Teletrabajo para todos

0
65

David Felipe Arranz

Los líderes del tema fiscal y los de las revueltas de la tributación discuten estos días el rumbo macroeconómico del país, que parece a todas luces que en los próximos meses va a ser más micro que otra cosa… Son los líderes en la sombra y ellos disponen y deciden dónde, cómo y cuándo y por qué del IVA y los hidrocarburos. Los “lobbies” y los amigos de las libertades fiscales, los banqueros solventes y los del yate con las señoritas andan haciendo las cuentas: ellos no se van de cañas a una terraza, porque el lujo es un dispendio que se hace en cubierta, con ostentación en Marbella, Ibiza, Split, Portoifino, Saint-Tropez o Capri. Con los parvenús en chanclas echándole el cabo al noray. Dale un billete de verde al chico, que nos vaya a por unos cartones de Winston, Maruja. Por lo menos.

Mientras el Ejecutivo redacta un anteproyecto de ley sobre el teletrabajo, ya que todos los españoles trabajan desde el hogar, y elimina la propuesta de Podemos creación del impuesto a las grandes fortunas –la patronal dijo que ni hablar–, los españoles nos preguntamos acerca de debajo de qué alfombra van a sacar los millones para hacer frente a los gastos en sanidad, educación, pensiones y otras dependencias. Porque teletrabajar era otra cosa, como por ejemplo lo que hacían en la tele Isabel Tenaille, Fernando García Tola o Mari Cruz Soriano, que vino haciendo últimamente un programa de “Gigantes” en La 2, pero se olvidó de Briareo y de Calaculiambro, señor de la ínsula Malindrania. Ahora, insistimos, teletrabaja todo el mundo y no es algo de lo que pueda presumir, porque se teleconecta, se teleingenia, se telereinventa y le sale a uno un Jorge Javier Vázquez con diez mil seguidores en un día, dependiendo de la chorrada que diga al telepersonal, que los finos llaman usuario.

El gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos aseguró en su última intervención para la reconstrucción del país que recaudamos un 30% menos que Europa por el impuesto de sociedades. Que aquí los grandes grupos trasladan los beneficios a la República de Seychelles o a las Islas Vírgenes –un decir–, porque en el paraíso todo empezó con una señora desnuda que mordía una manzana y de ahí vino la evasión toda, de impuestos y del recato universal.

Preocupa a los responsables del erario público –eso es lo que dicen– la escasa contribución de las grandes corporaciones y su afición por los paraísos fiscales, como asegura el último informe del Ministerio de Hacienda (Gestha), donde los técnicos indican que “los grandes grupos empresariales eludieron el pago de más de 24.000 millones de euros en el impuesto de sociedades en los últimos cuatro años”. Parece, pues, que las corporaciones se creen exentas de pagar impuestos en España, pero nadie quiere meterle mano a la transformación económica, ahora que en pleno apocalipsis se nos va la ministra del ramo al Eurogrupo, que verdes las han segado.

El español, que ya es telemático, no encuentra pues un trabajo, pero lleva cuatro meses conectado al aparato, con el milagro bíblico de los ERTE y los ERE. Y esto es lo que hay: vendrán muchos lunes al sol que harán que los de León de Aranoa y Bardem parezcan una risa. Llega la ola de miseria, la economía sigue sin repensarse y los comedores sociales son los únicos que se reinventan y se han convertido en economatos al estilo de la transición, solo que vas allí, entras sin un euro y no pasa nada, gracias a las ONG y a Cáritas. Al final, toda esa aureola de gurús y de catedralicios de la guita no es más que para que el jacuzzi esté en su punto burbujeante y de temperatura: ajustes económicos. Lo suyo es la exención de dividendos. Lo de los demás –lo nuestro, es decir, que somos ya teletrabajadores–… son “peanuts”, Mariloli.

Twitter: @dfarranz

Publicado originalmente en el imparcial.es