Análisis semanal: 15 de junio

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No sólo vivimos una de las peores crisis –tanto económica como de seguridad y salud–, sino que atestiguamos la ausencia de políticos que estén dispuestos a dejar de lado sus intereses en aras de establecer un diálogo con el adversario.

Si por algo pasará a la historia el presidente López Obrador, será por su negativa a sentarse con personas que piensan diferente que él –ahí está el botón de muestra de la negativa a Javier Sicilia–, a cambio de promover permanentemente desde sus mañaneras de Palacio Nacional la confrontación con sus adversarios.

Es por eso que se extraña la presencia de figuras como Manuel Camacho Solís –también se agregaría la de Carlos Abascal Carranza– con quien se podía no estar de acuerdo, pero se reconocía su capacidad para la propuesta y el intercambio de ideas.

Se extraña este tipo de figuras, en especial en momentos en que la polarización es el signo del país y a un año de las elecciones más grandes y competidas en México.

Y si esta falta de diálogo y apertura se critica en López Obrador, es más negativo en una oposición –partidista, social o como se quiera llamar– que no es capaz de presentar propuestas y ofrecer su mano a pesar de los agravios, pues cabe recordar que para un baile o para una pelea se necesitan dos.

México vive momentos de enfrentamientos que han ayudado sólo a avivar las crisis por las que atravesamos, pero mientras el objetivo sea ganar una batalla ideológica, tendremos que esperar mucho a que se calmen las aguas para poder volver a avanzar.

La imagen de la semana

Las protestas de grupos anarquistas en la Ciudad de México dejaron pintas en las que demuestran que también existe el racismo en el bando en el que militan.

El meme de la semana

Conspiracy Theory

“Les salió el tiro por la culata”, es la frase que resume el episodio de la BOA en Palacio Nacional y del cual surgen evidencias de que se trató de una farsa. El problema es que el presidente López Obrador se lo creyó, ya sea porque conviene a su estrategia de polarización para mantener una oposición dividida con miras a las elecciones de 2021, ya sea porque está secuestrado por el ala radical del lopezobradorismo y en la burbuja en la que vive sólo llega ese tipo de información o ya sea porque se necesita un distractor para esconder todo lo negativo que hay en las crisis de salud, económica o de seguridad pública.

También cabe aquello de todas las anteriores.

Lo cierto es que no es la primera vez que se acusa de intenciones golpistas, campañas sucias o ataques en contra de su administración, argumentando que no ha habido ningún presidente tan criticado desde Juárez –aunque no corresponda a la realidad–, pero para alguien que busca no resolver los problemas del país sino enaltecer su propia administración, estas historias caen como anillo al dedo.

@CronicadePoder