Análisis semanal 22 de junio

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Pocos temas reflejan el lamentable estado en el que se encuentra la procuración de justicia en México que el caso Paulette. La muerte de una pequeña niña en circunstancias extrañas, con contradicciones en declaraciones, actuaciones cuestionables de un par de procuradores estatales, así como una gran cantidad de información que se filtró a medios y redes sociales, son parte de un crimen que ha dejado más dudas que certezas.

El tema ha vuelto a la discusión pública con la llegada de una serie a una de las más populares plataformas de streaming, pero con críticas que no recomiendan la reproducción de los capítulos.

Pero más allá de este tipo de polémicas, lo que nos debemos preguntar es si en algo ha mejorado el tema de la procuración de justicias en los últimos sexenios, pues desde principios de siglo se mantienen las dudas acerca de la imparcialidad y el uso político que se le da a este tema.

Actualmente, pocos se preguntan donde están los culpables de la corrupción que se denunció para la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, así como la resolución de casos polémicos como el que involucra a Ana Gabriela Guevara en la Conade.

Más allá de volver a colocar en el banquillo de los acusados a los padres de Paulette, lo que deberíamos de cuestionar es si desde entonces ha mejorado la procuración de justicia en México, algo que puede superar a cualquier ficción de televisión.

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Conspiracy Theory

El anuncio de una alianza electoral para 2021 entre Morena, el PT y el Partido Verde nos lleva a dos temas que se han convertido en el dolor de cabeza de más de un defensor del lopezobradorismo.

Uno. Si todo lo pasado es malo, por aquello que es la época neoliberal que tanto daño le hizo al país, como es posible que el partido del cambio, de la esperanza, aquel que prometió en palabras de su líder y fundador la transformación del país, busque ir a las próximas elecciones con el partido que apoyó a Fox en el 2000 y a Peña Nieto en el 2012, que apoyó buena parte de las medidas neoliberales tomadas en los últimos sexenios y que se puede definir como de derecha, incluyendo su oposición al aborto, lo que lo ubicaría del lado de los conservadores.

Dos. Además, como aliarse con un partido que ha expresado públicamente su admiración por el líder, y dictador, de Corea del Norte, que se ubica en el otro extremo del espectro ideológico.

Ojalá algún defensor de la 4T, maroma mediante, nos ayude a entender este galimatías político.