La incertidumbre

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Una de las cosas que más tiene referencia hoy en tiempos de la pandemia por el coronavirus del Covid-19 es no saber absolutamente nada de su control. Muchas han sido, incluso, las hipótesis sobre sus efectos en el organismo humano y más las absurdas ‘recetas’ para salvarse del coronavirus hasta la última del presidente Trump donde ‘recomienda’ inyectarse desinfectante, así como lo están leyendo, pero también de ‘prestigiados’ médicos nacionales que se aprovechan del momento para autopromocionarse con ‘métodos’ realmente absurdos sino es que estúpidos. No existe cura por la simple y sencilla razón de que aún no se descubren todos los elementos científicos del origen, los efectos en el organismo humano y cómo atacarlo de forma eficiente.

Ahora al no contar aún con un tratamiento o una vacuna podemos decir que por lo mismo no se puede afirmar con precisión cuándo será totalmente controlado, no hay certeza de si una persona que se infectó y pudo sobrevivir pueda volver a contraer el virus, así lo acaba de declarar la propia OMS, o de si los asintomáticos puedan infectar en una segunda oleada, o de que pueda llegar otoño y se pueda complicar con la influenza de esa temporada y de invierno, en fin, lo único real es que no sabemos nada con certeza de lo que pueda pasar. Solo nos queda, frente a este gran problema sanitario, cuidarnos y mantener el distanciamiento social con gran responsabilidad de cada uno de nosotros porque del gobierno no podemos esperar mucho como ya se ha visto desde los primeros días de su negación, y el ‘blindaje de estampas’ dizque milagrosas por parte del presidente hasta sus continuas giras ya en pleno periodo de cuarentena, pero también hay mucha gente que continúa saliendo y no necesariamente por salir a trabajar en actividades esenciales o por alimentos o medicamentos, solo permanece en la calle porque no puede estar en confinamiento, según esto, y con gran irresponsabilidad de contagiarse o de contagiar si es que están infectados, y esto no es más que una falta de civismo, es otra cara de la ausencia de ciudadanía, entonces con estos últimos dos elementos se da fuerza al refrán de que “el pueblo tiene el gobierno que se merece”.

Ahora ya en la llamada fase 3 no sabemos hasta cuándo se pueda alargar esta y cómo será la reanudación de las actividades y si incluso aún reanudándose parcial y escalonadamente no volverá un rebrote del virus, es decir, continuaremos en la incertidumbre hasta en tanto no se tenga la vacuna. La vida después de este periodo sin duda no será ya igual, no volveremos a la ‘normalidad’, esto que hoy vivimos sin duda cambia absolutamente toda la manera de concebir la vida que llevábamos como humanidad y no sabemos cómo será la construcción de esa nueva sociedad porque aún no salimos del shock, pero es claro que un cambio cualitativo se está edificando a partir de esto y así ha sido en la historia de la humanidad con sus anteriores pandemias.

Pero si tenemos esta incertidumbre en el tema sanitario por la pandemia, la economía ha entrado en una paralización que está llevando a una crisis con dimensiones catastróficas incluso mayor a la que fue la gran crisis económica y financiera de 1929-1933 en el mundo, lo han dicho muchos analistas especializados y organismos financieros. Por lo mismo, los precios del petróleo han caído a negativos por primera vez en la historia y otra de las grandes actividades como es el turismo se ha ido a pique.

En México, paralizada la economía real, los precios del petróleo a negativos, crisis total del turismo, caída en las remesas por la paralización económica en Estados Unidos pero viniendo de un estancamiento económico como fue 2019 (-0.1 por ciento la caída del PIB), un discurso polarizante y muy alejado de dar confianza para la inversión las calificadoras, instituciones financieras y organismos internacionales nos ponen un escenario económico catastrófico: Bank of America (-8 por ciento), BancoMundial (-6 por ciento), Fondo Monetario Internacional (-6.6 por ciento), UBS (-7 por ciento), Cepal (-6.5 por ciento), y Citibanamex (-9 por ciento) de caída en el PIB nacional, mucho más en todos los casos de cuando en 2009 cayó la economía nacional por la crisis financiera internacional y la pandemia de influenza de ese año originada en nuestro país.

Lo más grave es que frente a estos escenarios el presidente solo está anunciando menos de medio punto del PIB en programas de apoyo para sostener el empleo y las Pymes, ha tenido que entrar el Banco de México a dar un respiro a la banca comercial para que tengan liquidez y pueda aportar a las empresas con un monto de 30 mil millones de dólares que representa algo así como 3.3 por ciento del PIB, asimismo el Consejo Mexicano de Negocios ha dado a conocer un acuerdo con el BID Invest para proveer recursos de apoyo a las Pymes hasta por 12 mil millones de dólares.

La incertidumbre se mantiene también en el área económica de cuánto realmente será el impacto, cuántos empleos se perderán, cómo aumentará la pobreza, cuál será el grado de descomposición social por todo esto en la inseguridad y cuál será el tiempo que nos tardaremos en volver a la recuperación económica, cuando sabemos que la economía global entrará en una crisis total y la economía norteamericana, nuestro principal socio comercial, puede caer en 3 por ciento de su PIB.

Incertidumbre también en el tema de la democracia frente a un Ejecutivo que aprovecha la pandemia para gobernar por decretos unipersonales, un Congreso ausente y una oposición política inexistente, así como la desaparición del Poder Judicial de la escena. La democracia está amenazada, no perdamos eso de vista. La incertidumbre es ahora nuestra única verdad.

@aguilarsoliss