Grave equivocación

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Se equivoca el presidente al señalar que secuestran al que tiene y no es así, secuestra el que no tiene o vergüenza por ser parte del crimen organizado o aquel que carece de lo elemental para vivir. Lanzar esa aseveración es cómo creer que nada más matan a los malos y no que los malos son los que matan. Es inadmisible que un líder nacional exhiba semejante idea, es insultar a las víctimas y a los deudos y a todos. En este país se plagia a ricos y a pobres. No se puede desconocer esa tragedia.

Esto no es asunto de una simplista visión social y populista. Al parecer nadie la ha dicho al presidente que la mujer sicaria que disparó contra dos comensales en el Centro Comercial Artz confesó haberlo hecho por cinco mil pesos, los mismos que son arrebatados a un contribuyente en un cajero automático cuando son sujetos a lo que se conoce como “Secuestro Exprés”.

A miles de mexicanos les han mutilado partes de su cuerpo para etiquetarles una tarifa y muchos de estos son comerciantes. La majadera cifra de acribillados por el narcotràfico o la mafia indica que han sido secuestrados, torturados y luego asesinados y cientos desaparecidos. Los casos son espeluznantes.

Gran parte de los feminicidios también registran secuestro y se generan porque simplemente son mujeres. No siempre es el dinero el eje de un secuestro, también las amenazas, las revanchas, el cobro de facturas políticas.

Menospreciar estos hechos es establecerse en una miopía insultante. México, no es exageración, está bañado en sangre. El gobierno actual no ha podido contener la ola de atracos, crímenes, atentados, torturas, abusos, extorsiones. Cada día son más y más las historias de terror es estos temas.

Entonces ¿qué la política será cuidar a los ricos o exterminarlos para que todos compartiendo miseria vivamos requetefelices? Que absurda siquiera suena esta consideración.

¿Qué hacemos con aquel ciudadano que luego de cobrar su quincena es secuestrado para robarle sus centavos y arrojarlo golpeado a la vía pública? ¿Qué con el que ve de repente que se trepan a su coche para con el arma en la sien se le obligue a llamar a su casa para pedir una recompensa? ¿Qué con aquel que sin siquiera saber por qué es “paseado” horas y horas en una cajuela para recibir aquella sonada frase de “ya sabemos quién eres, si rajas vamos contra tu familia”? ¿A cuántos les han colocado una capucha para no saber su destino final, a cuántos más los mantienen en infrahumanas condiciones en una casa de seguridad sólo porque no cumplió las asesinas órdenes de su capo?

En verdad escuchar al presidente en sus declaraciones es no saber si habla en serio, es místico, pontífice, mesías, merolicos o predicador. No entendemos si se trata de una pieza de oratoria política o es una homilía, una clase de historia o una arenga populista. Ofrecer salidas a pandemias con estampitas y abrazos o señalar que es un lujo contar con un par extra de zapatos es digno de un anecdotario lleno de contrasentidos. Pero de algo si estoy seguro y muy seguro, eso no es gobernar.

*Presidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y TV

*Conductor del programa Va En Serio mexiquense tv canal 34