Los buscapiés de Pavlov

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El fisiólogo ruso Iván Petróvich Pavlov es reconocido por sus experimentos sobre reflejos condicionados con perros. Si nos viera hoy, reaccionando con la misma intensidad ante bulos y buscapiés lanzados por el gobierno, se maravillaría al ver cómo sus pruebas son replicables en sociedades de millones de seres humanos a lo largo de año y medio – más lo que se acumule.

Comparto la más reciente a la fecha en que se redacta esto: el jueves 21, el grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados presentó una iniciativa para eliminar los siguientes fideicomisos, bajo la excusa de tener dinero para enfrentar la pandemia: Fondo para la Protección de las Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, Fondo Nacional para la Cooperación Internacional, Fondo para la Prevención de Desastres,  Fondo de Desastres, Fondo para Atender a la Población Rural Afectada por Contingencias Climatológicas, Fondos de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento y el Fondo de Inversión y Estímulos de Cine (Fidecine).

De manera inmediata, todo el gremio actoral y cinematográfico alzó la voz para defender al Fidecine. Las reacciones de quienes se ostentan como “opositores” en redes sociales les dedicaron sorna, mostrando una vez más que son iguales a los troles del gobierno. El diputado Sergio Mayer dio el grito en el cielo, seguido por los mismos Cuarón, González Iñárritu y Del Toro. Ya en la noche, el coordinador del grupo parlamentario, Mario Delgado, anunció que, por la presión de los afamados cineastas, se dejaba a Fidecine fuera. 

Si dejamos a lado el riesgo que implicaría irse directamente contra un grupo que, al ser un elemento de “poder suave”, puede influir en el apoyo o rechazo al gobierno, hay cosas que no embonan del todo en este asunto como para suponer una intención clara del gobierno por aprobar la iniciativa.

¿A qué me refiero? La narrativa es ciertamente épica y hasta apoteósica, salvo dos detalles. El primero, mientras se celebra la salvación de Fidecine, se dejan fuera otros igual o más importantes, como los referentes a la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, y desastres. El segundo es más ilustrativo: todavía no se hizo turno a comisiones para dictaminar o siquiera se ha vuelto a reunir el Congreso para sesionar. Es decir, todo ocurrió en el vacío. Tan fue así que el viernes 22 Mario Delgado anunció que se analizaría toda la iniciativa sin prisas y en parlamento abierto: un calificativo más y creeríamos que la está enviando directo a la “congeladora”.

Si deseamos llegar cuerdos o con el hígado íntegro a 2021, necesitamos distinguir un buscapiés, cortina de humo, caja china o como se le quiera llamar de un tema de fondo. Por lo general, las primeras tienen un alcance limitado y va desde alguna acusación a un político que no lleva a parte alguna, implica una declaración estridente y a menudo jocosa que tarde o temprano incorporaremos a nuestro lenguaje o, como sucedió el jueves pasado, una iniciativa o decisión que luego es retirada, de tal forma que algunos puedan presumir como triunfo “ciudadano”.

Por lo tanto, si el escándalo del día cumple una o varias de las premisas anteriores, se trata de un buscapiés. Pero nos quedaríamos cortos en nuestras responsabilidades como ciudadanos si nos limitamos a ignorar estos distractores. ¿A qué me refiero?

Primero, ¿qué seguimiento están dando a lo que se quedó por discutir en el Congreso? Por ejemplo, están pendientes los nombramientos de cuatro consejeros electorales, y eso puede alterar la correlación de fuerzas al interior del Instituto Nacional Electoral. ¿Cuáles serían los más idóneos? ¿Qué han hecho para difundir esos perfiles y tratar de presionar?

Segundo, ¿qué representan ustedes? ¿Defienden un tema? ¿Cómo se dirigen a sus contrarios? ¿Argumentan o reproducen memes y malos chistes? ¿Postulan algo, o simplemente reaccionan a cada cosa que dicen en el gobierno?

Recuerden: todavía faltan muchos años…

@FernandoDworak