¿En serio? ¿a claxonazos?

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Quien como el suscrito, se enteró por mera casualidad de una marcha de contra López Obrador efectuada el sábado 30 de mayo, en plena contingencia, solo pudimos esbozar una sonrisa para identificar cuál sería la nueva ocurrencia en esta ocasión.

Los insultos de carretonero prodigados a quienes no la secundaron, de la mano de los recibidos a quienes sí, dejan muy en el suelo el nivel del debate político en México. Mas no es lo importante: lo que sí lo es se manifiesta en la ausencia total de propuesta alternativa desde quienes protestaron. Se quedan en las formas, pero no van al fondo. 

Es que no es suficiente decir que López Obrador renuncie. Una activista desde  Monterrey daba pena ajena diciendo que López Obrador se marche a su país, Tabasco. ¿Su país? Aquí solo hay México. La ponente mostró una brutal ignorancia. Impide secundarla a quien tenga cerebro. Y que insulto y que postura tan excluyente a todos los tabasqueños. Es una actitud deplorable la de la regiomontana.

Que luego porqué se tilda a los regios de tantas cosas negativas….Eso sí, que no quepa la zarandaja de que López Obrador divide. Se divide quien quiere. Diría mi abuelo: ya estás muy grandecito para que te dividan. Se escoge libremente la postura, nada más.

Saliendo a protestar en tiempo de contingencia y claro, sin quitar el dedo del reglón, que López  Obrador renuncie. Muchos puntos flacos tiene la vociferante manifestación que impide secundarla. Deshilachada, sin hilo conductor que garantice ni éxito ni solución real que no sea coyuntural, ni plan claro trazado con realistas soluciones para toda la Patria, y no solo para una facción, como está quedando claro que lo es solo para quienes secundaron la marcha; es que se antoja dificultoso seguirla y todas esas carencias evidentes las saben sus instigadores, aunque quienes la secundaron no acaben de identificarlas, justo por estar solo concentrados en que su claxon suene muy fuerte. Después de todo…¿a dónde va Vicente…?.

Que renuncie el presidente de la República es una idea muy poco original. Llevamos oyéndola décadas. Enhorabuena por quienes la repitan. Suman a la lista de quienes los precedieron. Eso sí, en estos momentos cabe decirlo: sin siquiera proponer qué sigue después, quién sigue después. Cómo se puede pedir algo tan grave sin acompañarlo de una propuesta viable, legal, ¿sensata? Allí se antepone más los intereses muy personales, de grupo, sectarios, a los de la Patria. Lo menos que cabe esperar de grupos ultras como FRENA es siquiera un plan estructurado de acción en pro de México, no de ellos mismos. Parece que es mucho pedir.

¿Qué no les gusta López Obrador? La respuesta es la misma: a) haber buscado mejor gobernanza en quienes lo antecedieron y acaso seguirían gobernando. B) Que Anaya o Meade tenían todo para ganarle al candidato por tercera vez, justo por su especial naturaleza y desgaste.

Repudiar su estancia en el gobierno a claxonazos es sumamente descorazonador. Por la carencia de ideas interesantes y de propuesta, que es lo más importante y brilla por su ausencia. Es que lo fácil es dar claxonazos. Así de sencillo. Van tan carentes de idea y de propuesta de largo aliento, que escalda. En un video circulando donde los manifestantes ya estaban abarrotando el Zócalo, un sujeto arreciaba sus claxonazos aporreando su bocina, justo al pasar lentamente delante del balcón presidencial. Vaya aporte, vaya tela. De bostezos.

Y…¿qué más? ¿hay más, aparte de claxonazo más digno de un concurso de claxonazos?

El surgimiento de grupos como FRENA (FREnte Nacional Anti-Amlo), también referido como FRENAA y FRENAAA,  puede catalogarse de ultras y no son acordes con la democracia mexicana, al entrañar sectarismo, discurso del odio y dirigirse contra el resultado del voto mayoritario expresado en las urnas. La democracia no está sujeta a caprichos de nadie.

La oposición no acierta a construir opciones. Unas o una siquiera que sea atractiva, contrastante con lo existente que dice no admitir. Mejor que lo que se tiene, no la pinta; padeciendo un panorama que no plantean distinto. Esa es su desgracia: no atinar a construir alternativa estos opositores cegados. Es evidente que a punta de claxonazos no se llega a ningún sitio y por una muy sencilla razón: no se construyen, menos se proponen alternativas aterrizadas que sean coherentes, consecuentes y además, responsables. 

Más desconcertante y con tintes de preocupante resultado, supone serlo en cambio, la descoordinación gubernamental frente a la pandemia. Y eso embarra a todos los partidos que vueltos gobierno –esto es muy importante, pues primero son partido y luego ya gobierno–  van de desatino en desatino como partidos y como gobiernos. Nadie se salva. Acusada la estrategia federal contra el COVID-19, por gobernadores nada probos y excelsos, que brillan por su inoperancia los de esa lista de renegados, podemos concluir queo ofrecen mejores respuestas a cambio. Entienden ser opositores por oponerse. Mal negocio hacerlo.

Y en todos los órdenes van perdidos, como son los impresentables que responden desafiando al gobierno federal –El Bronco luce con dos manos, luego del escándalo de corrupción que incluyó a su señora madre– de manera tal que más que proponer van por enfrentarse con el gobierno federal, y aquel no se ayuda, pues se observa una contradicción de medidas, acuciante. Mientras se clama por la nueva normalidad, otras instancias del gobierno federal reclaman que se mantenga la población en casa. Es complejo recibir las dos recomendaciones, atenderlas con tino a ambas. Que no están para dejar boquiabierto a nadie.

Y si encima 7 estados pretenden –llevando agua a su molino, como el gobernador jaliciense, Alfaro– plantearse sus estrategias no acordes, unánimes y dudosamente  eficaces, tenemos COVID-19 para rato y muerto de la risa. Sí, no le quepa la menor duda. El COVID-19 tampoco morirá a claxonazos. Para quien pueda entenderlo.