Geraldine Ponce lo acompañó de incógnito, que ahora sí se puso un cubrebocas, la manera en que Trump lo recibió, la maqueta de un avión en la oficina oval y detalles que fueron usados tanto a favor como en contra del mandatario mexicano en una visita a la capital de la Unión Americana que pasó casi desapercibida para los medios de dicho país.

Como sea, las redes sociales en particular, nos quedan a deber un análisis desapasionado de la primera ocasión en que López Obrador acude a otra nación, en momentos en que Donald Trump busca su reelección, detalle que no hay que olvidar.

@CronicadePoder