¿Acaso hay “Cuarta Transformación”?

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Reza la vox populi: “En gustos de rompen géneros”. Y la frase de la “Ley Campoamor”, refiere: “Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira”.

Así que para parte de la población mexicana, a dos años del triunfo de la coalición “Juntos Haremos Historia” encabezada por Andrés Manuel López Obrador, hay una verdadera “Cuarta Transformación” del país en todas las materias: Política, electoral, económica, social, cultural, etc.

Pero para otra parte de la población mexicana, definitivamente la llamada “Cuarta Transformación” no se ve por ningún lado. Más bien, Morena y aliados replicaron diversas praxis priistas de modo refinado, dando como producto un ciertogatopardismo.

Incluso, las reformas, obras, acciones, que parecen logros del presidente López Obrador encajan en la conveniencia exacta de un proyecto político-electoral, más que de Nación. Igualito como lo hizo el PRI en su mejor época: Detentar el poder por el poder, para perpetuarse en el poder.

Cuando hace dos años AMLO arrasó, muchísimos mexicanos (en números, más menos los 30 millones que votaron por él) creyeron firmemente en que con el tabasqueño al fin llegaba ese cambio tan esperando en nuestro país, sobre todo en cuanto a prácticas nocivas.

Y bueno, hasta el momento todo se ha reducido a cambios vía reformas constitucionales y legales tanto en materia fiscal como en materia económica para allegarse de recursos a cómo de lugar a efecto de financiar programas sociales, los cuales son columna vertebral en el clientelismo electoral.

Claro, hacían falta medidas para meter en cintura a grandes evasores; sin embargo, justos están pagando por pecadores; situación agravada por la crisis económica generada por la pandemia Covid-19. Imagínense, sin ingresos, pago de nómina y todavía impuestos…por eso está creciendo el número de negocios en quiebre y cierre definitivo.

2020 será el año perdido, y el de AMLO el sexenio de pérdidas, salvo que en los cuatro años que le quedan se dedique a reconciliar al país y voltear los ojos a la economía nacional, pero no solamente en términos de la conveniencia de Estados Unidos y Canadá.

Muy de izquierda y socialista, pero se junta con países de economías globalizadoras.

En fin, que en la “Cuarta Transformación”no ha habido ni tantita reconciliación, la cual es fundamental para caminar a un mismo paso todas las fuerzas políticas y poderes fácticos; por el contrario, a dos años de la victoria de 2018 todos los días se abona al encono.

Por supuesto, cada mexicano, cada mexicana, tiene su propia conceptualización de lo que debe ser una verdadera “Cuarta Transformación”. Para los morenistas y aliados, la hay; para la oposición y para personas de la sociedad civil, no la hay.

Para que exista una auténtica “Cuarta Transformación”, desde el punto de vista de esta escribiente debería empezarse por hacer una profunda reforma constitucional para cambiar o cuando menos acotar aspectos como los siguientes:

El presidencialismo (omnímodo fácticamente).

El número de diputados y senadores al Congreso de la Unión. Por ejemplo, pasar de una Cámara Baja de 500 integrantes, a una de 300 (200 de mayoría relativa y 100 de representación proporcional –plurinominales–; o solo 300 electos por el principio de representación proporcional y por prelación según el número de votos obtenidos en cada distrito electoral). Y pasar, de una Cámara Alta de 128 miembros, a 96 (64 de mayoría relativa y 32 de primera minoría) o a 64 (32 de mayoría relativa y 32 de presentación proporcional).

El umbral para que los partidos políticos tanto nacionales como locales conserven el registro. Es necesario incrementarlo del 3% al 4%, al 5% o al 6%, de modo tal de fortalecer el sistema de partidos con verdaderas fuerzas electorales y no entelequias, satélites y paleros, que solamente dañan al país.

Y a la par, hacer equitativas las reglas de la contienda electoral, empezando por distribuir el financiamiento público en partes iguales a todos los partidos políticos; nada que el 30% para todos y el 70% solo para aquellos con representación cameral. Y acceso igualitario a los tiempos en medios electrónicos.

Ah, y como estamos en la era digital,eliminar las prerrogativas del servicio postal y telegráfico a los partidos políticos, al tiempo de modificar la fórmula para calcular el financiamiento público para reducirlo sin afectarlos; digamos, algo justo en comparación a los índices de pobreza de pueblo de México. Ah, y dejar el financiamiento público estatal solamente para los partidos locales (ya no más a los nacionales).

La elección de consejerías del INE y de los OPLES. Por ejemplo, todos por examen de oposición, y quienes hayan obtenido los promedios más altos, que pasen por un proceso de insaculación, minimizando así la injerencia partidista, lo cual garantizará árbitros electorales más independientes e imparciales.

En fin, en materia político-electoral son muchas las reformas por hacer, pero bastarían las anteriores para tener en México una verdadera transformación sin necesitar siquiera de falacias como la revocación de mandato. Habría algo más de equilibrio.

Por cierto, modificar la forma de proponer y de designar a ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial Federal, así como a magistrados y jueces de las entidades federativas; que no meta ni un dedo el Ejecutivo, como tampoco en la elección de las personas titulares de órganos autónomos.

Eliminar sí, dependencias del Ejecutivo y áreas del Legislativo y Judicial que han sido creadas nada más para dar chamba a cuates, cuotas, familiares y detalles; así como órganos ociosos (pero no a conveniencia de la Cuarta “T”, sino del país), o por lo menos reducir los órganos obesos.

Una reforma laboral propia y eficaz. Porque la hecha obedece a instrumentos internacionales y a la exigencia de los vecinos del norte como una condición para la firma del T-MEC. Y no está mal, pero México necesita una acorde a sus propias condiciones respetando los instrumentos internacionales.

Hay tantas cosas por cambiar, y a dos años del arrollador triunfo de Morena y aliados, nada o poquísimo se ha hecho. Porque no se quiere hacer.

Correo: rosyrama@hotmail.com