Cae más profunda la crisis económica y de desempleo

0
200
  • Nuevo pronostico del Banco de México del PIB de – 8.8% para el 2020
  • Se perderán más de 2 millones de empleos formales y alrededor de 10 informales
  • Lenta recuperación hacia 2022 y 2023

El Banco de México (BM) realizó su cuarta encuesta para estimar el Producto Interno Bruto (PIB) entre expertos después de que el 28 de febrero pasado México reportó su primer caso positivo de la enfermedad del nuevo coronavirus, lo que obligó a la paralización de las actividades económicas consideradas no esenciales; el pronóstico de contracción del PIB pasó del -7,99% en mayo al -8,80% en junio, es la peor caída de que se tenga registro, mayor que 1910 y de la Gran Depresión en 1929-1934.

Ya desde el 2019 la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo enfrentando serios problemas por políticas publicas erráticas y malas decisiones económicas, con una baja recaudación tributaria > del orden del 14% del PIB< lo que significa que recaudas muy poco dinero para la magnitud de los problemas que se enfrentan; si a eso le sumas la polarización e insultos a los empresarios, se cae la inversión y pierdes la confianza; el resultado, es un PIB de 0.1%

Es decir, previo a la pandemia del Covid-19 la economía mexicana ya presentaba una severa desaceleración y signos de recesión, al combinarse limitados recursos públicos mal gastados, como los apoyos a Pemex, los proyectos del aeropuerto de Santa Lucia, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, entre los más importantes; y el entorno de polarización generado por el presidente Lopez Obrador, sembrando desconfianza e incertidumbre, entre inversionistas que se quejan de cambio de reglas y dudas sobre el Estado de derecho.

En este sondeo del Banco de México los analistas privadoshacen su cuarto pronóstico a la baja sobre la economía mexicana que van desde el – 3.8% al – 8.8% para este año, lo que significa una profunda caída por freno de las actividades económicas y sin ningún programa del ejecutivo federal para apoyar el empleo, la planta productiva y a las micro y/o pequeñas empresas; por eso la caída es en espiral y muy honda; es la contracción más importante en América Latina.  

Lopez Obrador desde su campaña decía que las administraciones neoliberales habían alcanzado un crecimiento promedio del 2% del PIB, aumentando la pobreza y la desigualdad, que el proponía crecer al 4% del PIB para el 2019 y al final de su sexenio promediar 6%; pero el año pasado no hubo crecimiento, quedamos en 0.1% del PIB, entre otros factores, por la caída en la inversión pública, para el 2018 era de 22.4% >3,3% era inversión pública, 19,1% era inversión privada< y para 2019 fue de alrededor del 18% del PIB >1.9% fue pública y 16.1% fue privada< porque el gobierno no le destinó recursos y por una falta de confianza del sector privado en el ejecutivo federal.

En esta grafica elaborada por el BM observamos una suave tendencia a la baja durante el 2019 y a finales de febrerovemos una drástica caída hasta a mediados de abril, con un punto de inflexión hasta junio, en que la contracción de la economía mexicana es de – 8.8% del PIB.

En este cuadro se plantean los pronósticos para el 2020 y hasta el 2022, así como una visión de largo plazo, para la próxima década, de carácter indicativo, por los altos niveles de incertidumbre del entorno actual.

En esta gráfica, se exponen las variaciones trimestrales del 2020 y 2021, donde se observa para este año, una drástica caída para este año y una muy ligera recuperación en el 2021, donde no se recupera ni una quinta parte de lo perdido; por lo que esta será de largo plazo y muy lenta.

Crisis del desempleo

Los expertos consultados estiman que, para fin de este año, se habrán perdido cerca de 2 millones de empleos formales y alrededor de 10 millones de mexicanos en la informalidad, que, sin lugar a dudas, es el rostro más dramático de esta crisis de contracción económica y de pérdida de empleos e ingresos, sin precedentes en cerca de un siglo; que acompaña y agrega profundidad a estas crisis, cuya enorme profundidad muestra que no contaron con apoyos del ejecutivo federal.

