Doña Beatriz, se pintó de cuerpo entero: Insensible como un troll

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Beatriz Gutiérrez Müller ¿maneja personalmente su cuenta de Twitter? Porque sus comentarios y respuestas a los mismos en alusión al 2º aniversario del triunfo electoral de su esposo Andrés Manuel López Obrador, dejan mucho qué decir.

Ni parecen provenir de una persona consagrada a la cultura y a la academia; carecen de la mínima pizca de sensibilidad, de humanidad, de sentimientos de madre de familia.

Por lo menos así lo reflejó cuando polemizó a partir de un comentario a su siguiente mensaje: “Hace dos años, los ciudadanos —que somos los verdaderos guardianes de la democracia—logramos lo impensable: elecciones realmente democráticas. #1Julio”.

Entonces, como ya es harto sabido (porque se volvió tendencia en la red social) David Guerra Muñoz escribió: “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”. Y la respuesta Gutiérrez Müller fue: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos.”

Ups; imagínense un emoticono con cara de asustado, impresionado, decepcionado, por la contestación de la esposa del actual Presidente de México, que si la hubiera dicho hace dos años justo el día de la elección seguramente hubiese provocado el abstencionismo de personas de la sociedad civil que en ese momento creían en AMLO a ojos cerrados.

Mejor hubiese hecho mutis. Como se dice en el argot popular: “Calladita, se habría visto más bonita”. Pero no, mejor prefirió confrontar y, en consecuencia, pintarse de cuerpo entero: Insensible como un troll.

Sí, es sabido que Beatriz desde cuando AMLO ganó la Presidencia de la República se negó a seguir con el tradicional rol de la consorte del mandatario destinada a presidir el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, el famoso DIF.

Quizá le desagrada hacerla de benefactora social, de Santa Claus, de salir en las fotos abrazando a niños desamparados, mujeres pobres con muchos hijos, adultos mayores desaliñados; gente en condiciones económicas precarias.

Quien sabe cual haya sido el motivo para desdeñar tal cargo, lo cual le acarreó simpatías desde la campaña cuando dijo: Tenemos que comenzar a pensar y actuar diferente; pongamos fin a la idea de la Primera Dama porque en México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda”.

Perfecto. Pues además en las urnas electorales se elije a una persona, no una pareja; el Ejecutivo debe ejercerse de manera unipersonal como lo ordena la Constitución Política.

Claro, eso en teoría porque la mujer siempre influye en el ánimo del esposo; a veces más, a veces menos, pero en ocasiones basta una dulce palabra al oído para que él complazca cualquier deseo, capricho, aspiración.

Por cierto, Beatriz Gutiérrez Müller sí quiso ostentar un cargo en su ramo. Y su esposo la hizo presidenta del Consejo Honorario de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México.

¿Puesto honorario el de ella? Por más honorario, siempre genera inversión por lo menos en gastos de oficina; dinero que alcanzaría quizá para comprar un medicamento para un niño con cáncer.

En la “Cuarta Transformación” lo ideal sería que la consorte del mandatario se dedique a sus actividades personales, nunca en lo más mínimo dentro del servicio público, salvo el rol protocolario cuando se trata de visitas de jefes de Estado con su respectiva pareja. Ese papel sí le gusta desempeñar a Beatriz, así como aparecer en actos oficiales.

O sea, fácticamente desempeña el papel de Primera Dama, de esposa del Presidente de México. Entonces, como tal debió ser su respuesta a la persona que ayer le preguntó: “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”.

Ni siquiera se trató de una pregunta agresiva o grosera. Sin embargo, Beatriz reaccionó majaderamente y evidenció toda su pobreza humana. “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos.”

¿¡Qué respuesta es esa!? Hubiese respondido con: “No estoy a cargo del tema, pero con gusto transmito la inquietud a la instancia competente”. Algo así. En el mejor de los casos, se hubiese quedado callada. Pero contestar como trollera, no corresponde a una persona hasta con doctorado en literatura, menos corresponde a la esposa del mandatario.

Con justa razón usuarios de la red social criticaron duramente la insensible respuesta de Beatriz, cuyo polémico tuit después se esfumó de la red social. Eso sí, se disculpó de un “modito” que le carreó nuevas críticas.

Dijo: Están muy inquisidores los adversarios de mi esposo, ¡por algo será! Si mi expresión «No soy médico» ofendió a alguien, ofrezco disculpas. En cuanto a mí, sólo expresarles que soy profundamente humana y deseo el bien a todos, ahora y siempre.”

¿Qué tal si no fuera “profundamente humana”?

Usuarios de la red, a tanto humanismo contestaron así por ejemplo:

“Hubiera sido casi perfecta tú disculpa sin el ‘Están muy inquisidores los adversarios de mi esposo, ¡por algo será!’”

“Imagine usted se ofendió bastante por como llamaron a su hijo, imaginé lo q nosotros sentimos por qué no hay medicamentos para nuestros hijos le digo ‘ imagínese’ si es q en realidad puede!”

“No señora @BeatrizGMuller, no es su ‘expresión’ sino la frivolidad cpn que desdeña un tema tan sensible, y no se equivoque, no somos ‘adversarios’ de su esposo, somos críticos de SU falta de empatía y solidaridad”.

“Ya pidió disculpas, bien. AHORA AYUDE A LOS NIÑOS CON CÁNCER??!!! Qué no puede ser empática? Que no tiene hijos usted? Imagínese ese sufrimiento!”

“¿Cuales adversarios? Somos mexicanos. Tu marido y su movimiento de 4ta no son México.”

“Al parecer no solo son los adversarios de tu esposo. Es una percepción a nivel mundial. Porque te pasaste con lo que dijiste. Y ‘disculpas’ ofendiendo, no son disculpas, señora.”

“Yo voté por AMLO ante tanta desigualdad y pillaje, pero eso no hace que me vuelva una seguidora ciega, yo le voy a México, no a un ser humano que ha sido tan mezquino en la presidencia, y no soy ni conservadora ni liberal, soy una ciudadana que ama a México.”

Y no se diga los seguidores de la Cuarta “T”, incluyendo trolles, se dieron vuelo atacando a quienes criticaron la insensibilidad de Beatriz. Críticos que en su mayoría ni siquiera le entraron a la polémica del “triunfo democrático”, sino se apegaron al tema de los niños con cáncer, cuyos padres exigieron a Gutiérrez Müller disculpas.

En fin, pareciera que Bety ha perdido el piso y se le ha olvidado que todo lo que empieza termina, y al sexenio de AMLO ya solo le quedan cuatro años. Y también se le olvida el 2021; año de renovación de la Cámara de Diputados donde su esposo por ahora tiene mayoría, pero después quien sabe.

Correo: @rosyrama@hotmail.com