La pandemia del desempleo en México

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Brújula del cambio

  • AMLO: ningún programa de apoyo o amortiguamiento
  • Desplome del empleo por Covid-19
  • La recuperación será muy lenta y de largo plazo

La propagación de Covid-19 ha sacudido la vida de las personas en el mundo entero de una manera extraordinaria, amenazando la salud, interrumpiendo la actividad económica y perjudicando el bienestar y especialmente el empleo; desde principios de marzo, el coronavirus se ha convertido en una pandemia global, avanzando demasiado rápido para la capacidad de reacción de muchos sistemas de salud, que muchas veces no lograron hacer frente de manera efectiva. En general, para frenar la propagación del virus y ganar tiempo para fortalecer los sistemas de salud, los gobiernos tuvieron que cerrar la mayor parte de las actividades económicas.

La actividad económica se ha derrumbado en todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) durante el confinamiento, hasta en un 20% a 30% en algunos países; lo que significa es un shock extraordinario, donde las fronteras se han cerrado y el comercio se ha desplomado. Ante esta emergencia, la mayoría de los gobiernos implementaron medidas de apoyo rápidas, importantes e innovadoras para amortiguar el impacto, subsidiando a trabajadores y empresas. Es importante destacar, que las redes de seguridad social y financiera se fortalecieron a una velocidad inédita.

En México, sin prácticamente ninguna medida de contención por parte del Ejecutivo Federal, sumadas a la desaceleración económica mundial y a la caída de los precios del petróleo, están afectando negativamente a la economía, que se contrajo bruscamente en el primer trimestre, en – 2.4%, su peor caída en 11 años (INEGI); pero el impacto de la pandemia se ha intensificado durante el segundo trimestre, cuya recesión es la más profunda en un siglo y se pronostica una contracción entre – 8.8% y – 14% del Producto Interno Bruto (PIB); a todo ello hay que recordar que desde el 2019 el PIB fue de cero. 

Pero previo a la crisis del Covid-19, en México en los primeros tres meses del año, alrededor de 2 millones de mexicanos se quedaron sin empleo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la cifra de desempleados equivale al 3.5% de la Población Económicamente Activa (PEA), misma tasa que la reportada en el primer trimestre de 2019. 

En abril se perdieron más de 500 mil empleos en el sector formal, más que todos los empleos creados en el año anterior, tomando en cuenta que los ingresos del turismo se han hundido, ya que la situación económica y las restricciones a los viajes en los principales países de origen han reducido el número de desplazamientos.

Para contar con un parámetro, tenemos que las estimaciones de la OCDE sugieren una caída de la actividad total cercana al 30% durante el confinamiento, según las hipótesis ilustrativas adoptadas, incluyendo a nuestro país, que algunos expertos e investigadores, calculan en una pérdida del 40% de las actividades productivas.

 

Desplome del empleo por Covid-19

El desempleo en México es uno de los rostros más dramáticos que recorre a gran velocidad todos los rincones del país, que nos está dejando el combate a la pandemia del coronavirus, que ha paralizado nuestra economía, generando la peor recesión en un siglo, mediante el programa gubernamental de la sana distancia del 23 de marzo al 30 de mayo, apoyado por la publicidad # Quédate en casa; y con la negativa del presidente Andres Manuel Lopez Obrador (AMLO) de impulsar programas de apoyo fiscal, de protección del empleo y la planta productiva.

En el primer trimestre del año, antes de la emergencia por COVID-19, en México la fuerza laboral era de 57.3 millones de personas, y de ellas, 55.4 millones estaban ocupadas, de los cuales empleos formales eran 24 millones (42%) y 31 millones eran informales (56%), así como oficialmente 2 millones de desocupados; sin considerar a la población de 15 años que ingresa a la PEA.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó en su reporte mensual que en mayo se ‘borraron’ 344 mil 526 empleos formales, el peor quinto mes desde 1998, año en que inician los registros por parte de esta institución; todo ello, “como consecuencia de los efectos derivados de la emergencia sanitaria, en mayo se registra una disminución mensual de 344 mil 526 puestos, equivalente a una tasa mensual de -1.7%”, apuntó el instituto.

Si se suman los empleos perdidos en mayo a los 685 mil 840 que se dieron de baja en marzo y abril, en total las plazas pérdidas durante los tres últimos meses ya suman 1 millón 30 mil 366, donde vale la pena destacar, que la Jornada Nacional de Sana Distancia inició el lunes 23 de marzo y concluyó el pasado 30 de mayo, periodo que abarca precisamente los meses en que ocurrió la pérdida de estos puestos de trabajo.

En términos relativos, el empleo formal reportó en mayo de 2020 una contracción de -3.9% a tasa anual, se trata de la caída en el empleo más baja desde mayo de 2009, cuando el empleo formal disminuyó -4%. 

Vale la pena destacar, que, de manera oficial, el IMSS reporta una pérdida de empleo hasta el final de mayo de 1 millón 30 mil 366 puestos de trabajo y los pronósticos calculan que, a finales de junio, podría llegar a un total de alrededor de 1 millón 800 mil puestos de trabajo formales.

Un estudio del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que el sector informal del 18 de marzo al 28 de abril ha perdido en sus actividades productivas cerca de 2 millones 745 mil mexicanos; pérdida sin precedentes en la historia del país. Otro factor que señalaron, es que México podría salir mucho más perjudicado por no haber implementado programas de apoyo fiscal o contra cíclicos para proteger al empleo y las empresas, ya que cuando pase el confinamiento, las empresas de otros países estarán en condiciones más competitivas. 

 

La recuperación será muy lenta y de largo plazo

La mayor parte de los estudios consultados e informes de diferentes dependencias y organismos, coinciden en señalar que esta enorme cantidad de empleos perdidos y la brutal caída de la economía a manera de una profunda recesión, son indicadores que estos puestos de trabajo no se van a recuperar en el corto plazo, más bien en dos o tres años.

Es decir, va a pasar bastante tiempo para que la actividad económica se recupere, todavía habrá más pérdida de empleos de manera significativa durante el 3er trimestre, en este año no se van a compensar las pérdidas que ya se dieron, no solamente por la gigantesca pérdida de empleos e ingresos de mexicanos, sino por la caída brutal de la economía, donde los últimos pronósticos son de – 11% y – 14% >Bursamétrica y JPMorgan, respectivamente<. No habrá condiciones en el 2021 para recuperar lo perdido, será en 2 o 3 años si bien nos va.

Experiencias previas 

En la crisis de 1994-1995 se tardaron 2 años y medio en volver a recuperar los niveles de empleos perdidos; en la crisis del 2001 se llevó 3 años y medio en recuperar los puestos de trabajo; y en la crisis del 2008 – 2009 se llevó prácticamente dos años en regresar a los niveles previos. Es importante destacar que la dimensión de la crisis del 2020 >con cifras hasta mayo< no tienen que ver con las anteriores, esta cobra niveles sin precedentes y hay que sumar, no sólo la profunda contracción de la economía de México, sino también a escala global. 

Los analistas de Banorte afirman que el comportamiento de mayo refuerza las señales que sugieren que la actividad no ha mejorado, se mantienen en algunos sectores muy débil, mejoró; por otra parte, consideran pérdidas considerables en junio, especialmente al considerar que la “Jornada Nacional de Sana Distancia” finalizó al cierre de mayo; aunque la totalidad del país está en semáforo rojo; que, de acuerdo con el plan de reactivación, por la cual solo pueden operar las actividades esenciales.

 Los expertos de Banorte, observan un factor relativamente positivo, que las industrias como la minería, fabricación de equipo de transporte y construcción, que podrían ser uno de los motores de recuperación, ya que estas son intensivas en mano de obra; pero no están trabajando al 100%, todavía están desarticuladas y tienen que recuperar posiciones, en un entorno muy complejo y de baja competitividad, con frenos en el comercio exterior y en la inversión. Por lo que la recuperación será muy modesta.

En este mismo sentido, los analistas de Citibanamex destacaron que:

  • “Dada la modesta recuperación del PIB que estimamos del tercer trimestre en adelante, anticipamos que tomará al menos un par de años que el empleo formal regrese a sus niveles previos a la crisis”.

Por otra parte, el Centro de Estudio para el Empleo Formal (CEEF), en voz de su presidente Armando Leñero, plantea que el gobierno enfrenta las primeras consecuencias económicas de una recesión que ya era evidente, pero se agudizó por el Covid-19. Lo hace, sin una estrategia formal que promueva la preservación del empleo y la inversión privada, siendo esto último lo que realmente detona las contrataciones

El directivo recordó que en los primeros 18 meses de la actual administración se perdieron 874,756 empleos formales:

  • “La combinación de esta disminución, más la recesión y el Covid-19, da una peor previsión de recuperación en un mercado laboral con una arquitectura ya precaria”.

Para Leñero, es un imperativo que el gobierno federal reoriente el gasto público para atender problemáticas, como una merma en el número de empresas registradas ante el IMSS, el aumento de la subocupación y la tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (CCO); por lo que propone al Ejecutivo Federal, lo siguiente:

  • Disminuir parcialmente las cuotas de la seguridad social, opción que permite a los patrones no despedir a sus empleados y las personas puedan continuar con su acceso al seguro social y otras prestaciones.

Escenarios que consideran un segundo rebrote

A manera de conclusión 

Los pronósticos que se han realizado recientemente en México sobre su crecimiento económico, se ubican en una contracción que va desde – 8% a – 11% del PIB, ya que se han paralizado las actividades productivas y las llamadas esenciales: automotriz, aeroespacial, la construcción y la minería, apenas están arrancando, y, todas las no esenciales como: servicios, turismo, transformación, industria, transporte, agricultura, llevan paradas, al menos tres meses.

Este brutal “frenón” económico, cobra estas enormes dimensiones, porque no se impulsó ningún programa de apoyo o amortiguamiento por parte de la administración del presidente López Obrador, lo que ha generado hasta el momento la destrucción de 2 millones de empleos formales y alrededor de 10 millones de informales, así como el cierre de más de 240 mil empresas micro y/o pequeñas.

Esta impresionante cifra de desempleados de entre 14 a 16 millones de mexicanos, tardaran entre 3 o 4 años en reponerse, en el mejor de los casos, dependiendo de cuánto tiempo más se extienda la pandemia y si no hay un rebrote como ya se empieza a hablar. En este mismo sentido, vale la pena tomar en cuenta que las economías del mundo se van a contraer entre – 4 a 5.5% del PIB; Latinoamérica en – 6% y Estados Unidos >nuestro principal socio comercial< – 6.5%.  

Según datos de la Secretaría del Trabajo, habrían podido crear 226 mil empleos en casi 16 meses, es decir, una tasa anual de 1.4% la más baja en 25 años, sin considerar las crisis globales.

El presidente Andres Manuel López obrador no quiso impulsar ningún programa de apoyo al empleo o la planta productiva, el resultado es que 18 millones de mexicanos han perdido sus ingresos; esto significa 1 de cada 3 trabajadores. 

 

Nota técnica

Pero déjenme detenerme un momento para hacer algunos comentarios de lo precario e impreciso de la forma en que el gobierno de México lleva las estadísticas sobre el empleo; primero los registros que existen son de manera fundamental urbanos, que realiza el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) a través de encuestas, que se hacen mensualmente con una muestra de ellas, donde se establecen quienes son empleados, su calidad >formales e informales<, quienes buscaron empleo, etcétera; la otra fuente, son los registros del Seguro Social (IMSS).

Nunca hay datos sobre el ISSSTE >los burócratas del país< ni tampoco hay ningún tipo de registros sobre el empleo en zonas rurales; tampoco hay forma científica de calcular el rezago del empleo a través de los años; sólo sabemos que en este año ingresan a la población económicamente activa, alrededor de 1.5 millones de mexicanos, es decir quienes cumplen 15 años de edad.

El autor es analista político con 95 días de aislamiento al momento de escribir el texto.

rabascal51@hotmail.com 

@rafabascal