Construir nueva normalidad, no regresar a la populista-neoliberal

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Todavía no entra México a la peor fase de la pandemia del coronavirus y ya comienzan las voces a preparar el regreso a la normalidad. Sólo que falta por aclarar que se trata de una normalidad…. anormal. Antes de la llegada de la pandemia en febrero de este 2020, la economía mexicana había cerrado el año con un PIB de -0.1% y perfilaba para el año actual un PIB de -1% a 1%, lejos del 2% señalado en los Criterios Generales de Política Económica.

En este sentido, no había una normalidad, sino una crisis de producción derivada de la estrategia gubernamental de utilizar los fondos fiscales sólo para pocos sectores sociales marginados y para el financiamiento de las obras emblemáticas del presidente de la república.

Aunque ya en la presidencia lo ha desdeñado, en realidad el PIB había sido fijado por el disidente y luego candidato López Obrador como el indicador de la reactivación productiva. En el periodo populista de 1934 a 1982 el PIB promedio anual había sido de 6%, en tanto que en el ciclo neoliberal de 1983 a 2018 el PIB promedio anual apenas había sumado un tercio, 2%. Como meta intermedia, el candidato López Obrador había comprometido un PIB promedio anual de 4% con tres ciclos: 2% anual en 2019 y 2020, 4% en 2021 y 2022 y 6% en 2023 y 2024, para hacer un promedio sexenal de 4%.

Si el PIB promedio anual del primero tercio presidencial será de -4% por la recesión de 2019 y el desplome de 2020 en -8% por el COVID-19, entonces el esfuerzo de los dos tercios sexenales restantes tendría que ser muy superior al estimado, algo imposible por el deterioro del sistema productivo empresarial en 2019 y 2020 por la recesión y sobre todo por el parón económico de este año que ha destruido la planta productiva de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Los apoyos directos a sectores vulnerables y las obras emblemáticas de López Obrador apenas alcanzarán para apoyar las justificaciones públicas de objetivos sociales direccionados del presidente hacia sectores marginados pero improductivos, y en los hechos serán insuficientes para impactar en el PIB. Sin el impacto negativo del coronavirus, antes de la pandemia se tenían estimaciones en el sentido de que el PIB en este sexenio sería de 2% o menos, lo que indicaría que no habría un nuevo modelo de desarrollo.

Si las crisis son oportunidades, el COVID-19 podría asumirse como la gran coyuntura para terminar con el viejo modelo de desarrollo que en el auge populista logró 6% de PIB anual, pero con desigualdades sociales crecientes, y que en el neoliberalismo sólo llegó a 2% profundizando las desigualdades existentes. Por tanto, el desafío de López Obrador radicaba en el diseño y puesta en marcha de un nuevo modelo de desarrollo que conciliara las dos metas de toda economía social: crecimiento con distribución de la riqueza.

La oportunidad, en efecto, se encuentra en la destrucción del sistema productivo de las micro, pequeñas y medianas empresas que enlazan la producción y generan demanda efectiva como consumo. Se trata de empresas que se fueron colocando en los huecos del capitalismo distorsionado existente. El cierre de esos negocios obligará a crear las condiciones para nuevas cadenas productivas.

Sin embargo, ya pasado dos y medio meses de crisis pandémica y el gobierno federal no tiene un proyecto de reconstrucción del modelo de desarrollo; al contrario, no ha dado facilidades a las empresas existentes que han tenido que cerrar por la pandemia y no aguantarán un mes sin tener que clausurarse por falta de apoyos. Una vez pasada la emergencia y si se mantiene la decisión de no usar presupuesto para ayuda a empresas y trabajadores, la economía mexicana pasará por un par de años de precariedad productiva y de nivel de vida.

El Estado tiene la oportunidad para redefinir el modelo de desarrollo, reducir las regulaciones para dinamizar la productividad y definir los apoyos a la planta industrial para que no se rehaga con las deficiencias de antes y sí para potenciar una reconversión industrial para aumentar su competitividad con el exterior.

Si no hay un nuevo modelo de desarrollo industrial, agropecuario y de servicios, la reconstruían empresarial se hará para regresar a la normalidad improductiva de antes y seguir hundidos en las cifras de 2% o menos de PIB.

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh