Covid-19: mentir en colores: del meme a la oposición

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En estos días de pandemia ha circulado un meme que miente de cabo a rabo en las aseveraciones que incluye. Quien lo haya hecho sabe que no era una inocentada ni un simple meme. Por eso merece responderse. Se le ve colocado sobre todo en redes sociales en participantes opositores al presente gobierno. Claro, encausa sus anhelos, sobre todos de los que no consiguen explicar qué no les gusta del presente gobierno, aunque ello implique no aclararse, después de todo, al escoger un meme tan parcial e inexacto.

Se dibuja a la Susana Distancia de espaldas –sí, la misma que nunca cayó bien a los opositores a este gobierno, de la que se han pitorreado hasta el cansancio porque ni gustó el dibujo ni les agrada este gobierno– aventado su equipo protector y caminando como extraviada hacia comercios donde aparecen marcas internacionales. Descocemos si el autor quería que derramáramos una lágrima. Lo que si derramamos es la indignación de tomar por tontos a los ciudadanos.

El texto no tiene desperdicio:

“Adiós Susana Distancia, tu misión era buena, solo que la gente sin cerebro pues no lo pudo entender. Hoy me doy cuenta que nuestro gobierno se canso de ver qué la propia gente no se quería cuidar y ahora van mejor a invertir su tiempo en cuidar de la economía del país. Se que en un país de pobres no puede resistir por mucho tiempo, pero los que aún podamos vamos a luchar por seguir haciendo las cosas bien. Que Dios cuide a quien lo merece y le de la oportunidad de no enfermar y si sucede por culpa de gente irresponsable e ignorante le de la sanación. Suerte México (sic)”

Veamos…¿adiós? ¿alguien le ha dicho adiós en realidad? Ahhh, que se dejo atrás la etapa, si por su nombre se tratara, pero no se ha levantado la indicación de preservar esa distancia necesaria entre personas. No hay que revolver ideas. Si, como práctica obligada en estas circunstancias, desde luego que no. ¿Gente sin cerebro? Quizá sea un tino. Uno. Sobre todo la que gira en dos direcciones muy puntuales: asevera que el gobierno no le avisó de la urgencia y las medidas a tomar. Una opositora ciudadana desvarió diciendo: es que eran recomendaciones….Caray, pues tenía miles de maneras de enterarse de cómo actuaba el covid-19. Lejos estaba de ser solo recomendaciones. Es ganas de ir de sorda y no enterarse. Lamentable. Como se lo dije a un priista: Cuidado: pon atención a las indicaciones de un gobierno que te desagrada, o te contagiarás. Es que eso de revolver lo sanitario con la política, es peligroso. Siempre.

La trampa del meme está en decir que el gobierno se cansó y ahora mejor cuidará la economía del país. Primero, nadie ha oído que el gobierno se cansó. Ni siquiera ante una sociedad tan poco participativa como la nuestra. Además: eso de que “prefiere” dedicarse a cuidar a la economía del país, se deja a una desmañada interpretación; ¿por fin? ¿la cuida o no, porque los opositores no se cansan de decir que ya somos Venezuela y estamos arruinados culpando a este gobierno. Y la trampa se remata diciendo que en un país de pobres no se puede sostener el encierro. Sí en efecto, mucha gente que hubiera podido quedarse en casa, se ha brincado a la torera las medidas prescritas para evitar una mayor expansión del virus. Sí, hubo mucha irresponsabilidad peor sería una más irresponsable culpar al gobierno mexicano, per se, pues desde el primer día dijo que el virus es mortal y por ende, quédate en casa para evitar contagios. Si alguien arguye no haberlo oído, miente.

Por eso ni abierta ni veladamente puede acusarse al gobierno federal cuando se tiene un país tan irresponsable. Y aunque echar la culpa al gobierno sea redituable, lo cómodo, encubriendo el mal proceder de amplios sectores sociales. Y un proceder del que es consciente un grupo amplio, como quiera que sea, pero no todo mundo lo asume y tan es así que se montan esos memes burdos.

Terminando además el que nos ocupa, con una rústica moralina de que la gente que lo merezca, sane y así. Quitándonos falsos pudores, el meme adolece de insulsticia, es burdo y francamente es de pena ajena por elemental y va de engañabobos. Por manejar más de una media verdad y no señalar a los verdaderos responsables, sin repartir culpas. No cesa la sana distancia, no es ella quien se abandona como lo sugiere el meme.

Son los ciudadanos en su conjunto. No hay que repartir culpas así nada más como lo hace esa ilustración. Que por activa o por pasiva millones no han seguido adecuadamente las muy claras indicaciones dadas frente al covid-19. Les fastidia como opositores reconocer haberlas recibido y no atendido, y desde luego, reconocer el manejo de la pandemia, porque saben que no pueden achacarla al gobierno si son intelectualmente honestos. La dispensa no cabe. Ahora son muchos los contagiados. ¿Qué hizo cada quien para evitar ser contagiado? 

Memes al fin y al cabo, pero no inocentes. Medias verdades a colores. Eso es reprobable porque se difunden y eso es manipular.  Y las medias verdades, no son verdades. Como las vociferaciones de 7 gobernadores y su “plan” de respuesta a la pandemia. Ya era irresponsable hacer su anuncio y en vivo con todos reunidos –ellos y los inseparables séquitos que los acompañaban en plena pandemia– como para todavía fraccionarle combate al covid-19 que no nos necesita desunidos. Supuestamente mejores, no se les ve precisamente articulados y acertivos. El gobernador de Tamaulipas ya se enfermó. Valiente estrategia alternativa, la suya. Solo falta que también culpe a “anlo”. Si algo favorece al covid-19 es la desunión y la falta de coordinación. Que de esa ya tenemos bastante.  Su proceder invita a no secundarlos.

Por último, nuevamente dígase: es necesario que el gobierno federal, en efecto, deba y sostenga una sola versión de los hechos. La voz de López Obrador y la de López-Gatell son oficiales. No pueden ser contradictorias y lo son. Eso alerta descoordinación. Nada más falta que Alfaro tenga razón cuando dice que el subsecretario no convence con sus explicaciones técnicas. Aunque más parece que lo dice porque él no se destaca por haber entendido la dinámica técnica de esta enfermedad y habla por pura envidia al no tenerlas y poderlas explicar con la inigualable vehemencia del subsecretario.