El Presidente debe renunciar a Morena

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La mañana del 28 de agosto de 2019, Andrés Manuel López Obrador amenazó con renunciar a Morena y exigir que le cambiaran el nombre, en caso de que el partido se corrompiera y abandonara los ideales que lo llevaron al poder.

El Presidente estaba enojado por los pleitos internos entre dirigentes, que peleaban la elección de dirigentes estatales del partido y buscaban apoderarse de la dirigencia nacional morenista.

En esa ocasión, López Obrador recomendó a los morenos —“de manera respetuosa”— mantener los ideales y principios por los que lucharon durante muchos años, y que no soñaran con usar al gobierno para favorecer al partido.

“Lo que acaba a los partidos es el pragmatismo, la falta de ideales y principios; el buscar triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. La ambición del poder por el poder”, declaró entonces el Presidente.

“Si el partido que ayudé a fundar, Morena, se echa a perder, no sólo renunciaría, sino que me gustaría que le cambiaran de nombre. Que ya no lo usaran porque ese nombre nos dio la oportunidad de llevar a cabo la Cuarta Transformación y no se debe manchar”, advirtió.

El tabasqueño garantizó también que su gobierno no intervendría en los procesos electorales del partido, ni con el presupuesto público ni con la estructura, y dijo que los servidores públicos que quieran participar tendrían que renunciar.

Casi un año después de esa advertencia, Morena está metido en un gran escándalo de corrupción y de lucha de poder entre grupos internos, que a toda costa buscan hacerse de la dirigencia ante el próximo proceso electorales de 2021.

Yeidckol Polevnsky, la persona que Andrés Manuel dejó en su lugar al frente del partido cuando tomó la candidatura presidencial, fue acusada por la presunta malversación de 400 millones de pesos de Morena por sus propios compañeros.

Las acusaciones vienen de la actual dirigencia provisional, encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar, quien por cierto también está en falta, pues ya rebasó el tiempo que el Tribunal Electoral le otorgó para organizar las elecciones de dirigente nacional.

La autoridad electoral les ordenó elegir a la nueva dirigencia por medio de un encuesta abierta, pero Ramírez Cuéllar quiere hacer la chicanada de hacer el proceso sólo entre la militancia, de la que por cierto no hay un padrón confiable ni actualizado.

El partido está envuelto en una lucha de poder por el poder, lejos de los ideales que lo llevaron al triunfo en 2018 y en medio de graves acusaciones de corrupción, justo lo que López Obrador no quería.

Parece que va siendo el momento de que el Presidente renuncie a Morena, como lo advirtió.

CENTAVITOS

La Comisión Permanente del Congreso de la CDMX bajó ayer un ridículo punto de acuerdo del diputado morenista Ricardo Fuentes, quien proponía un exhorto para que las dirigencias nacionales y locales del PAN, PRI y PRD se abstuvieran de hacer declaraciones confusas en contra del gobierno de la 4-T, que pudieran terminar en fake news. Vaya, ahora los de Morena quieren convertirse en los jueces sobre qué está bien y qué no sobre lo que diga la oposición, y decidir si mienten. Hace tiempo que no se intentaba presentar un punto tan disparatado… tanto que hasta los propios pejistas decidieron bajarlo.