Cartel Jalisco Nueva Generación declara la guerra al Estado mexicano

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Si se quiere llegar al origen de la existencia de los Estados, cuando menos tres revisiones teóricas son necesarias: Niccolò Machiavelli, Thomas Hobbes y Max Weber. De acuerdo con ellos, los Estados nacieron para garantizar la seguridad de los ciudadanos y evitar las guerras internas de defensa individual. Por lo tanto, la seguridad de los ciudadanos es la esencia del Estado.

El atentado contra el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Ciudad de México, Omar García Harfuch, forma parte de la lógica de la inseguridad pública-interior-nacional. Lo que llamó la atención fue el hecho de convertir en diana al funcionario de seguridad de la capital de la república. De ahí la preocupación social en el sentido de que hayamos entrado en el círculo perverso de la violencia criminal.

El ataque no fue contra un funcionario, sino contra el Estado mismo. Por lo tanto, la respuesta tiene que ser del Estado nacional. Por la connotación del nivel jerárquico de la persona agredida, la respuesta del Estado tiene que ser institucional. Si como reveló el propio jefe policiaco se trató de una acción del Cártel Jalisco Nueva Generación, entonces estamos ante una escalada de la acción criminal: hasta hace poco los muertos y agregados era producto de la disputa de territorios entre cárteles. Tratar de quitar al jefe de la policía de la capital de la república implica un replanteamiento estratégico de la violencia de los cárteles: se trata de una declaración de guerra del crimen organizado contra el Estado por la disputa de espacios de la soberanía territorial del Estado.

La declaración de guerra del CJNG contra el Estado mexicano tendría, cuando menos, dos circunstancias especificas: por un lado, la Operación Python de la DEA contra el cártel declarara en marzo, el arresto de 600 efectivos de ese cártel en los EEUU que se dicaban a la venta de droga y la recompensa de 10 millones de dólares de la DEA por datos que lleven a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho, el jefe del CJNG; y por otro lado, la presión estadunidense para lograr la extradición a prisiones estadunidenses de El Mencho y de Ovidio Guzmán López, hijo de El Chapo.

En este sentido, el ataque contra el jefe de policía de CDMX fue un factor de crisis de seguridad interior y de seguridad nacional. La estrategia de seguridad pública del gobierno de López Obrador se basa en la no-persecución de capos, en la resistencia a la violencia en las calles y en sacar a las fuerzas de seguridad de la confrontación con criminales.

En este sentido, el principal punto del ataque contra García Harfuch radica en determinar las razones de la agresión: una agenda anterior, una provocación o la creación de un clima de inseguridad que obligue al gobierno mexicano a regresar al combate frontal contra los cárteles. Los datos que se tienen del suceso quedaron contaminados en el mismo instante del ataque cuando el propio agredido endosó la balacera al CJNG, sin un contexto estratégico de seguridad.

Pero sea lo que sea, en todo caso el escenario del atentado generó condiciones de análisis del suceso como un asunto de seguridad interior, más arriba del de seguridad pública. La Secretaría federal de Seguridad y Protección Ciudadana debió hacerse cargo del expediente, pero el propio Harfuch tuvo todavía cinco días para una capitalización mediática propia de su agresión, fuera de cualquier espacio estratégico.

Las autoridades están obligadas a clarificar su análisis respecto al atentado, porque la opinión pública se quedo con la percepción de que el CJNG llegó a CDMX y se entrenó con un atentado espectacular contra el jefe policiaco. Sin embargo, en fuentes oficiales federales no tienen claro si fue el CJNG, si fue alguna fracción local o si se trató de una provocación para obligar a las autoridades federales a emprender operativos contra El Mencho.

La seguridad interior y la seguridad nacional se mueven en escenarios reactivos diferentes, porque su repuesta acciona las fuerzas armadas con capacidad de fuerza mayor a los cuerpos policiacos. El ataque contra el jefe policiaco de CDMX ocurrió, además, mes y medio de que el gobierno federal autorizó la participación de las fuerzas armadas en apoyo a acciones de seguridad pública, pero con criterios de seguridad interior.

Por lo pronto queda la versión del jefe policiaco: el CJNG ya esta en la capital de la república, su exhibición de capacidad de fuero superior a la Guardia Nacional fue impresionante y la presión estadunidense para atrapar a El Mencho podría estar pavimentado guerras criminales en las calles de CDMX.

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh