Crecientes tensiones entre EU y China

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Lo intentó varias veces António Guterres, titular de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al solicitar la pacificación inmediata con el cese de la violencia en aquellos territorios en diversos países con conflictos armados bajo el argumento de que, la pandemia, terminaría cebándose en los más débiles y desprotegidos.

A la fecha, ninguna bala se ha dejado de tirar por el coronavirus, ni la pacificación ha sido posible, ni la conmiseración ha llegado a los 70.8 millones de desplazados en el mundo de los que 25.9 millones son refugiados: el 57%  provienen de Siria, Afganistán y Sudán del Sur.

Tampoco han descendido las tensiones entre Estados Unidos y China con Trump amenazando con imponer nuevas sanciones arancelarias y de otra índole a la economía del gigante asiático por considerarla responsable del coronavirus; y de darle informes dolosos y falsos a la OMS así como de provocar una catástrofe global.

El reciente hallazgo de una proteína humana encontrada en el coronavirus ha vuelto a sembrar las dudas de cierta parte de la población científica y de  la Inteligencia norteamericana levantando suspicacias en Europa de si, el SARS-CoV-2, podría haber sido fabricado en un laboratorio de forma deliberada.

De acuerdo con un análisis publicado en la revista eLife, basado en un estudio de científicos indios y estadounidenses, el nuevo virus contiene “una inserción idéntica a una parte de una proteína humana”.

“Los investigadores analizaron el fragmento S1/S2 exclusivo del Covid-19 que no existe en las cepas anteriores del coronavirus y es responsable de la penetración del patógeno a la célula. En ese fragmento, los  científicos identificaron el péptido RRARSVAS, que está ausente en más de 13 mil S-proteínas de coronavirus diferentes del Covid-19 de la base de datos VIPR”, indica la publicación.

Queda a la ciencia dilucidar si el SARS-CoV-2 evolucionó de manera natural o hasta accidental para “imitar un sustrato de proteasa humana” o de lo contrario se trata de una “mutación artificial”. La evidencia sustentable permitirá dilucidar por qué surgió el coronavirus.

En medio de las sospechas, a China  se le juntan las acusaciones: desde la Casa Blanca hasta las del francés Luc Montagnier,  premio Nobel de Medicina 2008, quien afirmó y lo sigue haciendo, que el nuevo patógeno nada tiene que ver con un coronavirus.

Montagnier lo relaciona con el V.I.H. bajo la hipótesis de que  el Instituto de Virología de Wuhan en China estaba investigando una vacuna para el V.I.H y que, por alguna razón, ya sea accidental o no, se les escapó del laboratorio.

En España, el exfutbolista Hao Haidong, reconocido como el máximo goleador en la selección China de fútbol descargó ante los medios de comunicación que: “El Covid-19 ha sido creado artificialmente por el Partido Comunista» instrumento al que calificó de “organización terrorista”.

Haidong, partidario de la defensa de los derechos humanos, señaló al gobierno de Xi Jinping de  violarlos y se mostró a favor de la creación de un Estado Federal que sustituya al comunismo imperante en su país.

La pandemia no ha distraído los roces constantes de China con Taiwán o con Hong Kong, usados además por Estados Unidos como maquinaria de propaganda contra el régimen chino al ponerse de lado de Taiwán y de Hong Kong en su lucha por la democracia y la independencia.

A COLACIÓN

En medio de la escalada de tensiones entre la diplomacia estadounidense y la china surgió en Hawái una  reunión de urgencia entre el secretario de Estado, Mike Pompeo y Yang Jiechi,  miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista.

La cita pedida expresamente por el presidente Xi Jinping para valorar el estado de las relaciones chino-norteamericanas, permitió  que -ayer jueves- Jiechi (también director de la Comisión de Asuntos Exteriores) mantuviese una reunión con Pompeo a fin de reflotar una serie de temas; entre éstos, el relacionado con el origen de la pandemia.

Trump está dispuesto a apretar todas las tuercas en sus manos para estrangular al régimen chino: recién fue aprobada la ley sobre la situación de los derechos humanos de la minoría musulmana uigur en China; ello permitirá que Washington imponga nuevas sanciones a la economía asiática, la tensión entre ambos países no amainará.