Economía en cuidados intensivos

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Para como van de nefastas las predicciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca del rumbo económico de 2020, el maldito año bisiesto del que todos queremos salir lo más pronto posible, los gobiernos deberán abrir y cerrar muchos baches varias veces a lo largo de un montón de meses para tener a la gente contratada aunque sea  de medio tiempo.

Ayer el FMI, volvió a bajarnos los ánimos de por sí bastante desangelados ante nuestra surrealista cotidianidad, de la que por cierto hemos perdido nuestra capacidad de planeación inmediata para vivir de 24 horas en 24 horas.

Y es que el organismo internacional que dirige Kristalina Georgieva ha cambiado radicalmente su pronóstico de PIB mundial: si en enero de este año avizoraba que la aldea global crecería un 3.3% con la esperanza puesta en una tregua en la guerra comercial entre, Estados Unidos y China, el día de ayer borró por completo dicha predicción.

El cisma sanitario abierto por el coronavirus, en una pandemia inédita, ha puesto al FMI a rebajar drásticamente sus previsiones preliminares porque desde luego esto podría empeorar en la medida que se prolonguen los confinamientos y persista el drama sanitario que mantiene a los gobernantes en la disyuntiva de salvar vidas o salvar a la economía.

El PIB mundial ya no crecerá un 3.3% sino más bien caerá un 3%, repito son datos preliminares; para el caso de Europa una de las regiones más afectadas por el coronavirus, el FMI estima que la eurozona caerá un 7.5% ni en la peor pesadilla de Macron, Merkel, Johnson o Sánchez se creyó siquiera tal batacazo ni con el escenario del Brexit había pronósticos tan funestos.

No lo ha hecho ni la guerra comercial, ni el Brexit, ni un atentado terrorista estilo 11 de septiembre de 2001, es producto del coronavirus porque este enemigo invisible  vuelve a cimbrar los músculos de la Unión Europea (UE) y  pone contra las cuerdas a España  cuya economía se prevé caiga un 8% al igual que la de Portugal.

Italia sufrirá un desplome del 9.1% y Grecia del 10% mientras que Francia su PIB  contraerá un 7.2% y Alemania lo hará un 7% es un escenario negrísimo para los  europeos; se trata de la viva imagen de Saturno con los ojos desorbitados devorándonos. Goya presintió este sufrimiento nuestro…

Para México, la caída anticipada de su PIB, se ubica en el 6.6% ya no importa más si es uno o dos puntos porcentuales unos más que otros, todos seremos perdedores en esta pandemia.

A COLACIÓN

No habrá gobernante que salga indemne tampoco el propio Trump que pende de un hilo en su reelección, los estadounidenses no quieren cadáveres ni cheques sociales, quieren trabajo y una economía boyante… esto es justo lo que el coronavirus les niega.

A Trump solo lo puede reelegir una guerra como aconteció con George Walker Bush que hizo de la guerra contra el terrorismo la retórica inflamable de sus dos mandatos ya que aprovechó muy bien los atentados del 11 de septiembre de 2001 a tal grado que terminó invadiendo a Irak (en marzo de 2003)  y derrocando al dictador de Saddam Hussein.

Si Trump esgrime que este virus fue creado en un laboratorio como arma de destrucción masiva y lo identifica como parte de una guerra biológica apuntando la mirilla contra Irán o Corea del Norte, él tendrá entonces un pretexto.

Desde luego que cambia mucho el estado de ánimo de sentirse vulnerable y víctima, a poderoso defensor, justificación más que servida para recordarle a la población que Trump no es el culpable del coronavirus pero sí es el máximo comandante para velar por la vida de sus ciudadanos.

Lamentablemente el escenario podría escalar todavía más del delicado transe que ya transitamos, cada mandatario está haciendo sus propios cálculos políticos; en España, el presidente Pedro Sánchez, del PSOE, haga lo que haga no terminará satisfaciendo a una sociedad que se siente agraviadísima, iracunda y más polarizada que nunca.

No son pocos los analistas internacionales que llevan años alertando que la  próxima guerra no será nuclear sino biológica, quizá no se han equivocado y este virus, el SARS-CoV-2, sea su manifestación.

Mientras Trump ordena a sus fuerzas de Inteligencia averiguar la procedencia real de esta infección del coronavirus que ataca al organismo de los seres vivos en sus flancos más débiles, la parálisis económica nos enfrenta al más recóndito de nuestros miedos.