En esta grafica tenemos una tendencia horizontal desde enero del 2019 a enero del 2020, donde no hay creación de empleos y que a partir de mediados de febrero de este año se inicia una fuerte tendencia al alza de pérdida de empleos, con un pronóstico de cierre al cierre del año, con una tasa de desempleo de 6.75%, que no tiene precedentes en los tiempos modernos. Lo que implica, que no hay forma en el corto y mediano plazos de recuperarlos.

La combinación del cierre de actividades no esenciales por la pandemia y la omisión del gobierno federal para apoyar al empleo, han generado en poco más de cuatro meses, cambios radicales en la composición de la fuerza laboral; por primera vez en la historia del país, son más los desocupados >50.2 millones< que los ocupados >43.3 millones<.  

Por otra parte, la Tasa de Informalidad Laboral se situó en 47.7%, cifra menor en 8% comparado con la del mes previo, lo que significa una baja de 31 a 20.6 millones; es decir, 10.5millones menos, de acuerdo con los resultados de la ETOE.

Vale la pena destacar otro efecto de esta crisis del desempleo, en el que el porcentaje de ocupados con ingresos de un salario mínimo o menos, se incrementó en 41.3% frente al 22% del mes anterior; lo que significa que el salario se está pauperizando rápidamente.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) los estragos en la actividad económica por la pandemia del coronavirus y las medidas de confinamiento ocasionaron la pérdida de 12.5 millones de trabajos en México durante estos meses; de acuerdo con los resultados de la primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), publicada el 1º de junio del año en curso, la población ocupada en el país bajó de 55.7 millones en marzo de este año, a 45.4 millones en abril.

Conforme a Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, planteó que era muy probable que se perdiera más empleo informal que formal y de acuerdo con la ETOE confirma que en abril se perdieron 2.1 millones de empleos formales versus 10.4 millones de informales; los que van a ingresar a los niveles de pobreza.

De alguna manera, la administración de López Obrador está castigando la formalidad en México, y ahora a los empresarios y a los trabajadores, de cómo se puede exigir en que deben estar cotizando en la seguridad social cuando no tienen dinero, cuando muchos de ellos no tienen capital de trabajo, están mermando su propia riqueza, la poca que van a tener en el futuro, y posiblemente pongan en riesgo incluso su situación de servicios médicos cuando quieran jubilarse.

Al no haber posibilidad real de que se regrese a la actividad laboral en julio, lo que observaremos es también un incremento importante de la pobreza, ya que muchos de los hogares que se quedaron sin entradas se encuentran entre los segmentos de menores ingresos de la población; en este sentido, observamos las previsiones de Coneval que anticipan un crecimiento de hasta 10 millones en el número de pobres, que son entre otros, asalariados formales, informales, trabajadores por cuenta propia, empleadores, personas que pusieron un puesto o changarro.

Esta destrucción de la fuerza laboral tiene que ver con el cierre de las cadenas de suministro, el freno al turismo, la construcción y la informalidad en los centros urbanos, lo que generó que se cayera el consumo interno, bajando la producción y afectando al empleo; y se da en esta dimensión enorme porque el presidente Andres Manuel Lopez Obrador se negó a impulsar programas de apoyo al empleo, que evitaran está perdida brutal, sus programas sociales no atienden a estos importantes sectores de la fuerza productiva del país.

Lenta recuperación hacia el 2022 y 2023

Esta es la primera vez en cinco meses que las condiciones internas son consideradas como el mayor obstáculo para el crecimiento de la actividad económica, es decir, en el lapso que lleva el distanciamiento social activo en México por la pandemia del Covid-19; donde en los meses anteriores, fueron las condiciones externas, encabezadas por la debilidad del mercado externo y la economía mundial; que hacen más críticas las condiciones nacionales, en materia económica y de desempleo.

