Trump acapara fármaco para Covid-19

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Mientras China sigue confrontada con Estados Unidos, socio fundamental de México, en las últimas horas el gobierno de Beijing anunció que restringirá todos los visados a los ciudadanos norteamericanos “que interfieran en Hong Kong”.

Una decisión diplomática, quid pro quo, a la implementada por Washington  recién supo de la Ley de Seguridad Nacional que limita las libertades en Hong Kong.

Los dos países siguen jalando la cuerda tensándola cada vez más, cada uno a su estilo e ideología, sin medir consecuencias de cómo impactan enturbiando el ambiente internacional que, falto de certezas, actúa replegándose.

Si hace unos días, Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, acusaba al Partido Comunista chino de ser una maquinaria de “propaganda adversa para confundir a Occidente” con ataques “ideológicos y cibernéticos” llenos de divulgaciones torticeras con la pretensión de infundir miedo y confusión.

La réplica de Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Exteriores de China, es cada vez más áspera, no omite en su lenguaje ningún tipo de descalificativos: ha pasado de la diplomacia cortés, a las palabras intimidatorias.

“A la luz de los actos erróneos de Estados Unidos, nosotros en China hemos decidido imponer restricciones de visado contra los funcionarios estadounidenses que se comporten de modo ofensivo en cuestiones relacionadas con Hong Kong”, advirtió Lijian.

Encima, el origen y la evolución de la pandemia del coronavirus, no ha hecho más que echar más leña a la hoguera de fricciones que prácticamente salpican toda la esfera de las relaciones entre Washington y Beijing; de hecho, el gobierno de Xi Jinping señala que intereses estadounidenses están detrás del apoyo de los grupos prodemocráticos de Hong Kong mientras algunos de sus consejeros observan con temeridad la intromisión de ayuda militar a India, nación con la que mantiene fuertes roces fronterizos.

A COLACIÓN

Luego están los fármacos y las vacunas: mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide junto con la Organización de las Naciones Unidas (ONU)  una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2 que no sea discriminatoria  y con dosis para todos, se vislumbra notoriamente una pugna entre laboratorios de diversas partes del mundo por hacerse con la inmunidad contra el Covid-19 lo más pronto posible para imponer sus condiciones.

La más reciente jugada unilateral del mandatario Trump ha provocado hondo malestar en Europa, luego de que ordenase comprar todas las dosis disponibles de remdesivir, medicamento avalado por la FDA y la Agencia Europea de Medicamentos para los pacientes más graves con coronavirus.

El fármaco producido por la multinacional biotecnológica norteamericana Gileads Sciences ha sido adquirido -todo el stock disponible para los próximos meses un total de 500 mil dosis- por el Departamento de Salud de Estados Unidos; no habrá más medicamento  sino hasta octubre.

La pregunta es si esto acontece con el remdesivir que el mundo se ha quedado sin acceso inmediato, ¿qué pasará cuando haya una vacuna efectiva contra el coronavirus? Además en una actitud totalmente monopolística y antimercado, Gileads Sciences ha impuesto un precio mínimo para cada vial de remdesivir:  390 dólares, un tratamiento de cinco días con seis viales para salvar la vida de un paciente grave con coronavirus tendría un costo de 2 mil 340 dólares.

¿Qué pasará cuando de las decenas de investigaciones para la inmunidad del SARS-CoV-2, una o varias, logren probar su eficacia?, ¿significará que habrá varias versiones de vacuna contra el coronavirus? ¿Cada país podrá libremente disponer de la suya o comprarla al laboratorio de otra nación que la tenga con éxito? ¿O es que habrá una guerra de patentes, con múltiples vacunas? ¿O el laboratorio que pruebe ser el primero en lograr la inmunidad será entonces el que imponga su precio y tiempos de comercialización?

En Europa, dan  por hecho, que el primero en llegar a la vacuna será Oxford y que será comercializada por AstraZeneca  bajo el beneplácito del gobierno británico con el que Trump quiere cerrar un acuerdo y hasta impulsar una fusión entre Gileads Sciences y AztraZeneca… Reino Unido y  Estados Unidos juntos por la geopolítica del coronavirus y en sus manos la salud de  miles de millones de personas, el precio de la vacuna y su potencial distribución.

Previendo lo que puede pasar en el último sprint, China anunció que su empresa CanSino Biologics comenzará a probar una vacuna contra el SARS-CoV-2 en sus militares; Rusia, hace unos días, hizo lo mismo con voluntarios de su ejército.

A su vez, el primer ministro de India, Narendra Modi, dio a conocer que la empresa Bharat Biotech ya está probando una vacuna, Covaxin, con humanos; su intención es dar protección a todas las personas de los países menos desarrollados.