¿Quién es hoy Eva Braun?

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Emilio Arnao

Muchas y muchos nos estamos preguntando: ¿quién es hoy Eva Braun?

A lo que devienen otras cuestiones no menos importantes, como las que aquí mentamos: ¿quiénes son los nuevos roedores, morfinómanos, cojitrancos, trampeadores de las SS, etcétera, etcétera, que continúan reuniéndose en la guarida de Bergof, cerca de Berchtesgaden, en aquella residencia del Jefe?

A lo que seguimos interrogando: ¿en qué quedó aquella Germania y su colosal arquitectura?, etcétera, etcétera.

Lo decimos, eso creemos, más o menos claro: aún siguen ahí, pero con todo el siglo XX magnesado sobre sus hombros. Excesivo wagnerismo mal escuchado aúlla dentro no de los oídos, pues de tales sordos son, sino de su enajenado cántico espiritual el cual tal vez algo les educara para este misticismo interior que tanto, en estos momentos ya de posguerrismo, falta les hiciere.

Decimos, pues, que es la mujer de hoy y esta juventud tan mutilada primero por la Gran Recesión exportada de la Norteamérica -los datos ustedes los buscan- y ahora, por arte de birlibirloque, esta pandemia -exportada o no, ya se verá- la cual se vio venir, pero que los Jefes nunca mais dispuestos se hallaron a escuchar con atención, de nuevo, el reciente canto de las sirenas o el llanto de las ballenas o, por resumir, la dulce ternura enfurecida de la Naturaleza, etcétera, etcétera.

Nada termina, sino que todo comienza, como dijo el poeta asturiano. “todo está por venir, todo es porvenir”.

Sucede, de este modo, que permanece, a pesar de muchos, esta ancestral complicidad, tal y como leemos y toqueteamos en los labios de Leonor Watling, que nos sigue haciendo administrar esta fe que nos alienta.

Esta fe compartida en la que se gesta el kindergarten, visto en todos los muros pintados por Banksy, con tal de denunciar esta polifagia cronometrada, etcétera, etcétera.

Sin embargo, ahí estamos, ahí seguimos, ahí vamos, no tan lentamente, forjando los astrolabios, las comunidades sonoras, esta crucial variante de lo sanitario, de lo educacional, de lo cultural, de lo sensitivo, de lo humano demasiado humano, etcétera, etcétera.

El agua absoluta no cae del cielo, hay que buscarla en los fondos de la Tierra. Nacimos en la primera Naturaleza viva y moriremos, a lo mejor, mientras esto escribimos, gracias a la misma Naturaleza primera.

Queremos que alguien nos diga por qué buscamos existencia en este multiuniverso desconocido, queremos que alguien nos lo diga.

Si somos de aquí, si estamos más cerca de un ahora que jamás se va, ¿qué razón compone la sinrazón de navegar a velocidades de luz cuando luz es y quieta en su brillo sin la áspera necesidad de alejarnos de esta energía infinita que polvo será, mas amor perdudará aquí, ya decimos, contigo y con nosotros, inclusive con vos, caballero -¿nos escucha?- que ahora se oculta en el bunker junto a esa inocente cuyo nombre verdadero era y es Eva Anna Paula Braun, en la misma célula complacida.

Queremos que alguien nos lo diga.

Escritor español.