Diario del año del coronavirus

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Miércoles 8 de abril 2020.

Justo cuando se requieren acciones coordinadas los debates y las puyas aumentan la polarización. Dos temas para discutir:

1.- La invocación del presidente López Obrador a Roosevelt el domingo dejó entrever aquel nuevo trato que reordenó el capitalismo y fundó una especie de Estado de bienestar, mejor dicho: Estado benefactor.

2.- El desacuerdo con los empresarios que ya escaló a conflicto y que puede tirar por la barranca la actividad económica.

Del primero se puede decir poco: el new deal reordenó el capitalismo, le dio facultades al Estado para estimular la economía y creó las primeras instituciones sociales. Aquí sólo son apoyos los más pobres y gotas de dinero a educación.

Lo otro es más riesgoso. El presidente Echeverría se peleó con los empresarios y éstos respondieron con un repliegue de inversiones. El Estado fue ocupando el espacio de inversiones, pero a costa de deteriorar las finanzas públicas, disparar el déficit presupuestal, presionar al alza la inflación y enfilar al país desde 1973 a la ruta de la devaluación.

Sin una iniciativa del Estado y sin liderazgo ejercido sobre los factores de la producción, el efecto negativo del virus por el parón productivo puede ser largo, de dos a tres años. La duda que existe es si el presidente López Obrador está calculando el daño productivo: el PIB de 2020 sería de -8%; para reactivar la economía a finales de año, se requiere de estímulos y demanda efectiva. Y, sobre todo, se necesita que los sectores productivos no hayan sido sacados de la producción por el parón económico. Sin embargo, la falta de apoyo está cerrando negocios y echando al desempleo a decenas de miles de trabajadores. Por tanto, sin una inyección pública de apoyo urgente y ahora mismo, el PIB negativo podría extenderse a 2021 y a 2022 y pocas posibilidades para el 2023 y el 2024.

La especialista María Serrano Segara ha hecho una lista de las primeras acciones del gobierno de Roosevelt para construir una salida de la crisis de 1929:

–Obras públicas con alta intensidad de mano de obra.

–La creación de la Dirección Federal de Ayudas Urgentes para prestar dinero a personas.

–Reforma del sector financiero para controlar a los bancos, al sistema financiero y a la bolsa de valores.

–Reforma agraria para reactivar el campo.

–La Ley de Recuperación Industrial Nacional para estimular la actividad económica, controlas utilidades y reactivar la producción.

El costo productivo fue de una gran depresión de cuatro años 1930-1933 con un PIB promedio anual de -7.25%. La crisis le estalló al republicano Herbert Hoover y la salida de la crisis le tocó al demócrata Roosevelt. La reactivación dio a los EE. UU. un PIB promedio anual de 6.8% de 1934 a 1938 y la segunda guerra mundial lo consolidó como gran potencia económica con un PIB promedio anual de 11% en el periodo 1939-1945 con una economía de guerra.

Los EE. UU. potenciaron el crack de 1929 para edificarse como la economía mundial más importante. Y el new deal le dio la base social a través de un Estado benefactor.

Bueno, nada de eso vendrá en México. La referencia del presidente López Obrador en su informe del domingo 5 de abril fue tangencial, porque su paquete de apoyos nada tuvieron que ver con la recuperación de la dinámica productiva.

Así que el uso presupuestal para apoyo a sectores improductivos, la falta de construcción de una demanda efectiva, la ausencia de apoyo a la empresa privada y el desdén hacia el modelo real del new deal indican que, en este sexenio, que prometió un PIB promedio anual de 4%, sus resultados estarán debajo de 2%.

Vienen, pues, años de recesión, estancamiento y depresión. El Estado sólo atenderá a los sectores más desfavorecidos, pero sin construir un factor de estímulo a la inversión y a la producción.