Al desagregar los factores domésticos que pueden obstaculizar al desempeño económico identifican a la incertidumbre por la situación económica interna, con el 17% de las respuestas, así como la debilidad del mercado interno y la incertidumbre por la política interna, donde concuerda el 15% de los entrevistados; donde hay una enorme incertidumbre y falta de confianza en las inversiones, por el cambio de reglas del juego. También consideran que, aunque arranca el T-MEC, regresa el pesimismo, porque requiere que se acompañe con inversiones del sector privado, nacional y extranjero.

En este mismo sentido, pese a que hoy entró en operaciones el acuerdo de comercio con Estados Unidos y Canadá, no hay uno solo de los especialistas consultados por Banco de México que considere que se trata de un buen momento para invertir; cuando el 94% de los encuestados asegura claramente que es mal momento para Invertir en México, siendo la proporción más alta con este sentimiento desde abril de 2020, cuando la totalidad de los analistas consultados advirtieron que era mal momento.

Además de las dificultades de estas crisis de economía y empleo, se va a sumar un riesgo político-financiero, que es el enfrentamiento que se está generando y que va en camino de agudizarse entre los gobiernos, sobre todo estatales y el gobierno federal, porque no hay recursos públicos ni voluntad del presidente de la República; por los ingresos que provienen de las participaciones federales >que dependen de cuánto recaudas< pero están cayendo de manera acelerada; el impuesto sobre la renta, de mantiene por los cobros pasados a las grandes empresas y el IVA, se desplomó.

Ante esta falta de recursos públicos y las malas decisiones de gasto, hay otro gran riesgo que sí es muy preocupante y que tiene raíces estructurales, que es el asunto de las pensiones, que a final del día es una bomba de tiempo que va a estallar; generando mayor incertidumbre y un entorno de mayor tensión social, de pronósticos impensables.

De acuerdo con los resultados de la encuesta realizada por Banxico, para el año entrante, los mismos analistas anticipan una recuperación de la actividad económica de México de 2.79%, que contrasta con el 2.51% estimado el mes anterior; por lo que, con base a estos datos, se prevé un largo periodo de rebote y muy lento, que nos puede llevar a mediados o finales del 2023.

Tal como lo muestran los resultados de la encuesta, la recesión prevista por los especialistas consultados por Banxico incorpora la caída en la demanda de Estados Unidos, que prevén ahora una caída del PIB estadounidense de 6.11% anual, que es más profunda del -5.54% estimado en mayo; por lo que resulta remoto que EU jale nuestra economía, como en antaño. Situación similar ocurre con Canadá.

La administración del presidente Andres Manuel Lopez Obrador se ha distinguido en no tomar buenas decisiones de política económica y de no entender los diferentes momentos o coyunturas, se niega a ver la realidad, con desprecio a las instituciones y personas que toman decisiones con base en cifras, ha alejado las inversiones nacionales y extranjeras, dilapidando la riqueza de los mexicanos, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el cambio de las reglas del juego como con Constellation Brand, en Mexicali y las energías limpias a escala nacional.

También ha mostrado no contar con un gabinete que los oriente, capacitado y profesional, que lo guie por el mejor camino para los mexicanos; la experiencia es que le tienen miedo no lo contradicen y se convierten en corresponsables de sus decisiones, que son ideológicas, llenas de simbolismos, viendo por el espejo retrovisor >años 70as<, donde aprovecha las mañaneras para insultar, difamar, atacar, descalificar, polarizar, generar desconfianza y fomentando la incertidumbre.

Esta actitud del presidente Lopez Obrador, acentúa y profundizan las crisis económicas y de desempleo,

que llevaran a una lenta y larga recuperación productiva, que acentúan la pobreza y desigualdad social; donde alrededor de 12.5 millones de mexicanos de clases medias ingresaran en la pobreza.

rabascal51@hotmail.com

@rafabascal