Elecciones, medios y modelos

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En el estudio Financiamiento de los Partidos Políticos en América Latina (IDEA, UNAM, OEA, Junio 2011), que estudió las reglas de los 18 países de la región en la materia, mencionado en la entrega del jueves pasado, sus autores informaron que los casos de Uruguay, Costa Rica, Guatemala y México habían sido debidamente documentados “no sólo como situaciones de potencial colusión entre propietarios de los medios y los funcionarios (que regulan el espectro electromagnético)… sino también como instancias de palpable inequidad por el acceso diferenciado a los medios concedido a candidatos y partidos durante las campañas electorales”.

Por otro lado, en un Informe de 2010 sobre la implementación de la reforma electoral de 2007-2008, llamado Libro Blanco, el IFE ofreció varias alternativas para nuestro Modelo de Comunicación Política Electoral (MCPE) recién creado y, sin decirlo expresamente, clamaba por ayuda en ciertos temas que encontraron refugio y cause en iniciativas como la presentada por los entonces diputados Javier Corral (PAN), Jaime Álvarez (Convergencia) y Jesús Zambrano (PRD), completamente ignorada, que proponía precisamente ajustes para flexibilizar, como aún hoy es necesario, la manera en que se conforman y agrupan las unidades de acceso a la radio y a la TV, inclusive considerando una opción de acumulación de tiempos para poder ver programas de debate en general o de análisis particular de las plataformas electorales de los partidos políticos.
Como se puede ver, la adopción mexicana del modelo racional en 2007, el de la rectoría del estado, en el que el dinero no manda sino la equidad, fue una decisión acertada y su despliegue y ejecución cumplen, funcionan y resisten. Considero que hoy por hoy su viabilidad práctica y eficacia normativa no están en entredicho, aunque ahora, 13 años después, hay asuntos de control de convencionalidad, principio pro persona e interpretación conforme que hay que ponderar. No obstante, creo que estamos fundamentalmente en lo correcto; nuestro MCPE es adecuado y necesario; lo que hace el INE en esta materia lo hace bien en general, pues la norma tiende a ser integral o exhaustiva y era el natural paso siguiente en una larga y exitosa historia de aproximaciones sucesivas a un mejor sistema de acceso al poder público.
Se trata de un desarrollo que arrancó en la gran reforma legal de 1987 (la gran olvidada), y que introdujo la arrojada e innovadora regla —impensable en aquel momento cumbre del autoritarismo mexicano— de otorgar a cada partido 15 minutos mensuales en cada canal TV y en cada frecuencia de radio, además de un programa conjunto transmitido dos veces al mes. Esta norma primigenia inauguró un MCPE que fue evolucionando con las reformas de 1990, 1993 y 1996; para alcanzar su perfil actual en la de 2007-2008 y recibir algunos ajustes en la de 2013-2014. Ya lo comentaremos.
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