Adiós al rockstar de la 4-T

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Pocos funcionarios tan mentirosos como el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien en unos cuantos meses pasó de ser el rockstar de la lucha contra la pandemia del covid-19, al payasito de la TV.

Su imagen inicial de científico, que generaba cierta confianza en la población, se ha transformado en algo semejante a un presentador de los pronósticos del clima, con la diferencia que los datos que dan esas personas por lo regular son ciertos.

Sus apariciones diarias ante las cámaras de televisión para actualizar el número de contagios y muertos, que en nada se parecen a los que él ha pronosticado en más de una ocasión, son monótonas y cada vez menos creíbles.

Las explicaciones de por qué se ha equivocado tanto lo han llevado a un desgaste tal, que quienes lo escuchan ya no le creen, pues sus justificaciones suenan tan inverosímiles que ni los propios chairos entienden.

El subsecretario se quedó con la idea inicial de que, al estar expuesto constantemente a las cámaras de la televisión, lo convertía en un auténtico rockstar, al grado de dar entrevistas a revistas de sociales.

Se mareó tanto en el tabique que, incluso, se llegó a creer lo que algunos dentro de la 4-T empezaron a decir, acerca de que podría ser un perfil muy interesante para venderlo entre la ciudadanía en 2024.

Poco le importó el fracaso de su sistema Centinela —reprobado en todo el mundo— con el que pronosticó cuándo sería el pico de la pandemia; cuándo estaría aplanada la curva y cuándo entraríamos a la nueva normalidad; a nada le atinó.

Sus cálculos iniciales fueron que habría entre 5 mil y seis mil muertos al final de la emergencia sanitaria. Basado en sus datos el propio Presidente se atrevió a pronosticar para el Día de las Madres un posible el fin del autoconfinamiento; todo falló.

Después, López-Gatell salió con que, ahora sí, para finales de mayo se empezaría a domar la pandemia y que el 25 de junio se volvería a la normalidad; actualizó su pronóstico de muertes a 12 mil.

Hasta ayer se contabilizaban oficialmente 27 mil muertos y los contagios iban en un aumento tan acelerado, que México fue ubicado en el top de los países más riesgosos en la pandemia.

Lo más grave de este funcionario no son sus dislates, sino que en sus manos está la vida de millones de mexicanos que dependen de sus decisiones para decidir qué hacer ante la pandemia.

A todo mundo queda claro que perdimos a López-Gatell y que, en su afán por complacer en todo al Presidente, extravió su verdadera misión de guardián de la salud del pueblo y se convirtió en un aprendiz de político.

Parece que el subsecretario es el único que no se ha dado cuenta que si las cosas se ponen peor, lejos de premiarlo con algún hueso, desde Palacio Nacional lo sacrificarán como el responsable del fracaso sanitario.

Es decir, se convertirá en el fusible de la 4-T.

CENTAVITOS

Tras la denuncia de Alejandro Rojas Díaz-Durán acerca de que el título de doctor de John Ackerman es fake, en las redes sociales ya empiezan a llamar al académico como John Fakerman. Y por si eso fuera poco, la agrupación change.org ya lleva más de 40 mil firmas recolectadas para pedirle a la UNAM que lo expulse por comparar a los periodistas críticos de la 4-T, con los sicarios del cártel que atentó contra el jefe de policía, Omar García Harfuch. Parece que el buen John ya se deschavetó.