Análisis semanal: 4 de mayo

0
175

En la presente coyuntura, es importante que se logren acuerdos para avanzar en la solución de los principales problemas que nos aquejan como país. El concurso de todos es importante para avanzar en esta dirección. No se pueden entender decisiones trascendentales para la vida de la república sin el concurso de todos, como lo hizo en su momento Lázaro Cárdenas al igual que otros mandatarios, al convocar a todos para obtener un respaldo que avalara su decisión.

Contar con la colaboración de todas las fuerzas políticas y sectores sociales, no sólo es importante, sino indispensable en un escenario como el que enfrentamos.

Por lo anterior, no se entiende como es posible que el presidente López Obrador siga en la línea de ignorar los llamados no sólo de empresarios, sino de personalidades como Cuauhtémoc Cárdenas y otros que han puesto en la mesa de debate distintas propuestas para salir de la crisis que enfrentamos, sea en el ámbito económico o en el de la salud.

Si España logró un tránsito exitoso tras la dictadura franquista gracias a los Pactos de la Moncloa, no se entiende la razón de que en México se ignore esa vía y se continúe culpando al pasado y a enemigos que sirven más para mantener aglutinados a sus leales, que para enfrentar a los desafíos que tenemos en el actual escenario.

Es la duda que queda en el ambiente nacional, pues el presidente insiste en comportarse más como candidato que como factor de unión de todos los mexicanos.

La imagen de la semana

El meme de la semana

Conspiracy Theory

Lograr el consenso es complicado. Es algo que muchos no alcanzan en su esfera personal, y en el poder es algo que se convierte en un verdadero desafío.

Pero para el presidente López Obrador se trata de algo que no se encuentra en su agenda, mucho menos en su vocabulario.

Las declaraciones de Porfirio Muñoz Ledo, en el sentido de criticar las recientes decisiones presidenciales o lo dicho por el gobernador Bonilla en el sentido de que las cifras sobre el coronavirus no eran las correctas, muestran que en Morena no todos coinciden con el presidente, aunque hay otros legisladores que insisten en que se acatarán las iniciativas del mandatario al pie de la letra.

Como en las épocas del PRI más autoritario y de la aplanadora electoral, ahora el presidente busca que todo el poder se concentre en su persona, por lo que sus secretarios de gabinete lucen opacados, los legisladores sumisos y la crítica escondida detrás de las cada vez más largas conferencias desde Palacio Nacional.