Pandemia en redes y López-Gatell

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No acusaría a la pandemia de poner a la gente histérica solo por llevar ya semanas de confinamiento; ni supondría que solo por eso acuden desaforadas a desahogarse en las redes sociales, escupiendo su mal sana violencia a ellas y en ellas. La gente ya venía sumamente politizada y solo ha volcado de nuevo, no de primera vez, sus frustraciones y salidas nimias sobre las redes sociales en su iracunda manera de ser, culpando a quienes no deben, equivocándose de nuevo en contra de quien, confrontarse. Nada nuevo.  Las desavenencias crecen ante gente obtusa per se.

Durante los últimos tres años, los más violentos en las redes sociales han sido los priistas. Claro y es fácil explicarlo: furiosos al ver que se promovía no votar PRI con miras a 2018 o descalificadores de quienes no pensaran como ellos y menos si les describían a punta de detalle todas las trapacerías priistas. Iban de energúmenos al ver como su partido perdía la presidencial, cobrándole la gente su pésimo desempeño en el sexenio de Peña Nieto –porque nada de que se votó con las vísceras, no; se les echó de Los Pinos con justicia a punta de votos, que no es lo mismo– y se muestran hoy por hoy con una ardidez desbocada en el sexenio que corre, olvidándose de que –de todas maneras– perdieron la Presidencia al darles la espalda el 76% de los electores, como se lo merecían, por maletas y ladrones. Para ubicarse, pues, dónde estamos parados.

Como son virulentos en muchos casos, alardean de tener otros datos mofándose del estribillo presidencial. No fuera priista el mandatario, porque aplaudirían cual focas; cuando que lo que hay es que no les cuadra este gobierno –lo suyo siempre será el PRI, aunque sea un desastre probado como todos sabemos– y al final, simplemente añoran la ubre perdida. En respuesta solo les queda alardear de humo. Y golpes de artificio que ya no cuelan.   

Se ha dicho en repetidas ocasiones y se ha viralizado saberlo: el priismo está fúrico porque perdió sus grandes negocios. Claro, es de esperarse que no aplauda. Si mal pensó que se le respetarían ha visto caer uno a uno. Mientras tanto, en las redes brincan como resortes negando incluso ser priistas, al exaltarse algo de este gobierno que pueda darle un lucimiento. No tragan con eso. Simplemente, no. Y ya no es como en la época de Fox que no podían decirle ‘presidente’, no. Ahora ya es el insulto toral, la agresión rabiosa y la desbordada carencia de argumentos. Contra López y contra quien no piense como ellos. Es muy grave, desde luego. Y muy deplorable. ¿Si es estrategia? van perdidos pidiendo el cese del pago de impuestos como lo plantea Alito. Su frustración crece al no poder politizar esta pandemia y en efecto, que sea estrategia impedírselos.

Se bronquean, se ganan ser dados de baja de muros en redes o bloqueados ante su virulencia y su necesidad de insultar y obtusa manera de plantear la vida. ¿Los hizo así el enclaustramiento? no, ya eran violentos muchos de ellos. Solo que ahora tendrán más tiempo para demostrarlo. Claro: son los mismos que se quedaron callados como muros, 6 años ante tanta trapacería del PRI . Ya se sabe.

Metidos en este rollo, recién un académico del CIDE escribió iracundo en su columna de un periódico, que había gente cada vez más enojada, violenta  y frutrada. Parecía describir al priista promedio –sería razonable, frustrados al verse echados del poder, que pensaron retener otros 70 años a partir de 2012 y fracasaron en la intentona– enojados al ver el desprecio en las urnas como jamás lo recibieron en casi 100 años de existencia, Claro, fue vergonzoso que les sucediera, reconozcámoslo, pero bien ganado. Y encima esa frustración de ver que pese a todo, porque no tienen otro candidato presidencial guapo a la mano, aunque careciera de calidad de miras igual que el otro reciente; y ver que este gobierno no claudica en sus exigencias e insultos. Sería lo normal su enojo. Y hete aquí que no, que el columnista decía que así son los de Morena. ¡Ándate a ser feliz! Estará de guasa el autor de esa columna. Para espetarle un ¿cómo cree?

Y todo ello es importante y ayuda a leer la realidad que corre, justo cuando llega un reconocimiento internacional al dr. López-Gatell. Sus conocimientos de epidemiología, que lo colocaron donde está por el presidente López Obrador, ahora generan la descalificación anodina y gratuita a un gobierno, sin poder precisar porqué, en vez de decir un simple “no me agrada lo que plantea este gobierno” sin más. Ya no pídase una felicitación al sujeto. La gente opositora se monta unas de miedo: que si el sujeto no puede hacer su trabajo, que no puede decir datos certeros, que no lo dejan. Y lo dicen sin pruebas, con una chabacanería insulsa, con una irresponsabilidad y una ligereza tales que, cuando saben que su argumento descalificador hace agua por todas partes a falta de pruebas, solo consiguen balbucear con muy poquita inteligencia y dando mucha pena, un: “yo tengo otros datos”. Peripatéticos. Datos que ni muestran ni soportan sus enjundiosas y atrabancadas palabras. Dicen tenerlos y no los muestran. Carecen de tales y lo saben. Solo que les gusta hacerse los interesantes. Y acaban por solo generar bostezos. Ya ni siquiera un  “y ¿qué más?”. Pamplinas, habladurías y calentones de boca. Se quedan en eso, los más. De manera tal que ¿cuál cuarentena es la causante? No, no. Cierta gente ya era así. Nada más que les ha brotado más. Como la ceguera y la sordera políticas. Dan tantas muestras de ello.

Volviendo a López-Gatell: es interesante que la OMS le echara el ojo. Enhorabuena por el subsecretario. Si sus conocimientos pueden ponerse al servicio de toda la Humanidad, tanto mejor. Que sumen a los millones que trabajan en pro de ella en estos momentos. Ya sabemos que la ciencia no se está deteniendo, para así conseguir una cura. Desde muchas partes y trincheras se trabaja en pos de ello. Todo esfuerzo, suma.

Cabe una nota al margen: el PAN, en su infinito extravío, pedía semanas atrás que sea López Obrador en persona quien nos dé la conferencia nocturna. ¿Para? ¿es que les interesa lo que diga? ¿ahora sí prestarán atención los panistas o seguirán comportándose como el rompebroqueles de la clase? ¿es que lo llaman para concederle la credibilidad que le niegan de cabo a rabo en las mañaneras? ¿en serio les interesa ahora sí el pueblo de México informado? No nos engañemos: les vendría estupendo acorralarlo, imposibilitados de momento a lucrar políticamente con la muerte de tantos mexicanos en esta pandemia, imposibilitados de culpar a López Obrador, a riesgo de mentir una vez más si se atreven a hacerlo. Remover a López-Gatell complica el tema para los ciudadanos. López Obrador fue claro matándole el gallo a sus opositores: puso al frente al que sabe, ya que él desconoce de pandemias. Clarito.

Quizás pueda más la mezquindad que el coronavirus para frenar cualquier avance de López-Gatell, pero si fuera la mezquindad o la irresponsabilidad de quienes no le conceden nada –que en realidad es a este gobierno– solo demostrarían lo que ya sabemos: incapacidad de altura de miras.

Lo único que lamentaríamos quienes ponderamos su labor, sería que su cargo quedase en manos menos diligentes si marchara a otra encomienda. Por lo demás, ¡avante! Y el resto, los que nos quedamos, a seguir las indicaciones de prevención dictadas por este gobierno federal, que los estatales se ven bastante extraviados, culpa de no haberse querido articular una mejor estrategia entre todos, si es que cabía. ¿Qué no los pagaba la federal? Allá ellos. A ver si demuestran saber de la materia, como no es el caso de ciertos impresentables exsecretarios de salud, naturalmente. Lo demás, es lo de menos.