Similitudes

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La crisis que desató la presencia del virus SARS-Cov2 en nuestro país, vino como anillo al dedo para la clase política, como diría el presidente López Obrador.

La cobertura de los medios dejó en segundo plano, temas tan importantes, como la inseguridad en el país, la violencia contra las mujeres, las cifras de decesos causados por Covid-19 o la carencia de material e insumos para médicos y enfermeras.

Esto significa que las autoridades de seguridad y sanitarias, principalmente, no estaban preparadas para un escenario de normalidad, antes de la presencia del virus en nuestro país.

También desde antes se conocían las carencias de medicamentos para los niños con cáncer, momento idóneo de la nueva administración en conocer las fortalezas y debilidades del sector salud, las deficiencias por corrupción y presentar las denuncias pertinentes.

Con virus o sin virus, la estrategia de seguridad no había demostrado su efectividad en estados o regiones con presencia de la delincuencia. Para el colmo, los carteles comenzaron a desplazar a la autoridad legítimamente constituida, para erigirse como benefactores del pueblo mediante la entrega de despensas, a plena luz del día y en zonas urbanas, sin el menor recato o intento de la autoridad por detenerlos.

Además en seguridad parece que muchas de los ciclos o cadenas de distribución de las actividades productivas derivadas de los tres sectores de la economía, están en manos de la delincuencia, con conocimiento de la autoridad, sin que puedan poner orden en ello.

Un poco antes, el titular del Ejecutivo Federal tuvo el desatino en acudir a Badiraguato en Sinaloa, para saludar a la madre de Joaquín Guzmán Loera, preso en una cárcel de Nueva York.

La pandemia está develando que no había planeación, ni políticas públicas, ni coordinación interinstitucional. Pero también arrojó que no existía coordinación o que era muy frágil. Hoy la presente administración federal, como en algunas otras Entidades Federativas, tienen problema tras problema por estas variables y por la falta de conocimiento de sus titulares de despacho correspondiente.

A nivel federal, pareciera que la dirección del sector salud le ha sido retirada al secretario de salud federal y su lugar ha sido ocupado por el subsecretario Hugo López-Gatell. En materia de seguridad se aparenta que con las entidades hay escasa comunicación o coordinación.

En Jalisco, por ejemplo, el titular de salud parece que ignora por completo los temas del sector salud, con crisis de dengue y de pandemia, cuyas universidades contribuyeron a una planeación y una coordinación de acciones.

Además de las diferencias entre el gobernador de Jalisco y el presidente López Obrador, el tema lo constituye la ausencia de dirección de las políticas de salud federal, para controlar la pandemia en los estados, bajo el argumento del federalismo.

La pandemia sacó a relucir las similitudes entre las deficiencias que tiene el gobierno federal y los estados, pero también obstaculizó la realidad en la falta de planeación y coordinación en distintos sectores, como salud y seguridad.

El autor es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

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