Análisis semanal: 18 de mayo

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Son dos caras de las misma moneda. De un lado, tenemos la promesa incumplida de acabar con la corrupción por todas las sospechas que se han dado alrededor del actual director de la CFE, Manuel Bartlett Díaz.

No son sólo sus propiedades –que no resisten la más mínima revisión para un “servidor público” que debería seguir el credo de austeridad del lopezobradorismo–, sino también las relaciones políticas y los negocios al amparo del poder, algo que –se supone– aborrece el presidente de México, como lo ha dicho en innumerables ocasiones en la mañanera.

Pero del otro también una promesa incumplida respecto a que se terminarían con los excesos del neoliberalismo y se acabaría con la pobreza. Se entiende que el presidente aborrezca también todo lo que tiene que ver con el neoliberalismo, se aplaude que condena la pobreza y la manera en que en el pasado se privilegiaba a la clase alta, pero lo que no se comprende es la manera en que está llevando la economía, pues más que cumplir con su lema de campaña de “primero los pobres”, parece que se trata de “primero más pobres”.

Faltó mencionar que esa moneda de la cual hacemos referencia se llama promesas de campaña, algo que el actual presidente parece haber olvidado, junto con la reconciliación, acabar con la inseguridad y otras más que se acumulan.

Pero cuidado, sus defensores dirán que se trata de intentos de golpe de Estado, de querer que le vaya mal al país, cuando sólo son críticas que se le hacen a cualquier funcionario público, sobre todo si prometió resolver los problemas que nos aquejan como país.

 

El meme de la semana

La imagen de la semana

Conspiracy Theory

De nueva cuenta, los defensores del lopezobradorismo sacan la cabeza y en redes sociales arremeten contra cualquiera que señala algún error o irregularidad del actual gobierno federal.

Entre denuncias de golpes de Estado desde la derecha, como algún “textoservidor” denuncia –contradiciendo sus opiniones pasadas–, que se está luchando contra la corrupción y por eso las críticas, pérdida de privilegios y demás, se intenta no tanto defender al actual régimen, sino acallar la crítica.

Y es que si en realidad se tratara de un presidente perfecto que no ha cometido errores, con una economía sin problemas –a pesar de la pandemia–, sistemas de salud estables y atención a los más pobres efectiva, dicha defensa a ultranza no tendría razón de ser, pues la mayoría de la población no haría eco a las críticas.

El más reciente estudio de Sigma Lab del ITESO, muestra como se defiende a una funcionaria, en este caso Sanjuana Martínez, quien ha hecho de Notimex un verdadero desastre y afectado a cientos de trabajadores.

Pero la defienden con el ya desgastado argumento de que está luchando contra la corrupción.

Sólo un ciego no vería la realidad.

@CronicadePoder