2021: elecciones en peligro

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Las elecciones de 2021 están en peligro.

El presidente Obrador está decidido a intervenir en el proceso electoral. Desde luego que su intromisión viola los más elementales preceptos constitucionales. Ya sabemos que no respeta las instituciones y que es el primero en violar las leyes. Con arrogante cinismo–no se le puede llamar de otra manera– desde su púlpito de las mañaneras amenazó en convertirse en el “guardián” de las elecciones.

Hemos atestiguado cómo pasó por encima de la autoridad del Consejo General de Salud para emprender su campaña política en plena crisis sanitaria. Vaya, ni siquiera respetó jamás los mínimos protocolos. No solo se conduce de manera irresponsable sino se siente intocable, pues deliberadamente actúa con impunidad.

Ante tales exabruptos, el INE hizo un exhorto al Presidente para que respete la autonomía del INE. E incluso los partidos de oposición interpusieron una moción ante la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, organismo que determinó sancionar a Obrador si vuelve a usar la mañanera para criticar o apoyar a cualquier actor político electoral y determinar las medidas cautelares pertinentes, pues la obligación del Presidente es mantenerse distante y callado sin entrometerse en la contienda electoral, tal cual como lo establece el artículo 134 constitucional.

Está claro que Obrador es un enemigo de la pluralidad y la institucionalidad democrática. Asumirse como el “guardián” de las elecciones no es una simple irresponsabilidad, significa una regresión histórica.

Porfirio Muñoz Ledo –el personaje activo más longevo de la clase política– quien se ha convertido en un disidente de Morena, a sabiendas de qué calaña es Obrador no está de acuerdo en que el Presidente intervenga como el “guardián” de las elecciones, por el contrario considera que debe protegerse la autonomía e independencia del INE. Pero ese es un simple deseo, pues en Morena prevalece la línea dura de acabar a cualquier costa con el instituto electoral.

El senador Martí Batres es uno de los personajes que respaldan la posición del presidente Obrador. Para el legislador de marras. Los consejeros del INE son “neoliberales” y “tecnócratas” y de “derecha”.  No hay argumentos, solo adjetivos para descalificar.

Lo peor es el papel del titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, José Agustín Ortiz Pinchetti, quien actúa como tapadera de los delitos electorales de Obrador.

La cercanía entre ambos implica un turbio conflicto de interés. Son uña y mugre.

Ortiz Pinchetti dice que el Presidente como cualquier otra persona o autoridad de la administración pública federal, estatal o municipal, no está exento de una investigación por fraude electoral.

Yo honestamente lo dudo. Ortiz Pinchetti no es el Fiscal imparcial. Es un mapache electoral disfrazado de cordero.

Veamos:

Cuando Obrador fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Ortiz Pinchetti fue su segundo de abordo en su calidad de secretario de Gobierno. En 2012 Obrador lo incluyó en su “gabinete legítimo”.

Aún más: En 2012 fue electo Secretario para el Fortalecimiento de Ideas y Valores Morales, Espirituales y Cívicos del CEN de Morena. Y también fue parte del equipo para la “Cartilla Moral” del gobierno de la cuarta transformación.

Forma parte del equipo del Fiscal Alejandro Gertz Manero en la FGR, que de fiscalía autónoma solo tiene el nombre.

Cuento una anécdota que pinta de cuerpo entero al Fiscal Ortiz Pinchetti:

Concluido su desempeño como consejero ciudadano del Consejo electoral del IFE (1994 – 1996) y de haber publicado sus Memorias públicas y recuerdos privados, recibí una llamada del embajador de Costa Rica en México, Sergio Fumero quien me solicitó una entrevista “privada” en la que estaría presente José Agustín Ortiz Pinchetti.

Desconocía el tema a tratar. Era fin de año de 1997. Acudí a la cita en el entendido de que mi trabajo periodístico en Costa Rica había provocado un escándalo de proporciones mayores al revelar los intereses del profesor Carlos Hank González en ese país centroamericano quien apoyó económicamente la campaña del presidente (entonces candidato del Partido Unidad Social Cristiana) Miguel Ángel Rodríguez, quien gobernaría a partir de los resultados de las elecciones de febrero de 1998.

En una de mis visitas a Costa Rica el presidente José María Figueres Olsen me invitó a cenar a la casa de Gobierno. Decliné la invitación. Figueres era un presidente con mala fama y tenía pésima imagen y desaprobación de la ciudadanía.

Mantuve un pleito mediático con el expresidente Rafael Calderón Fournier. Dejé constancia de ello en el periódico La República que dirigía mi compañero y amigo Julio Suñol.

Resultado de mis investigaciones publiqué en mi libro Las enseñanzas del profesor tres capítulos sobre la corrupción política de Costa Rica y la injerencia del profesor Hank y su consuegro Roberto González Barrera, del grupo Maseca y Banorte.

En medio de este escándalo me buscó el embajador Sergio Fumero y José Agustín Ortiz Pinchetti. Me ofrecieron cientos de miles de dólares para que yo escribiera en la prensa costarricense para favorecer a los candidatos a la Presidencia de la República y de la Asamblea Legislativa del Partido de Liberación Nacional.

Fumaro y Pinchetti me propusieron que viajara subrepticiamente a Costa Rica, ellos se encargarían de mi estancia en un rancho en Alajuela con todas las comodidades y el equipo necesario para mi desempeño como “defensor” de la “lucha democrática” de América Latina.

Le conté de todo ello a Sergio Suñol, uno de los más grandes y respetados periodistas en la historia de Costa Rica. Suñol falleció en enero de 2011. En 1974 sufrió un atentado con una bomba de alto poder explosivo en su casa por denunciar a Robert Vesco, un mafioso  empresario de origen estadounidense.

Suñol me aconsejó que publicara esa historia, tal y como lo hice en su momento en La República y el Semanario ZETA de Tijuana.

De eso han pasado más de 20 años, ahora el flamante Fiscal Electoral que dice que va a castigar a quienes violen la ley.

No lo creo.

Más bien, Ortiz Pinchetti es una de las piezas de Obrador para las próximas elecciones de medio gobierno.

Cuál autonomía, cuál independencia.

Ortiz Pinchetti y Obrador están a “partir un piñón”.

Ortiz Pinchetti es uno más de los simpatizantes de la república bolivariana.

Me lo dijo muy claro: “Hay que defender los procesos democráticos de América Latina”.

Nota bene

El embajador Fumero fue pillado en varias ocasiones violando la ley electoral de su país. En Costa Rica el Código Electoral prohíbe a los funcionarios diplomáticos participar en política. En plena campaña presidencial en 1997 fue descubierto visitando la sede del Partido de Liberación Nacional. En una de esas ocasiones trató de esconderse de los periodistas y no le quedó más remedio al entonces secretario general del PLN, Rolando González Ulloa que presentarlo ante la prensa para hablar. El diplomático que nada tenía que hacer en su partido, no supo explicar su visita, lo cual fue un escándalo mediático.

Lo que nunca quedó claro: qué pitos tocaba Ortiz Pinchetti en las elecciones de Costa Rica.