Análisis semanal: 1 de junio

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La seguridad pública es un tema que preocupa a gobiernos y ciudadanía por igual. La falta de resultados en la materia, en donde cualquier persona sin importar condición social o sexo, es una posible víctima, hace que sea una de las mayores preocupaciones para cualquier población.

Las encuestas que miden la percepción de inseguridad y el miedo a sufrir un embate de la delincuencia, muestran que hay muchos que temen salir a la calle por esta posibilidad.

Cierto que ha habido muchas promesas de acabar con la inseguridad, con esquemas tales como generar empleos, sanar el tejido social, programas deportivos, de reinserción social, mejoramiento de policías, pero en un país en el que la impunidad es una pieza fundamental en el engranaje delictivo, son pocas las esperanzas de que se encuentre una solución pronto, pues no hemos tenido aún un gobierno que emprenda acciones integrales para resolver este problema.

Así que lo que queda es echar mano de las fuerzas armadas para intentar contener a la delincuencia, sin considerar que su función no está en la seguridad pública, sino en la interior, y que su entrenamiento no es para investigar y prevenir delitos, sino para enfrentar con fuerza letal a los adversarios.

Resulta curioso que muchos critiquen por su participación en seguridad pública al ejército, pero no a los gobernantes que ordenan que realicen estas tareas. Poco se le exige a la autoridad de cualquier orden de gobierno, pero si se trata de advertir la participación militar en este tema, participación que los propios militares no pidieron por cierto.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Movilización militar, saqueos e incendios provocó una fake news en Chiapas.

 

Conspiracy Theory

Resulta sorprendente que los más agresivos, quienes más ruido hacen en redes sociales para defender su causa, sean ahora quienes más se victimizan al momento de que les responden. En otros sexenios, vimos como se daban auténticos linchamientos en contra de personajes políticos –¿recuerdan a Lady Profeco y la renuncia de su papá a la Procuraduría?–, para quienes se exigía quemarlos en leña, virtualmente hablando, pero ahora cuando la secretaría del Trabajo es sorprendida sin cubrebocas, salen a decir que es acoso y que es una muestra de misoginia, atacando a los periodistas que señalaron el error.

El problema no es que se critique a funcionarios públicos, sino que quienes antes hacían de esto una causa y decían que defendían a los débiles, ahora callen para proteger a su líder, pues de otra manera no se puede explicar que ya no se convoque a un pase de lista por la desaparición de 43 normalistas, un tema que fue usado para beneficiar a un candidato, a quien ahora como presidente no se permite criticar.

@CronicadePoder